miércoles, 31 de diciembre de 2025

SANTA MARÍA MADRE DE DIOS. UNO DE ENERO. 2026.

" TODO COMO LES HABÍAN DICHO "

Nos reunimos hoy para celebrar la festividad de la virgen María: Madre de Dios y madre nuestra en este inicio del año. Doble fiesta, doble motivo de agradecimiento en donde la  bondad de Dios, observamos se desparrama en el mundo para todos los hombres de buena voluntad, como ya hemos escuchado.

 Celebrar a La Virgen en el inicio del año es un ponernos bajo su amparo, confiando en su intercesión y no solo a nivel individual, sino tambien a nivel de iglesia, pues la Iglesia, toda ella celebra la maternidad de María. Maternidad que ha de llevar a saber acogerla y acogiéndola, imitarla en su escucha de la palabra, en su docilidad a Dios, en su disponibilidad, su paciencia y su permanencia en la fe y en la oración a pesar  de tanta  adversidad y sobre todo ese saber  suyo de estar  junto a La Cruz del Hijo, que es la Cruz de la iglesia hoy y luego, la compañía; ese acompañar a la Iglesia que nace y que movida por el Espíritu Santo esta destinada a llevar la Buena Noticia  a todos los pueblos, a todos los hombres y en donde también estamos nosotros.

 Pero vamos a los textos que para esta solemnidad de hoy se nos ofrecen.

El primero es del libro de los Números. Este libro  ( Núm.6,22-27 ) pertenece al AT. y se le llama así porque en el se cuenta el número de los hijos de Israel. El texto en concreto es la bendición que Dios da a Moisés para que Aarón bendiga al pueblo con ella. En esta bendición Dios ofrece al pueblo su protección, su favor, la paz y  mostrarle su rostro. Dios se compromete con ellos. la Bendición está en la línea de la alianza: " Yo seré tu Dios, tu serás mi pueblo". Vemos cómo Dios se muestra cercano, cercanía que poco a poco va a ir en aumento siendo  cada vez mas  real, efectiva y acogida por parte del pueblo.

El segundo texto es de Pablo a la comunidad de los Gálatas ( Gál. 4,4-7 ) en donde les recuerda el don que han recibido aceptando a Cristo, Dios y hombre verdadero y por el cual son hijos de Dios y como consecuencia de  esa filiación, también herederos. Esa es la voluntad de Dios, les dice. No vamos dando cuenta por ello de que la bendición de la primera lectura no queda en pasivo, no es algo  estático, sino dinámico, que va  cumpliéndose y ampliándose, va abarcando cada vez mas y ofreciendo mas a todo el que escuchando la Palabra acepta a Dios en su vida y lo vive y lo anuncia. También nos encontramos con dos menciones importantes; una de ellas es lo de nacido de mujer, pues subraya la condición humana de Jesús por lo que podemos decir que Jesús es  hermano en el nacer, en el  vivir  y en el morir; La resurrección la aporta su condición de Hijo de Dios y la conciencia de hijos de Dios el Espíritu Santo, que nos lleva a llamar a Dios Padre. La otra mención se refiere al tiempo, Pablo lo designa como el tiempo cumplido, es el tiempo de Dios. Dios marca los ritmos y los momentos en la historia de la salvación y por supuesto tambien de la humanidad. En el momento oportuno Dios muestra su rostro a los hombres por medio del Hijo amado.

   Y vamos ahora  al texto del evangelio que es de San Lucas ( Lcs. 2,16-21 9 y en donde se nos dice del anuncio a los pastores y qué fué lo que pasó una vez que estos hombres llegaros y vieron que lo se se les había dicho era verdad; la admiración, el testimonio, la certeza de la comprobación y la realidad palpable del anuncio, les llena de alegría y regocijo y lo cuentan y lo celebran. Dios muestra su rostro como se dijo y dice en la bendición del libro de los Números. Dios se muestra a los suyos, a pueblo, se da a conocer.

También tenemos que Lucas se fija en María y nos dice de ella algo que parece baladí -  Lucas siempre dejando caer las cosas como si no tuvieran importancia -  nos dice que ella esto, todo lo que está pasando y viviendo, lo vive de forma especial;  textualmente dice:   "María  conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón". Se vale Lucas de esta observación para poner un toque de trascendencia en ese momento en que los pastores  llenan de júbilo y algazara el lugar e intenta decirnos que es todo eso, pero  que hay y habrá mucho mas. Este es el inicio de ese tiempo  oportuno en el que Dios se revela humano-cercano a los suyos.

Pero la historia sigue. Hay que cumplir con la ley y a los ocho días, según  mandado, circuncidaron al Niño que va a llevar el nombre de Jesús  ( Dios- con - nosotros ).

 Todo esto nos debe ayudar a darnos cuenta de cómo María forma parte  de la historia de la salvación realizada por Dios, como Madre que posibilita que los hijos encuentren al Padre, y todo ello por su entrega, su generosidad, su disponibilidad, su paciencia, su sufrimiento y ese     " Hágase " en donde ella acepta al Señor totalmente, negándose a sí misma pero al mismo tiempo siendo engrandecida y  reconocida y elevada como la llena de Gracia que es tal y como  la  nombra el ángel en la Encarnación y como el pueblo cristiano la  invoca.

 Ella está ahí en la historia, como la llena de Gracia, como la madre que conforma la historia de la iglesia que  forma parte de ella que  camina con ella que  ora con y por ella y en ella y la protege de todo mal. Por eso nosotros, el Pueblo bendecido por Dios que intuye y  sabe y se da cuenta, no podemos menos que decir: Santa María, Madre de Dios y madre nuestra, ruega por nosotros, ahora y siempre.

¡¡Feliz Año Nuevo con Santa María !!

José Rodríguez Díaz.    

    

martes, 30 de diciembre de 2025

MONICIONES PARA LA SOLEMNIDAD DE SANTA MARIA MADRE DE DIOS. UNO DE ENERO. 2026.

 MONICIÓN DE ENTRADA.

Abrimos este año nuevo bajo los auspicios de Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra. En sus manos nos ponemos para que nos inspire y saber aprovechar este tiempo de gracia que el Padre nos da. Un deseo: que a todos alcance su misericordia, su perdón y la intercesión de Santa María nos acompañe siempre. Recibimos al celebrante.


MONICION A LA PRIMERA LECTURA ( Num. 6,22-27) Este libro se llama así porque da cuenta del número de los hijos de Israel y a su vez de como Dios los ha ido haciendo un pueblo numeroso y grande. Lo que escuchamos hoy es la bendición que el Señor da a Moisés para que Aarón bendiga al pueblo de Dios.


SALMO RESPONSORIAL. SAL 66 : “ El Señor tenga piedad y nos bendiga.”


MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Gál. 4,4-7 ) En el texto que va a ser proclamado Pablo dice a los Gálatas que Jesús es Dios y hombre. Que por medio de este Hijo de Dios y de mujer nosotros tambien participamos de ese rango de filiación divina. Pero no solo somos hijos de Dios, sino que como todo hijo, también somos herederos y esto, les dice, por voluntad de Dios.


EL TEXTO DEL EVANGELIO ( Lc.  2,16-21 )


sábado, 27 de diciembre de 2025

DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD. LA SAGRADA FAMILIA Y LOS SANTOS INOCENTES.

 POR SI SE NOS OLVIDA QUE JUNTOS SOMOS MAS.

