Oleksandr Magdalits, experto en respuesta a emergencias de la entidad eclesiástica, describe las graves dificultades que ha provocado la guerra en la capital: al conflicto se suma el frío extremo, y los más afectados son las personas con discapacidad, los ancianos que viven solos y las familias con niños pequeños. Se necesitan urgentemente generadores, baterías externas, mantas térmicas, cocinas de campaña y tiendas
Svitlana Dukhovych – Ciudad del Vaticano
Durante este invierno, Ucrania se enfrenta a una de las crisis energéticas más graves desde el inicio de la guerra a gran escala. Una serie de ataques con misiles y drones contra infraestructuras críticas ha causado graves daños al sistema energético nacional, una situación que se ha visto agravada por el fuerte descenso de las temperaturas. En una entrevista con los medios de comunicación vaticanos, Oleksandr Magdalits, director del programa de seguridad alimentaria y respuesta a emergencias de Cáritas Ucrania, describe la situación sobre el terreno y la acción solidaria llevada a cabo por la Iglesia greco-católica.
En el contexto provocado por la crisis energética, ¿cuál es la situación actual en Kiev?
En primer lugar, hay que decir que los datos cambian continuamente, pero según la información más reciente, más de 1100 edificios residenciales de varios pisos se encuentran actualmente sin calefacción. El suministro eléctrico está parcialmente interrumpido y muchas fuentes de abastecimiento han resultado dañadas. Se estima que la crisis afecta al menos a medio millón de residentes en la capital y sus alrededores. Kiev y toda la región circundante necesitan hoy en día un restablecimiento del suministro energético que no puede garantizarse únicamente con los recursos locales, ni en el futuro inmediato ni en el próximo futuro. No vemos la posibilidad de un restablecimiento completo del suministro eléctrico y la calefacción en los próximos meses. Además, algunos edificios se enfrentan a un segundo problema grave: debido a los cortes de electricidad y calefacción, los sistemas de alcantarillado se han congelado. Ahora estos edificios se encuentran sin servicios sanitarios y no será posible descongelarlos antes del verano. También los hospitales, guarderías y escuelas están total o parcialmente desconectados de la red eléctrica y buscan fuentes alternativas de energía siempre que es posible. La situación más dramática es la de las personas con discapacidad o movilidad reducida, las personas mayores que viven solas y las familias con niños pequeños. No siempre es posible llegar hasta ellos, ya que los servicios de asistencia se concentran principalmente en espacios públicos o en edificios específicos y no llegan a todos los departamentos. Hay fotos que muestran estalactitas de hielo en las escaleras de los edificios. Y detrás de las puertas cerradas viven personas que, debido a su condición física, ni siquiera pueden salir de casa.

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