sábado, 31 de enero de 2026

LA PALABRA DEL DOMINGO. DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

 CAMINANTES DE DIOS.

  Como cada domingo la Palabra de Dios se hace presente en nuestra existencia y con ella, por ella y desde ella, somos invitados a caminar por la vida como Hijos de Dios. Eso es lo que estamos llamados a ser: Caminantes de Dios

Este domingo es el profeta Sofonías ( Sof. 2,3; 3,12-13 ) quien invita a Israel a buscar a Dios  en el momento histórico que les está tocando vivir, desde la fidelidad. Así, nos dice, podrán hallar la paz y la serenidad que necesitan en la vida. El profeta llama a estos que buscan a Dios y permanecen fieles el Resto de Israel. Pero vamos a rebuscar un poco en la vida de este hombre y así podremos entender mejor su mensaje y qué es eso del Resto de Israel. El profeta ejerció su profetismo en el reino de Judá, en el Sur, en la época del rey Josías por los años 640-609 antes de Cristo. Su predica estuvo motivada por la necesidad de la reforma litúrgica ante la idolatría que se había introducido en Israel con el culto a dioses paganos, insta a la atención a los pobres y trata de sostener el ánimo ante la inminente invasión de Babilonia.

Este hombre, no sabemos si queriendo o no, acuñó una expresión que luego va a permanecer en la historia de la salvación para referirse a los que son fieles a Dios y a la Alianza a pesar de las dificultades y a lo largo de los tiempos; se trata de esa expresión  de El Resto de Israel. Ya hemos visto en el texto que estos son los que buscan la justicia, la moderación, los que cumplen los mandatos, los que no se avergüenzan de ser pobres y viven en humildad, los que no cometen maldades ni mienten. Les dice que se hace necesario volver al principio, les invita a la confianza y esperanza y que El Señor estará con ellos.



 El segundo texto que hemos proclamado es de Pablo ( 1a Cor. 1,26-31 ) en donde el Apóstol invita a los de Corinto a dejarse de vanidades a mirarse a sí mismos y no avergonzarse de su condición, al contrario, les invita a darse cuenta de que Dios ha escogido a la gente como ellos, gente sencilla, gente baja a los ojos del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta, para anular lo que cuenta. De trasfondo está Cristo, el fiel, el que se hace cercano y no repudia compartir con nosotros, el que se olvida de su condición pues somos en Cristo Jesús, les dice. Este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención. Desde ahí nosotros con El poniendo nuestro granito de arena, según nuestra condición, para que el hombre acepte su rol ante Dios y la creación.

   En el texto del evangelio ( Mt. 5, 1-12 ) nos encontramos con la propuesta de vida nueva que hace Jesús a los que quieran seguirle, a los que quieran ser fieles al Señor. Estos han de ser el nuevo Resto de Israel que Busca a Dios en la verdad de su vida, que comparte, que no deja que la mentira habite en su boca, que no se avergüenza de su condición de pobre, que es capaz de compartir con el que no tiene, que no roba ni trata de falsificar o manejar a Dios, el que no mueve los hilos de la vida en provecho propio, el que se deja ganar por el amor incondicional y se fía de Dios a quien llama Padre, ante la amenaza, la injusticia o la misma muerte; el que considera que todos los hombres son hermanos porque se ha dejado ganar por el Espíritu de Dios. Este es el hombre bienaventurado, este es el que está en la pupila de Dios, el humilde, el que con su vida va conformando hoy el Resto de Israel. Es a esto y no a otra cosa, no nos confundamos, a lo que  hoy, nosotros, somos llamados. Caminantes de Dios

¡¡Feliz día del Señor !!


José Rodríguez Díaz




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