Este año nos coinciden en este domingo dos celebraciones que forman parte de la tradición de la iglesia como son la Sagrada Familia de Nazaret y la fiesta de los Santos Inocentes. Ambas creo tienen algo que decir y aportar a nuestra fe, en lo que respecta a la escucha de la palabra y el seguimiento de Jesús hoy día.

Los texto que se ofrecen a nuestra consideración son de la fiesta de la Sagrada Familia pero eso no debe ser obstáculo para que tengamos tambien presente a Los Santos Inocentes. Vamos a ellos . El primer texto que escuchamos pertenece al libro del Eclesiástico que pertenece al grupo de los libros de la Sabiduría de Israel y fué escrito por un tal Sirácida entre los años 190 - 170 antes de Cristo. Se le conoce como el libro del Eclesiástico porque en los primeros momentos las comunidades cristianas, la Iglesia, lo usaron como guía y catecismos para vivir una vida cristiana con dignidad.

Nos encontramos en el texto de hoy ( Ecle. 3,3-7,14-17) una reflexión dirigida a la familia en general y dentro de ello a la relación entre sus miembros y en donde se nos dice que cada uno desde el lugar que ocupa y le corresponde debe ser respetado y tenido encuentra. En el fondo es una amplia reflexión sobre el cuarto mandamiento que dice: “ Honra a tu padre y a tu madre porque eso le agrada al Señor. Se invita a los hijos a que anden y se comporten con sus mayores desde el temor del Señor. Que eso le agrada a Dios y no la olvidará.

Es muy sugerente este texto para los tiempos en los que estamos viviendo en donde la utilidad se ha ido imponiendo y colando en nuestra vida de forma que ya el que no produce no sirve, es un estorbo, hay que arrimarlo. La Sagrada Escritura nos dice que eso no debe ser así, el respeto, la consideración, la escucha y atención, el cuidado de los mayores es deber, obligación y mandato del Señor para los hijos con respecto a los padres.

La segunda lectura que hemos escuchado es de la carta que escribe Pablo a los de Colosas

( Col. 3,12-21 ) y en donde les exhorta a vivir como pueblo de Dios que son y les recuerda todo lo que ello implica pasando desde la misericordia hasta el perdón en la relación con los otros y teniendo muy en cuenta la bondad, la dulzura, la humildad. Pablo sueña con una iglesia familia y una familia iglesia e insiste constantemente en ello de miles formas y maneras. El texto de hoy es un ejemplo de.

Pasamos ahora al Evangelio que es de San Mateo ( Mt. 2,13-15.19-23 ) y en donde se nos presenta a José, el obediente, teniendo que tomar una decisión importante desde la Palabra de Dios que en esta ocasión implica a su familia. La vuelta soñada a Nazaret por ahora no es posible, hay que llegar a Egipto, lo de Nazaret ya el Señor lo decidirá.

Y mientras tanto, Herodes el Grande haciendo de las suyas y mandando matar a todos los niños menores de dos años . El miedo le atenaza el corazón y le lleva a agredir a los mas débiles porque piensa que le van a quitar su reino y que su vida está en peligro. Siempre el afán de poseer, mandar y gobernar el mundo, por encima de todo y mas allá de la misma vida de los otros, sean inocentes o no.

La fiesta y los textos de hoy nos han de llevar a pensar en nuestra familia, en los nuestro, en la calidad y cantidad de nuestra relaciones, en nuestra disponibilidad, en el sentido y conciencia de pertenencia, en luchar por eso que llamamos casa, para que realmente sea hogar y no casa, como suele pasar muchas veces, casa, digo, de locos, en donde no hay respeto ni nada parecido, en donde cada cual va a lo suyo, en donde entro y salgo como en una pensión; en una palabra, en donde el egoismo impera.

Pero, hay algo mas y es que tenemos, necesitamos tambien, pensarnos como familia, la gran familia universal. Para los Cristianos esto no puede ser una opción pues sabemos de nuestro origen familiar y que como nos dice Juan en el prólogo de su Evangelio, somo la Gran Familia de los Hijos de Dios; familia que no ha nacido del deseo humano, ni de la carne, sino del amor de Dios.

Con todo esto en nuestra vida no podemos ser o andar indiferentes ante el desconcierto de los que no han tenido la oportunidad de saber del calor de un hogar, de padre o madre, de cariño, perdón o ternura y sobre todo de los que no han sabido o no saben de Amor de Dios,  que es el creador de la gran familia humana. Esa que somos nosotros.

¡¡FELIZ DÍA DE LA FAMILIA !!

José rodríguez Díaz.

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


Una vez transcurrida  la fiesta de la Noche Buena seguimos celebrando la fiesta de la Navidad de Nuestro Señor Jesucristo. 

 Así, este este domingo 28 celebramos la fiesta de la Sagrada Familia: Jesús, María y José  que son propuestos como familia que acepta a Dios en su  seno y viven desde ello. Familia  modelo para nuestras familias.

 Pero además este domingo 28 es la fiesta de los Santos Inocentes, que coincide con la de la Sagrada Familia y hoy sábado  27 es la fiesta de San Juan Evangelista, que como un águila se remonta hasta el misterio de Dios ayudándonos a descubrirlo y hacerlo nuestro. Sabemos que Juan no sólo escribió su Evangelio sino  que también es el autor del libro del Apocalipsis  y de tres cartas.

Las Eucaristías de este fin de semana 27 y 28  como siempre a las  7 el sábado y  a las 9,30 y a las 12 el domingo

 Con respecto a la próxima semana tenemos los horarios siguientes para las Eucaristías:

 El día 31 es último día del año, la misa será a las 7 de la tarde.

 El día  1 de Enero de 2026  Año Nuevo, celebramos Santa María Madre de Dios y las Eucaristías serán como en domingo  a las 9,30 y a las 12.

 El día 2 Viernes no tendremos Eucaristía, descanso.

Cáritas Diocesana de Canarias alerta de un aumento del 19% en la exclusión residencial


 La vivienda se ha convertido en el epicentro de la desigualdad social en Canarias. Así lo constata el informe de Acción Social de Cáritas Diocesana de Canarias correspondiente al primer semestre de 2025, que revela un aumento del 19% de las familias en situación de exclusión residencial atendidas por la entidad con respecto al mismo periodo del año anterior. 

En lo que va de año 299 familias atendidas por el Área de Vivienda de Cáritas han vivido una situación grave, sin poder garantizar un techo seguro, y solo en los seis primeros meses de 2025 Cáritas ha acompañado a 1.078 personas en situación de sin hogar, un 11% más que en el mismo periodo de 2024.


Este domingo, a las 10.00 horas, clausura del Año Jubilar en la Catedral


 El Año Jubilar, vivido intensamente en toda la diócesis desde su apertura, entra en su recta final. Después de meses de peregrinaciones, celebraciones y abundantes frutos espirituales, la Iglesia diocesana se prepara para la clausura oficial del Jubileo, que tendrá lugar el 28 de diciembre a las 10.00 horas en la Catedral de Canarias, donde se cerrarán simbólicamente las puertas santas de todos los templos jubilares.

