viernes, 12 de diciembre de 2025

LA PALABRA DEL DOMINGO. DOMINGO TERCERO DE ADVIENTO. DOMINGO GAUDETE. CICLO A

CUANDO LA DUDA INTERROGA LA FE

Entramos en este tercer domingo de adviento  con una expresión que quiere animarnos a seguir haciendo el camino de Adviento con esperanza. Este tercer domingo es conocido como el domingo Gaudete  (regocijo) Si. Con ello se nos invita a mirar a nuestro alrededor y darnos cuenta de como Dios actúa en favor de los suyos y eso debe servirnos de un regocijo lleno de esperanza. Tenemos un Dios que se preocupa por  nosotros, por asistirnos en todo momento y por mantenernos en la fe  y en la esperanza, de ahí el amor y la veneración que brota de nuestro corazón con el deseo de imitarle en el servicio a los demás. Amor  y veneración con el que le queremos reconocer al darnos cuenta de que realmente nos salva.  En las lecturas vamos descubriendo esa fidelidad hacia nosotros. En la primera que es de Isaías ( Is.  35,1-6.10 ) el profeta nos llega a decir que la tierra toda se alegrará  y será como una nueva creación puesta al servicio del hombre y todo será paz y consuelo, los ciegos verán, los sordos oirán, los cojos saltarán y la pena  y la aflicción se alejarán de la vida de Sion, de la vida de los hombres.
 La segunda lectura es del Apóstol  Santiago ( San. 5,7-10 ) en donde se nos invita a la paciencia. El Apóstol sabe que la fe necesita de la paciencia y por eso nos invita a ella y a que mirando a nuestro alrededor descubramos como todo tiene su tiempo, su momento. Lo mismo que el labrador, nos dice, sabe esperar. Lo importante, es que sepamos mantenernos firmes porque la venida del Señor está cerca y no podemos permitirnos el lujo de que llegue y no nos percatemos de ello. El autor de la carta nos propone como modelos de espera a los profetas que sufrieron  y padecieron, pero no desistieron de la fe que les sostenía en la palabra y que con su perseverancia hicieron que la historia de la salvación alcanzara nuestros tiempos. llegará hasta nosotros.

El texto del evangelio  es de San Mateo ( Mt. 11,2-11) y aquí nos encontramos con otra persona que tiene que aprender a esperar, que tiene que aprender que los tiempos son de Dios, que  nosotros no podemos apresurar ni adelantar el reloj de la salvación porque todo ello está en manos del Padre. Nos referimos al Bautista que estando prisionero se pregunta, quiere saber y envía  mensajeros a Jesús y  Jesús lo consuela y le alaba Jesús y lo alaba por su fidelidad y sinceridad y le da pistas para que sepa esperar cuando le dice a los mensajeros que le comuniquen lo que están viendo y oyendo que no es otra cosa mas que lo que ya decía Isaías. Es decir, que el tiempo es y que la palabra de Dios se esta cumpliendo. Es la forma que tiene Jesús de consolarle y serenarle y decirle que no estaba equivocado. Hombre grande, fuerte, valiente, dirá de el pero la duda se cuela en su esperanza y aparece como termita que  corroe; la duda, siempre la duda. Duda que hay que  despejar, hay que preguntar, hay que orar y  buscar respuesta en Dios desde la oración humilde y entregada aun con el corazón roto en la humildad y la oración.
A pesar de todo ello: la promesa hecha (primera lectura), la paciencia a punto ( segunda lectura ), el desconcierto y la duda ( tercera lectura ) avanzan y se incrustan en la historia y el hombre se siente acompañado ante su indigencia porque por encima de y en medio de todo ello, descubre y vivencia la fidelidad de Dios que cumple su palabra, que acompaña y llevará a cabo  su promesa y la paz y el consuelo serán la señal perenne de su amor  por todos y para todos.
¡¡Feliz Domingo Tercero ( Gaudete ) de Adviento!!

José Rodríguez Díaz 

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