sábado, 12 de enero de 2013

HISTORIAS SORPRENDENTES

 MONSTRUOS Y ENANOS.
Por María Sánchez. 
  Era tal el éxito que tenían estos seres en los teatros griegos que muchos padres, con escasos recursos económicos, deformaban a sus hijos desde pequeños con la ayuda de vendas y tablillas. Lo hacían con el fin de que fueran contratados para escarnio y regocijo de los mal llamados “humanos” El dinero que recibían les ayudaba a pagar la comida al resto de la familia.
Quiero pensar que tomar esta decisión era la cosa más dolorosa para unos padres que ven sufrir, casi desde su nacimiento, a un hijo que ha nacido con una deformidad, o verse forzados a deformarlos, por ser éste uno de los pocos medios con los que contaban para conseguir un poco de pan con el que saciar el hambre.  Imaginemos a un bebe con su cuerpo, constantemente aprisionado por unas vendas, que se van cambiando a medida que va creciendo.
Este método se usaba también con las niñas japonesas. La diferencia entre unos y otros era que a estas niñas sólo les vendaban los pies, la intención era que estos no crecieran, y una vez adulta tuvieran ese andar tan peculiar que poseen las mujeres japonesas.
No se asusten amigos lectores ni se lleven las manos a la cabeza, porque esto que les cuento a continuación, está sucediendo en pleno siglo XXI. La diferencia es que no ocurre en la antigua Grecia sino en la India. Es este, como todos sabemos, un país pobre y olvidado de la mano, y la conciencia, de los todos poderosos mandamases que tal mal la gobiernan.
En la India no se vendan a los niños aquí se venden a las niñas a los prostíbulos. Así es, por muy duro que pueda parecerles, pero esto, aún siendo inhumano, no es lo peor.
Lo trágico, doloroso y vergonzoso para los que nos hacemos llamar seres humanos, es que estas niñas tienen más valor económico cuantos más jóvenes son. Cuando digo jóvenes, no me refiero a las adolescentes de 13 años en adelante, por el contrario son más valoradas las menores. Niñas de 2 y 3 años.
Parece mentira he inverosímil pero, a parte de todo esto hay algo peor si cabe, y es el motivo por el  que son éstas las preferidas. Hay hombres, no todos por suerte, que a cambio de sentirse más varoniles son capaces de todo, incluso de creer que por tener sexo con una niña de 2 ó 3 años, se convierten en los más machos del mundo.
Este trato vejatorio se empeora cuando este hombre es un enfermo de sida. Llega a tal extremo su incultura que piensa que al tener relaciones sexuales con estas niñas, sin usar preservativo, les libran de esta enfermedad.
No me vale que digan que estas son sus costumbres o su cultura, esto no tiene disculpa posible. Para mí como mujer y, seguro que para los hombres, que miden su hombría por el amor y el respeto hacia todas las mujeres, estos seres que no hombres, son peor que animales.


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