Celebraciones de clausura en los templos jubilares

  • 7 de diciembre – 19.00 horas: Basílica de Ntra. Sra. del Pino
  • 14 de diciembre – 19.30 horas: Parroquia San Juan Bautista, Telde
  • 20 de diciembre – 10.00 horas: Hogar de Ancianos Ntra. Sra. del Pino, Tafira
  • 22 de diciembre – 19.00 horas: Parroquia Ntra. Sra. del Rosario, Fuerteventura
  • 26 de diciembre – 19.30 horas: Parroquia San Ginés, Lanzarote

Carta pastoral de Navidad de Mons. José Mazuelos


 Con motivo de la celebración de la Navidad, Mons. José Mazuelos, nos dirige su carta pastoral, una reflexión profunda y cercana que ilumina este tiempo santo desde el corazón del Evangelio. Bajo el lema “Nadie está solo”, el Mons. Mazuelos nos invita a contemplar el misterio de la Encarnación como fuente de esperanza, consuelo y compromiso, especialmente en un mundo marcado por la incertidumbre, el cansancio y la soledad.

Esta carta se sitúa, además, en un momento significativo para nuestra Iglesia diocesana, al coincidir con la conclusión del Jubileo de la Esperanza. Desde esta perspectiva, la Navidad aparece no solo como una celebración, sino como una llamada a acoger la presencia de Dios que se hace cercano, humilde y solidario con la fragilidad humana, y a prolongar esa esperanza en la vida cotidiana y en el servicio a los demás.

Invitamos a todos los fieles a leer y meditar estas palabras como una guía espiritual para vivir la Navidad con una fe renovada, una caridad activa y un corazón abierto a la misión que el Señor nos confía.

Nadie está solo
“Hoy, en la ciudad de David, lesha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor” (Lc 2, 11). Con esta Buena Noticia, proclamada en la noche de Belén, deseo llegar a cada uno de ustedes: a las familias, a los ancianos, a los jóvenes, a los enfermos, a los migrantes, a los encarcelados, a quienes viven en soledad, a quienes trabajan por un mundo más justo y a quienes buscan con sinceridad el rostro de Dios. Con estas palabras quiero dirigirme a todos ustedes para anunciarles, una vez más, la alegría del Evangelio: Dios se hace Niño para caminar con nosotros.
Este año, celebramos la Navidad en un contexto muy especial: concluimos el Jubileo de la Esperanza, un tiempo de gracia que ha marcado profundamente nuestra Diócesis. Hoy deseo unir ambos acontecimientos, porque la Navidad ilumina el camino recorrido y lo proyecta hacia el futuro.
En medio de un mundo agitado, lleno de ruidos y tensiones, que intenta silenciar con el consumismo la presencia de Dios vuelve a resonar el anuncio que cambia todo: Dios se hace cercano, Dios se hace Niño, Dios se hace uno de nosotros.
No viene con poder ni grandeza humana, sino con la humildad desarmante de un recién nacido.
Su mensaje es claro: nadie está solo, nadie está olvidado, nadie queda fuera de su amor.
La luz que no se apaga
En este tiempo en que muchos experimentan incertidumbre, cansancio o tristeza, la Navidad es una invitación a dejar que la luz de Cristo ilumine nuestras sombras.
Él es la luz que sostiene a quien ya no puede más, consuela a quien ha perdido a un ser querido, da esperanza a quien se siente estancado y abre caminos nuevos donde parecía que no los había.
La Navidad nos muestra que Cristo nace también hoy, allí donde se le abre un espacio en el corazón. En Belén, Dios se hace pequeño para que nadie tenga miedo de acercarse.
En el pesebre, la esperanza se hace carne.
En el Niño envuelto en pañales descubrimos que el amor de Dios no se rinde jamás, que no abandona, que no olvida, que no retrocede ante nuestras fragilidades.
Por eso, al contemplar el nacimiento de Jesús, entendemos que el Jubileo no ha sido sólo una celebración, sino una llamada a acoger la esperanza que Dios nos entrega en su Hijo.
Navidad es el “salto” de Dios de lo divino a lo humano sin dejar de ser lo primero (cfr. Flp 2, 6 – 11), que se ha pasado a nuestro bando, es uno de nosotros. Él ya no está lejos. No es desconocido. Al nacer en la tierra quiere hacerse compañero de viaje de cada uno de nosotros. En el establo de Belén el cielo y la tierra se tocan. El cielo ha venido a la tierra y hace saltar de gozo a los ángeles que cantan de alegría porque lo alto y lo bajo, cielo y tierra, se encuentran nuevamente unidos; porque el hombre se ha unido nuevamente a Dios. 
Lo que el Jubileo ha sembrado en nosotros
Durante este año, miles de fieles han peregrinado, orado, celebrado, pedido perdón y dado gracias. Hemos visto comunidades fortalecidas, corazones reconciliados, pasos cansados que volvieron a levantarse. En todo ello, la gracia de Dios ha actuado silenciosa pero eficazmente.
Ahora que el Jubileo concluye, descubrimos que deja en nosotros tres regalos que la Navidad confirma y renueva:
-Una esperanza que escucha
Como María, aprendimos a guardar en el corazón lo que Dios nos dice en lo pequeño y lo sencillo. En el pesebre encontramos a María, mujer creyente, Madre que guarda y acompaña.
Ella nos enseña a contemplar, a esperar, a confiar aun cuando no entendemos todo.
Que bajo su mirada vivamos esta Navidad con una fe renovada y con un corazón disponible a la voluntad de Dios.
-Una esperanza que sostiene
En medio de desafíos sociales, económicos y personales, hemos visto brotar solidaridad, oración y acompañamiento. Vivir la Navidad es acoger a Dios y a los hombres. El pesebre manifiesta la lógica divina, que no se centra en las ambiciones ni en los privilegios, sino que es la gramática de la cercanía, del encuentro y de la proximidad. Navidad es, por tanto, convertirse en constructores de un futuro, anteponiendo el bien común a los particularismos egoístas. Jesús ha establecido la casa común y nos pide que la convirtamos en una casa acogedora para todos. De ahí deriva el compromiso del cuidado y respeto de la creación y la necesidad de superar los prejuicios, derribar las barreras y eliminar las divisiones que enfrentan a las personas y a los pueblos, para construir juntos un mundo de justicia y de paz. 
-Una esperanza caritativa
Navidad es, también, la fiesta de los pobres Dios nace pobre. Jesús nace en una cueva y lo colocan en un pesebre, donde comen los animales. Viene al mundo en un establo, envuelto entre pañales, sin lujos, sin comodidades. Nació como nacen hoy muchos inmigrantes, como nacen los hijos de mujeres en campos de refugiados... y así nos enseña que en este mundo donde Él puso su “tienda”, nadie es extranjero. Aunque en este mundo todos estamos de paso, es precisamente Jesús quien nos hace sentir como en casa en esta tierra santificada por su presencia y quiere que la convirtamos en un hogar acogedor para todos. No olvidemos que, al poco de nacer, también Jesús se hace inmigrante y tiene que huir a Egipto junto con José y María. Si Jesús fue acogido en tierra extranjera, también nosotros hemos de acoger a los que vienen de fuera, aprendiendo a superar cada vez más los recelos y los prejuicios que dividen o, peor aún, enfrentan a las personas y a los pueblos, para construir juntos un mundo de justicia y de paz. 
La profunda solidaridad que este Niño ha establecido con su nacimiento, nos hace salir al encuentro del que no tiene, llevándonos a compartir lo que tenemos no sólo lo material, sino también lo espiritual.
-Una esperanza que envía
El Jubileo no termina: comienza una misión. Somos enviados a ser testigos de esperanza en nuestras familias, en el trabajo, en la sociedad y, sobre todo, junto a quienes más sufren.
Los invito, queridos hermanos, a celebrar esta Navidad con la mirada amplia y el corazón disponible.
Que la alegría del pesebre transforme nuestras actitudes:
que llevemos consuelo donde haya soledad, que sembremos paz donde haya tensiones, que repartamos alegría donde la vida pesa, que construyamos fraternidad donde hay heridas.
La esperanza no consiste sólo en esperar tiempos mejores; consiste en dejar que Cristo transforme este tiempo, este mundo y este corazón.
Escuchemos a ese Niño que con su venida al mundo nos repite: “No Temáis”. Dejémonos, pues, iluminar por esa luz de Cristo que con su Encarnación ha derrotado el poder del mal y nos ha readmitido al convite de la vida. Sintamos en esa noche el tierno amor de Dios que nos anima a no dejarnos intimidar por un mundo tantas veces convertido en establo y lleno de tinieblas que ensombrecen la dignidad de los seres humanos
Contemplemos al niño de Belén que nos revela que la salvación de Dios se ha hecho presente a través de una experiencia de familia. Por eso Navidad es tiempo de familia, donde hay siempre un sitio libre en el hogar y una mesa preparada: “caliente el pan y envejecido el vino”. En Navidad dirigimos nuestras miradas y nuestros corazones a Belén, donde está la Sagrada Familia: Jesús, María y José, que nos enseñan a vivir la vocación de servicio al amor y a la vida.
Concluyamos diciéndole a María: Danos tus ojos, María, para descifrar el misterio que se oculta tras la fragilidad de los miembros del Hijo. Enséñanos a reconocer su rostro en los niños de toda raza y cultura. Ayúdanos a ser testigos creíbles de su mensaje de paz y de amor, para que los hombres y las mujeres de nuestro tiempo, caracterizado aún por tensos contrastes e inauditas violencias, reconozcan en el Niño que está en tus brazos al único Salvador del mundo, fuente inagotable de la paz verdadera, a la que todos aspiran en lo más profundo del corazón.
Que la Virgen Santa, nos ayude “a conservar siempre estas cosas y meditarlas en nuestro corazón”. 

León XIV: “Necesitamos una Curia Romana cada vez más misionera”

 En el tradicional encuentro del Pontífice con la Curia Romana con ocasión de las felicitaciones por la Navidad, el Papa ha reflexionado sobre la importancia de la misión y la comunión en la vida de la Iglesia. También ha recordado que el trabajo en la Curia debe estar animado por este espíritu y promover la solicitud pastoral al servicio de las Iglesias particulares y de sus pastores.

Rocío Lancho García - Ciudad del Vaticano 

“Necesitamos una Curia Romana cada vez más misionera, donde las instituciones, las oficinas y las tareas estén pensadas atendiendo a los grandes desafíos eclesiales, pastorales y sociales de hoy, y no sólo para garantizar la administración ordinaria”. Son palabras del Papa León XIV en el discurso del Santo Padre León XIV a la Curia Romana en ocasión del saludo de Navidad, este lunes 22 de diciembre.  

El Pontífice ha iniciado su discurso dedicando unas palabras a su predecesor, el Papa Francisco. “Su voz profética, su estilo pastoral y su rico magisterio han marcado el camino de la Iglesia en estos años, animándonos principalmente a volver a colocar en el centro la misericordia de Dios, a dar un mayor impulso a la evangelización, a ser una Iglesia alegre y gozosa, acogedora con todos, atenta a los más pobres”, ha asegurado León XIV.

Evangelii gaudium, misión y comunión

De este modo, inspirándose  precisamente en la exhortación apostólica Evangelii gaudium, ha reflexionado sobre dos aspectos fundamentales de la vida de la Iglesia: “la misión y la comunión”.

La Iglesia – ha afirmado el Papa - es, por naturaleza, extrovertida, abierta al mundo, misionera. Asimismo, ha recordado  que Evangelii gaudium “nos anima a avanzar en la transformación misionera de la Iglesia, que encuentra su fuerza inagotable en el mandato de Cristo Resucitado”.

El Papa ha señalado que “la misión de Jesús en la tierra”, se vuelve “criterio de discernimiento para nuestra vida, para nuestro camino de fe, para las praxis eclesiales, como también para el servicio que llevamos adelante en la Curia Romana”.

A propósito, ha recordado que las estructuras “no deben entorpecer, detener la carrera del Evangelio o impedir el dinamismo de la evangelización”.  El trabajo de la Curia  - ha proseguido - debe estar animado por este espíritu y promover la solicitud pastoral al servicio de las Iglesias particulares y de sus pastores.

Por otro lado, el Santo Padre ha precisado que “la misión en la vida de la Iglesia está estrechamente ligada a la comunión”.  

Signos de nueva humanidad

De este modo, ha indicado que “el amor del Padre”, nos hace capaces de ser signo de una nueva humanidad, “no fundada en la lógica del egoísmo y el individualismo, sino en el amor mutuo y la solidaridad recíproca”. Esta es una tarea más urgente que nunca ad intra y ad extra, ha recordado el Papa.

Ad intra, “porque la comunión en la Iglesia permanece siempre como un desafío que nos llama a la conversión”. A veces, “detrás de una aparente tranquilidad, se agitan los fantasmas de la división”, ha advertido el Pontífice a los presentes. Y estos “nos hacen caer en la tentación de oscilar entre dos extremos opuestos”: “uniformar todo sin valorar las diferencias” o, por el contrario, “exasperar las diversidades y los puntos de vista en vez de buscar la comunión”. Por esta razón, ha señalado en las relaciones interpersonales, en las dinámicas internas de las oficinas y los roles, o tratando los temas que se refieren a la fe, la liturgia, la moral y otros, “se corre el riesgo de ser víctimas de la rigidez y de la ideología, con las contraposiciones que ello implica”.

León XIV ha asegurado que “estamos llamados también, y sobre todo aquí en la Curia”, a “ser constructores de la comunión de Cristo”, que pide “configurarse como Iglesia sinodal, donde todos colaboran y cooperan en la misma misión, cada uno según el propio carisma y el rol recibido”. Al respecto, el Santo Padre ha advertido que esto se construye “mediante gestos y actitudes concretos que deben manifestarse en lo cotidiano, también en el ambiente laboral”.

Y a propósito ha recordado las palabras de san Agustín en su carta a Proba: «En todos los negocios humanos, nada es grato para el hombre si no tiene por amigo al hombre». Sin embargo, se preguntaba con una pizca de amargura: «¿Quién puede hallarse que sea tan buen amigo, que podamos tener en esta vida seguridad cierta de su intención y de sus costumbres?» (Carta 130, 4).

Relaciones que transparenten el amor de Cristo

Esta amargura – ha señalado el Pontífice - en ocasiones se abre camino entre nosotros cuando, quizás después de muchos años ofrecidos al servicio de la Curia, notamos con desilusión que, a algunas dinámicas vinculadas al ejercicio del poder, al afán de sobresalir, al cuidado de los propios intereses, les cuesta cambiar.

Se ha preguntado “¿es posible ser amigos en la Curia Romana, tener relaciones de amigable fraternidad?”. Y ha asegurado que “es hermoso cuando encontramos amigos en quienes poder confiar, cuando caen máscaras y engaños, cuando las personas no son usadas y pasadas por encima, cuando hay ayuda mutua, cuando se reconoce a cada uno el propio valor y la propia competencia, evitando generar insatisfacciones y rencores”. Hay una conversión personal que debemos desear y perseguir, ha indicado el Papa, para que en nuestras relaciones pueda transparentarse el amor de Cristo que nos hace hermanos.

En esta misma línea, León XIV ha explicado a los presentes que esto se vuelve un signo también ad extra, “en un mundo herido por discordias, violencia y conflictos, en el que vemos también un aumento de la agresividad y la rabia, frecuentemente instrumentalizadas por el mundo digital y la política”.

El trabajo de la Curia y el de la Iglesia en general, ha proseguido, debe pensarse también en este amplio horizonte: “no somos pequeños jardineros dedicados a cuidar el propio huerto”, sino que “somos discípulos y testigos del Reino de Dios”, llamados a ser en Cristo “fermento de fraternidad universal, entre pueblos distintos, religiones diferentes, entre mujeres y hombres de toda lengua y cultura”. Y esto ocurre “si somos nosotros los primeros en vivir como hermanos y hacemos brillar en el mundo la luz de la comunión”. 

Cristo esperanza que no declina

Por otro lado, el Pontífice ha observado que el Jubileo “nos ha recordado que sólo Él es la esperanza que no declina”. Y, durante el Año Santo, celebraciones importantes nos han hecho recordar otros dos acontecimientos: “el Concilio de Nicea, que nos reconduce a las raíces de nuestra fe”, y “el Concilio Vaticano II, que fijando la mirada en Cristo ha consolidado a la Iglesia y la ha impulsado a salir al encuentro del mundo, a la escucha de las alegrías y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de hoy”.

Finalmente, también ha recordado los cincuenta años de la Exhortación apostólica de san Pablo VI, Evangelii nuntiandi. Esta subraya dos realidades que el Pontífice  ha querido señalar: el hecho de que «la Iglesia recibe la misión de evangelizar y […] la actividad de cada miembro constituye algo importante para el conjunto» (n. 15); y, al mismo tiempo, la convicción de que «el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana, entregada a Dios en una comunión que nada debe interrumpir y a la vez consagrada igualmente al prójimo con un celo sin límites» (n. 41).

Testimonio de una vida cristiana

Finalmente, ha pedido a los presentes que recuerden esto en el servicio curial: “la labor de cada uno es importante para el todo, y el testimonio de una vida cristiana, que se expresa en la comunión, es el primer y el mayor servicio que podemos ofrecer”

León XIV en Navidad: La paz de Dios nace de un sollozo acogido

 En su primera Navidad como Sucesor de Pedro, el Santo Padre presidió la Eucaristía en una Basílica de San Pedro desbordada de fieles. Bajo una lluvia incesante, el Pontífice recordó que la paz solo es posible cuando nos dejamos interpelar por la fragilidad de los más vulnerables.

Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano
Roma amaneció, este jueves 25 de diciembre de 2025, bajo una intensa lluvia que se cierne sobre la ciudad desde hace varios días, pero este clima adverso no fue un impedimento para que miles de personas se dirigieran a la Basílica de San Pedro para acompañar al Papa León XIV en su primera Navidad como Sumo Pontífice.

Debido a que la cantidad de fieles excedía los lugares disponibles en el templo, muchos siguieron la eucaristía desde la plaza a través de las pantallas gigantes. La ocasión tuvo, además, un componente muy especial, pues la última vez que un Pontífice había presidido la misa el mismo día de Navidad fue en 1994, con Juan Pablo II.

El Verbo se hace carne en el silencio

Durante su homilía, el Santo Padre reflexionó sobre el misterio de la Encarnación, señalando que el Verbo de Dios se manifiesta paradójicamente sin saber hablar, como un recién nacido que solo llora. Explicó que esta "carne" representa la desnudez radical de quienes hoy carecen de palabra y dignidad.

“La carne humana requiere cuidado, solicita acogida y reconocimiento, busca manos capaces de ternura y mentes dispuestas a la atención, desea palabras buenas.”

Para el Pontífice, la Navidad nos arrebata de la indiferencia, recordándonos que el verdadero poder de ser hijos de Dios permanece enterrado mientras no escuchemos el llanto de los niños y la fragilidad de los ancianos.

jueves, 25 de diciembre de 2025

REFLEXIÓN PARA LA MISA DEL DÍA DE NAVIDAD 25 DE DICIEMBRE DE 2025

 CANTEMOS VILLANCICOS.

  Estamos celebrando el día del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. El día de la Navidad y como no podía ser de otra forma con gozo, alegría y mucha esperanza: nos encontramos entorno al altar para hacer lo mismo que el nos dijo hiciéramos: " Hagan esto en memoria mía." , es decir, La Eucaristía. 

 Pero hoy nos toca mirar al pesebre  y desde esa mirada, desde ahí, vamos a intentar ir descubriendo todo lo que significa eso que siendo ya mayor, en su despedida, dejo dicho a los suyos en aquel momento y tambien a nosotros. Ese  " Hacer en memoria suya " significa entrega, generosidad, estar dispuestos siempre a la escucha, a la necesidad del otro. Como todos sabemos esta no es la lógica del mundo, es otra y bien distinta.


                                    

Hemos de estar al tanto para no dejarnos robar las fiestas con las que el Señor cumple su palabra y alegra nuestro corazón y por eso,  mirando al pesebre, con los ojos llenos de ternura, queremos recordar a tantos que sufren, que estan enfermos, que no tienen nada ni a nadie y como no?, también a los niños, los que no han nacido, los niños de las guerras que se han quedado sin hogar, sin familia, sin padres; los niños que no tienen quien les de un beso o les muestre cariño. Ese niño de la cuna nos debe llevar a eso.

 La alegría de los villancicos se ha de transformar  en compromiso con el dolor  de la mujer maltratada, del anciano solo, del enfermo mental, de los que estan en la cárcel, de los inmigrantes, de los que son explotados o de los que  para poder sobrevivir  han de vender su cuerpo para satisfacer el placer de otros  y así poder conseguir alimento para su familia y salir adelante.

Si, cantemos villancicos porque este niño, este Palabra de Dios, como nos dice San Juan, ha venido y trae algo nuevo, algo para remozar nuestro corazón, algo para aliviar nuestro cansancio y devolvernos la alegría si la hemos perdido... Por todo eso, sí,  cantemos villancicos, pero sabiendo que detrás de cada villancico ha de haber un compromiso...

 Nuestro compromiso con Dios que a su vez es compromiso con el mundo, con la verdad y la vida y con la misma naturaleza que también es obra de Dios y que fué capaz de darle cobijo  al nacer porque los hombres no supieron dárselo. Hoy es el día de la Palabra de Dios hecha carne y de nuestra palabra, que también hemos de encarnar. Hoy es el día de lo nuevo, de la Navidad. No dejemos pasar esta oportunidad que se nos da abriendo el corazón. Dejemos que Dios nos transforme aprendiendo ya a saborear lo que significa se Hijo de Dios, porque por medio  de Jesús su Hijo Amado, ya lo somos, porque esa es su voluntad, ese su proyecto de salvación para ti, para mí, para todos y también para la creación.

 Por todo ello : ¡¡Feliz Navidad!!

José Rodríguez Díaz


miércoles, 24 de diciembre de 2025

REFLEXIÓN PARA LA NOCHE BUENA 24 - 25 DICIEMBRE DE 2025.

DIOS CON NOSOTROS.

   Bienvenidos hermanos a la celebración de la Noche Buena, noche en la que celebramos el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo en un portal, en la ciudad de Belén, como ya el Dios de la Alianza había venido diciendo y anunciando por medio de los profetas; la profecía se ha cumplido y esta noche, se nos dice, nos ha nacido, por fin, el Salvador, el que trae la paz y el consuelo, la serenidad y la armonía. El que con sus palabras y su actuar nos va a manifestar el corazón de un Dios que es Padre cercano y amoroso y a quien podremos invocar cada vez que nos encontremos en situaciones oscuras o de agradecimiento, como el mismo nos ha de enseñar.

El profete Isaías en la primera lectura ( Is.9,2-7) empieza hablando de oscuridad y tinieblas que con el nacimiento de este Mesías se disipan y se convierten en una luz gran. Dice: “ El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande. Habitaban tierras de sombra, y una luz les brilló,” Y la alegría se desparramó, aumentó y también el gozo.

   Ya no seremos mas esclavos, ya tenemos alguien que nos guíe y nos libre de la opresión y del dolor que trae la guerra consigo y que destruye, dice el profeta. Aunque tambien es verdad que en el anuncio a los pastores que escucharemos en el texto del evangelio, esta alegría, esta paz del Señor, está destinada, la podrán gozar, los de buena voluntad.

En la segunda lectura es Pablo quien escribe a Tito, ( Tit. 2,11-14 ) presbítero en la isla de Creta y en donde casi con los mismos términos que Isaías en la primera lectura le recuerda que: “ Ha aparecido la gracia de Dios, que trae la salvación para todos los hombres.” Pablo va a recordar a Tito la obediencia y la entrega de Jesús al proyecto del Padre. Obediencia y entrega por nosotros. Ahí hay una de las claves para que la alegría de la Noche Buena de la que habla Isaías sea una realidad en el mundo y en el corazón del hombre de hoy, en nuestro corazón.

   El texto del evangelio es de San Lucas ( Luc. 2,1-14 ) y en donde se fija la fecha del nacimiento de Jesús: en la época de Augusto y se nos dice cómo la familia de Nazaret debe acudir, en obediencia a la ley de los hombre, a Belén; y nos damos cuenta de que entre los entresijos de las decisiones de los hombres están tambien las decisiones que Dios ya hacia mucho tiempo había tomado y que sirven para que lo que Dios quiere y desea encuentre cumplimiento. El hombre ha de encontrar su camino y Dios se lo muestra, se encarga de ello, sólo se le pide obediencia y atención a la palabra.

Es lo que encontramos tambien entre los pastores a quienes se les anuncia que la promesa ya es cumplida en medio de una noche oscura y despues de pedirles que no tengan miedo porque se trata de una buena noticia. Esa oscuridad, signo de tristeza y abandono, de guerra y desorden es rota por una luz y una palabra: les brilla la luz de Dios y su palabra que señalan el camino que ellos han de hacer y que inician con prontitud y ánimo. Y nos percatamos, que tanto los pastores como José y María,  están simbolizando a todo el pueblo de Dios de todos los tiempos que se pone en camino en fidelidad a Dios, obediente a su palabra. Este ponerse en camino guiados por la palabra y por su luz, significa ir al encuentro del Señor, descubrir su acción, su presencia en lo indefenso y en lo pequeño, en la pobreza y en la dependencia; es la gran ocasión de aprender a ser generosos como lo es Dios con los que lo necesitan y eso es lo que nos salva porque nos saca de nosotros, nos deshabita y nos lleva al encuentro de la necesidad, nos arranca del egoismo, de la indiferencia, de la opresión, de la maldad, en una palabra, nos libra del pecado y nos hace hombres y mujeres nuevos... ¿Qué es sino la navidad? ¿ Por qué decimos que esta noche es la Noche Buena?...

   Porque el Señor de todo lo creado se abaja, se pone en camino hacia nosotros, se planta en medio de nosotros sin alaracas ni espavientos raros para alumbrarnos en nuestras oscuridades, fortalecernos en nuestra debilidad y enriquecernos en nuestra pobreza . Ese es el gran regalo de la navidad y eso es lo que nosotros hemos de aprender y tratar, por todos lo medios, de llevar acabo como seguidores de Jesús en este mundo y tiempo donde nos toca vivir. Hemos de aprender que sin cercanía, sin compartir, sin solidaridad fraterna no hay navidad, no hay Dios, Hemos aprendido que el nombre que se le da al niño que nace significa: “ Dio- con -nosotros” ; pues bien, sin todo lo anteriormente dicho, si eso nos falta y no nos empeñamos en conseguirlo; si eso falta, digo: “Dios-no- esta- con- nosotros” por mucha navidad que queramos celebrar.

¡¡Feliz Noche Buena y Feliz Navidad !!

José Rodríguez Díaz

MONICIONES PARA LA CELEBRACIÓN DE LA NOCHE BUENA

 MONICIÓN DE ENTRADA.

Bienvenidos hermanos a la celebración del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Que esta celebración nos llene de regocijo y paz desde todo lo que vamos a celebrar de forma que se nos esponje el alma con la certeza del amor de Dios que sigue apostando por todos y cada uno de nosotros. Celebremos con  alegría y atención. Recibimos al celebrante.

 MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA

( Is. 9,2-7 )

El profeta anuncia  la Venida del Señor que será  como un nuevo día lleno de luz y esplendor y que traerá la paz a los corazones de todo el que sepa  estar atento a la Palabra  de Dios.


SALMO RESPONSORIAL: Sal. 95:  " Hoy nos ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor. "


MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA

 ( Tit.2,11-14)

 Pablo recuerda a Tito, presbítero, que la gracia de Dios ya está entre nosotros; que ha llegado para todos los hombres y que trae la salvación. Se refiere a Jesucristo que se entregó por nosotros en obediencia al Padre.  Escuchamos.



sábado, 20 de diciembre de 2025

LA PALABRA DEL DOMINGO. DOMINGO IV DE ADVIENTO. CICLO A.

 FE SILENCIOSA

Entramos ya en la recta final del tiempo de Adviento con este cuarto domingo donde se nos propone vivir la fe desde la interioridad, desde la confianza confiada y activa que lleva a que el proyecto de salvación que Dios tiene para con el mundo vaya siendo una realidad y en donde nuestra participación y cooperación son fundamentales, hasta el extremo que Dios salva al hombre con el y desde el mismo hombre, Jesús, Dios y hombre verdadero, pero para ello quiere, necesita contar con nuestra colaboración, como ya hemos dicho.

Los textos que se nos ofrecen a nuestra consideración son los siguientes.

El primero es de Isaías ( Is. 7,10-14 ) en donde el profeta le pide al rey Acaz que se había apartado de la fe de los padres, que cambie su actitud, que deje la idolatría y se vuelva al Señor. El rey con palabras evasivas se niega a ello pero el Señor por medio del profeta ratifica su querer cumplir con la alianza hecha a los padres aunque el rey no la tenga en consideración y le promete un salvador que vendrá a liberarles de la opresión que estan sufriendo por parte de Siria e Israel (Estamos en el reino de Judá) y que además amenazan con unirse a la tribu de Efraín para atacarles. El pueblo tiene miedo. El Señor por medio de Isaías interviene y aunque Acaz no quiere hacer caso el profeta le anuncia la palabra y el deseo del Señor diciéndole: “ Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal. Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pone por nombre Enmanuel ( que significa : “Dios-con- nosotros”) Esta es la primera lectura y la situación en la que la profecía se pronuncia. y la concluimos diciendo: Dios es fiel  a pesar del pecado del hombre.

Pasamos ahora al texto del evangelio ( Mt. 1,18- 24 ) en donde es otro hombre, un hombre de Dios: José, de la familia de David, como el Rey Acaz, y del que se dice que era justo, es decir un hombre de Dios, temeroso de Dios.

Si en la primera lectura nos encontramos conque Acaz, el rey, no quiere hacer caso de la palabra, no quiere abandonar sus idolatrías poniendo en grave peligro al pueblo, en el texto del evangelio nos hallamos a este otro hombre, que se entrega al proyecto de Dios y así, aceptando la palabra, renunciando a lo que creía debía hacer porque era lo correcto, no olvidemos que pensaba repudiar a María, acoge lo que se le propone, cambia de pensamiento y hace que la historia de la salvación vaya encontrando su camino. y decimos:

Dios necesita del hombre para salvar al hombre.

Y vamos ahora a la segunda lectura que es de Pablo

 ( Rom.1,1-7)

y en donde nos hallamos a otro hombre que habiéndose encontrado con Jesús en su caminar por la vida, lo deja todo con tal de que esa salvación que el mismo ha experimentado, sea salvación para todos. Pronto descubre Pablo que su misión es anunciar el Evangelio de Dios y despues de hacernos una breve reseña sobre la historia de la salvación nos presenta a alguien constituido según el Espíritu Santo Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo,  nuestro Señor, para terminar implicando a todos los cristianos de Roma en este proyecto de ser “el pueblo santo de Dios al que han sido llamados por Cristo Jesús”. Hoy ese pueblo somos todos y cada uno de nosotros.

De esta forma nos vamos percatando de como Dios actúa en la vida, en la historia y  descubriendo como la fe y la confianza tienen importante papel en todo este proyecto; descubrimos cómo la salvación de los demás, en cierto modo, depende de nuestra fidelidad y cómo Dios va a seguir actuando aunque el hombre le niegue.

Cuando decimos que Dios es fiel hemos de entender que la fidelidad de Dios esta por encima de la negación del hombre. Eso que nos cuesta tanto entender y que Jesús se empeña en iluminar cuando  desde su vida acoge a publicanos y pecadores y habla de la alegría en el cielo por un pecador convertidos, por eso andaba siempre con gente de dudoso comportamiento y prostitutas, para provocar en ellos el deseo de encontrarse con la verdad y la paz del corazón que solo la da el Padre.


La fidelidad de Dios tiene que ver con el perdón y con aquello otro de que Dios quiere que todos se salven. El papel de la fe es ser el soporte ante decisiones, dolor, búsqueda de paz, consuelo, con la alegría y el sufrimiento, oscuridades o muerte, por eso es tan importante madurar en ella, saborearla, interiorizarla, que tenga que está presente en todas las decisiones y proyectos de nuestra vida. Ser el pueblo santo de Dios, como nos dice Pablo, es todo eso y mas, porque como nos dice San Juan  todavía no ha llegado la plenitud que será algo inenarrable y que el hombre ni puede imaginar. Pero para ello como María, hemos de guardar todas las experiencias de Dios en nuestro corazón y no dejar que ninguna se pierda.

¡¡Feliz cuarto domingo de Adviento!!

José Rodríguez Díaz




NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


 

Ya a las puertas de las fiestas del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, las Fiestas de la navidad, comunicamos el horario que tenemos de las celebraciones con tal acontecimiento. 

Este lunes día  22 tendremos, a partir de las cinco de la tarde, el reparto especial que hace Caritas Parroquial con motivo de la Navidad. 

El miércoles día 24 , celebramos la Noche Buena y  la Eucaristía será a las 7 de la tarde, de forma que luego podamos celebrar en casa con la familia  la cena de Noche Buena.

El día 25 es el día de Navidad y tendremos las Eucaristías como en domingo a las 9,30 y a las 12 del medio día.

Los día 27 y 28 sábado y el domingo las Eucaristías serán en los horarios habituales: el sábado a las 7 y el domingo a las 9,30 y a las 12. El domingo es la fiesta de los Santos Inocentes

 El restos de los días festivos queda como sigue: 

El día 31 es fin de año y tendremos la Eucaristía a las 7 de la tarde.

El día 1 de Enero de 2026 es la fiesta de Santa María Madre de Dios y tendremos las Eucaristías a las 9,30 y a las 12. 

Entrados ya en el año nuevo 2026  tendremos  las celebraciones  siguientes: el día 3 es sábado  Eucaristía a las siete , el día 4 es domingo Eucaristía a las 9,30 y a las 12.

El día 5 es lunes vísperas de la Epifanía o los Reyes Magos, la Eucaristía a las 7 de la tarde

El día 6 , martes  día de la Epifanía del Señor
Eucaristía a las 9,30 y a las 12.

Con Nuestro mejores deseos queremos desear  a todos  los que conformamos la parroquia o no  una felices fiestas del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo; una hermosa y agradable entrada  en el Año Nuevo 2026 en nombre Del Señor y una Felices Fiestas de Reyes.                                      Que el Señor nos bendiga y nos haga a todos,  amigos o no, vecinos o extraños,  muy felices y dichosos. 

¡¡¡FELIZ FIESTA DEL NACIMIENTO DE JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR !!!




Francesc Torralba: “La Palabra de Dios me ha sostenido cuando todo se ha roto en mil pedazos”

 


El filósofo y teólogo catalán culmina la tetralogía sobre la muerte y el duelo con ‘La Paraula que em sosté’

En Navidad, la ausencia de los seres queridos es más notoria, pero creer que la muerte es un nacimiento más elevado, como dice Joan Maragall, es un motivo de esperanza. Este es uno de los pensamientos que acompañan estos días al filósofo y teólogo Francesc Torralba, que el pasado 18 de diciembre presentó en Malgrat de Mar La Paraula que em sosté. Meditacions d’un teòleg en temps de dol (Ara Llibres, 2025). Con esta obra, el pensador catalán culmina una tetralogía sobre la muerte y el duelo iniciada hace 16 años, a la que ha dedicado un conjunto de obras escritas desde la condición de pensador y, al mismo tiempo, desde la de una persona que en pocos años ha visto morir a su padre y a su hijo.

Pregunta. . En su anterior libro hacía referencia a las palabras humanas y a su incapacidad para curar la herida causada por un duelo. En cambio, en esta nueva reflexión habla de la Palabra de Dios, que sí tiene el poder de transformar en situaciones extremas. ¿Cómo define la diferencia entre palabra y Palabra?

Respuesta. . No sabemos qué decir a la persona que experimenta el vacío provocado por la muerte de un ser querido, especialmente un hijo, un hermano o la pareja. Mi hijo murió el 14 de agosto de 2023, cuando todo el mundo estaba disperso por el mundo, en plenas vacaciones. Cuando los amigos se enteraron de la trágica noticia, empecé a recibir mensajes. Los más repetidos fueron “no tengo palabras”, o “no sé qué decirte”, “las palabras que pueda decirte no servirán para consolarte”. Y era verdad: las palabras son insuficientes en situaciones así. Ahora bien, tenemos otras formas de lenguaje balsámicas, como la caricia, el beso, las lágrimas, el abrazo.R. Aun así, yo he encontrado el bálsamo en la meditación de la Palabra de Dios. Por eso todo este texto viene a ser una reflexión meditativa sobre fragmentos del Antiguo y del Nuevo Testamento que me han dado una cierta paz. No es una palabra humana, sino que viene de Dios y promete una esperanza. Eso da tranquilidad, pero hay que creerla y ponerla en práctica. La Palabra está ahí, pero la clave es cómo te relacionas con ella. Hay personas agnósticas y ateas que la leen y se quedan igual de huérfanas y desesperadas que antes. Quizás encuentran paz en Epicteto o Séneca. Yo hablo de mí, de la Palabra que me ha ayudado a sostenerme cuando he visto romperse todo en mil pedazos.

P.¿La fe se pone a prueba en la adversidad?.

R.La adversidad, particularmente la muerte de un hijo, es una especie de movimiento sísmico, un acontecimiento que altera todas tus dimensiones como persona. Nunca serás el mismo. En la vida hay hechos, que es lo habitual, y hay acontecimientos, que es aquello que no esperamos: una catástrofe, una pandemia, un diagnóstico de cáncer de mama, un fracaso afectivo, un fracaso laboral, la muerte de un ser querido a los 26 años. En estas situaciones, efectivamente, la fe se pone a prueba. Como también se ponen a prueba los vínculos, nuestras relaciones y nuestras creencias. A mí la muerte de mi hijo me ha servido para fortalecer y madurar mi fe. Pero entiendo perfectamente que para algunas personas la misma experiencia suponga una ruptura, y que no puedan en absoluto volver a imaginar una relación personal con Dios. Lo seguro es que la relación con Dios cambia a raíz de una experiencia extrema: si antes podías entenderlo como un fontanero que arregla los desperfectos de la vida cotidiana, ahora lo ves como un Dios misterioso del que ignoramos quién es y cómo es.

P. Después de perder a su hijo, ¿su fe tambaleó en algún momento?

R. No, pero me ha hecho darme cuenta de que ese pensamiento que tengo sobre Dios es demasiado humano. A menudo pedimos a Dios, en la oración de petición, que se haga realidad aquello que deseamos: encontrar trabajo, vivienda, que la hija acabe la carrera y encuentre alguien noble que la cuide y la ayude a realizarse como ser humano. Pero yo parto de una definición de oración diferente, que aprendí de Kierkegaard: orar es escuchar qué es lo que Dios quiere de mí ahora. Después de la muerte de mi hijo recé en ese sentido, y entendí que debía ser un bálsamo para mi familia y, en segunda instancia, para otras personas que experimentan la pérdida de un ser querido.

P. De este acontecimiento ha sacado un libro edificante. ¿Estamos llamados a convertir el dolor en una oportunidad para la belleza?

R. Sería ideal, pero el dolor, a menudo, nos vuelve egoístas, rencorosos, resentidos, amargados; hay personas que en el dolor solo destilan odio contra el mundo y contra los demás. Pero lo ideal sería que esa experiencia que no queríamos pudiéramos transformarla en un aprendizaje, que nos una y nos ayude a valorar más la vida que vivimos.

P. ¿Cuáles son los principales aprendizajes que ha extraído usted a raíz de la muerte de su hijo?

R. Explico varios en el libro. Pero diré dos fundamentales. El primero, la humildad: no somos nada y podemos dejar de estar aquí en cualquier momento. Lo último que pensaba el día que murió mi hijo era que volvería solo en coche a casa. Es muy difícil ser arrogante y prepotente cuando te encuentras ante una contrariedad que te hace sentir impotente. También aprendes a ser muy magnánimo. Te das cuenta de que el tiempo es limitado y que no puedes malgastarlo en tonterías. Sería mejor que no tuviera que ocurrirnos una desgracia para darnos cuenta, pero a menudo es como una apertura de ojos que te permite mirar con más lucidez. Cada día es un don; damos por hecho que estaremos mucho tiempo, pero en realidad la única certeza que tenemos es que no viviremos para siempre y que el tiempo es limitado. Algunas personas viven 117 años y otras mueren antes de nacer. Si uno capta eso, se vuelve mucho más selectivo en el uso del tiempo. Cada día es un don, cada minuto es un tesoro.

Las palabras son insuficientes en situaciones así. Ahora bien, tenemos otras formas de lenguaje balsámicas, como la caricia, el beso, las lágrimas, el abrazo

P. ¿Qué ha supuesto para usted escribir este libro?

R. Siempre he pensado que el libro, de entrada, debe ser edificante. Para mí ha sido liberador, catártico e higiénico porque he podido vaciar todo un cúmulo de emociones. Hay quien necesita hablar, hay quien grita, quien llora. Yo he llorado mucho, he hablado, he escrito. Cada uno debe poder liberar lo que vive dentro; el blindaje y el hermetismo son terribles en los procesos de duelo. Si hubiera salido un libro lleno de amargura, ira y cólera contra el mundo, no lo habría publicado. Una vez lo escribí, se lo di a leer a mi mujer y a mis hijas. Como les hizo bien, pensaron que también podría hacer bien a otras personas.

P. Como teólogo, ¿es un reto especial reflexionar desde una experiencia tan radical como esta?

R. La teología es el discurso sobre Dios. A menudo hacemos una teología muy abstracta, desarraigada de la vida, de lo que nos pasa. La teología debe servir para intentar comprender lo que nos pasa e iluminarlo a la luz de la Palabra de Dios. Si no, es una teología estéril o de salón. Es distinto hacer teología cuando todo te va bien que cuando todo te va mal. Es distinto hacer teología desde un despacho en Stuttgart que desde un campo de exterminio o desde un barrio paupérrimo. Lo que vivimos sobre Dios en un caso y en otro no es lo mismo. Porque la teología es interpretación sobre la Palabra de Dios, y la interpretación varía en función de lo que te pasa. Si lees el Libro de Job cuando todo te va bien no lo entiendes. Pero si lo haces cuando te va mal, lo entiendes perfectamente y comprendes por qué maldice a Dios y el día en que nació.

P. Termina 2025 y, con él, el Jubileo de la Esperanza. ¿Cómo despertar la esperanza, no solo en situaciones en las que sufrimos por la ausencia de otras personas, sino también mientras lidiamos con situaciones de la vida como problemas laborales o familiares, que a veces pesan tanto?

R. La esperanza es imprescindible, porque es como el aire que respiramos. Lo contrario de la esperanza es la desesperación, que es no ver ninguna posibilidad. Lamentablemente, es una experiencia habitual en jóvenes y adultos, creer que no hay nada que hacer, ante la violencia de género, ante el cambio climático, ante los políticos… Hay muchas personas desesperadas, algunas porque no saben qué hacer con su hijo o con su matrimonio; otras, porque llevan dos años sin encontrar trabajo o tienen dificultades para acceder a una vivienda. Hay motivos para la desesperación. No es ninguna estupidez estar desesperado. Cuando haces un discurso sobre la esperanza, enseguida te tachan de ingenuo y piensan que no lees los informes de la FAO o de la UNESCO. Muchos piensan que no se puede tener esperanza cuando todo se cae a pedazos, pero es justamente en contextos en los que hay tanta desesperación donde es imprescindible la esperanza. Ahora bien, en un mundo que nos empuja a sumarnos a la desesperación, es difícil construir un discurso de esperanza, cristiana o no.