...Y EMPEZÓ A BRILLAR LA LUZ.
Nos encontramos en este tercer domingo del tiempo ordinario de la mano del evangelista Mateo a Jesús, que inicia su labor misionera en la Galilea de los gentiles. Allí donde lo sitúa el mismo profeta Isaías. Desde allí, desde donde no se esperaba nada, desde allí, digo, nos lo dicen Isaías y Mateo; del país de Neftalí y Zabulón. Recordar que Neftalí y Zabulón fueron dos de los doce hijos de Jacob. Pues ahí, en la Galilea de los gentiles, junto al lago o mar, en Cafarnaúm, se inicia la gran aventura del anuncio del Reino por parte de Jesús.
Pero vamos como siempre a las lecturas de este domingo siguiendo el orden que se nos propone para que las proclamemos.
La Primera es de Isaías. ( Is. 9,1-4 ) Que ya siete siglos antes nos habla del país de Zabulón y Neftalí como tierra de donde vendrá la salvación, diciendo que si en una época esta tierra fue tierra de llanto y desconsuelo, tierra de olvido de Dios, tierra alejada de la alianza, tierra de los gentiles la llaman los contemporáneos de Jesús, tierra humillada que a pesar de ello, no deja de pertenecer al pueblo de la alianza. Es en y desde esta tierra que se ha apartado, en donde Dios hace germinar la salvación, haciendo de lo estéril algo fértil y de en medio de un pueblo donde la palabra no es escuchada va a surgir alguien que la proclame a los cuatro vientos, según el profeta. Y así nos lo dice cuando habla del camino del mar que será ensalzado en esta Galilea donde reina el desconcierto porque habitan en tierra de sombras y les brillará la luz y se alegrarán porque la vara del opresor, el yugo de su carga, el bastón de su hombro, los quebrantaste como el día de Madián. De esta forma nos dice el profeta hasta donde llegará y alcanzará el trabajo y la entrega del siervo que surge de en medio de ellos y cuya misión es liberar, hacer germinar, alumbrar, devolver la alegría y el consuelo. Viene señalando caminos nuevos.
La segunda lectura es de Pablo a los de Corinto (1 Cor. 1,10-13.17 ) que escribe a esta comunidad porque le han llegado noticias de la división que existe entre ellos. Pablo les ruega que por el nombre de nuestro Señor Jesucristo se pongan de acuerdo y no anden divididos y que piensen que lo importante no es quien les predicó, sino qué y quien se les anunció, porque el que salva no es ni Pedro, ni Pablo, ni Apolo, sino nuestro Señor Jesucristo que murió y resucito para nuestra salvación. Lo que se les predico fué el amor en la comunión en nombre de Jesús y a eso es a lo que han de atenerse y dejarse de partidismos que llevan a romper la comunión entre ellos y con Cristo.
Y nos vamos al texto del evangelio en donde Mateo nos habla del inicio de la vida pública de Jesús ( Mt. 4,12.23) que inicia al enterarse de que Juan el Bautista había sido arrestado. Se retira a Galilea, el país de Zabulón y Neftalí, a orillas del mar Como nos dice Isaías, Cafarnaúm se llama el pueblito y empieza a anunciar la conversión, la vuelta a Dios con las mismas invitación del Bautista: “Convertíos , porque está cerca el Reino de los cielos”.
Algo muy importante que nos dice Mateo y es que Jesús de inmediato, empieza a buscar aquellos que pueden colaborar con el en la misión, los que les van a ayudar en su menester y como esta misión es la de alumbrar los caminos para los que andan en tinieblas, como nos ha dicho Isaías, no quiere hacerlo sin estos que necesitan la luz y busca la solidaridad desde el primer momento en y con ellos, de gente de entre el pueblo, para que sean testigos y líderes de la acción y el cumplimiento de la promesa por parte de Dios para con todos. Y le siguen porque han visto en El algo distinto, cercano, que les atrae y subyuga y recorren toda la Galilea, la tierra de los gentiles, enseñando en las sinagogas proclamando el Evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias de la gente.
Este es el testimonio de la Palabra de Dios que hoy se nos ofrece y desde el que se nos invita a caminar por la vida, dejándonos iluminar o siendo luz; sabiendo a quien seguimos, desde donde hay que seguirle y centrándonos en su persona: Jesucristo Nuestro Señor, el que sigue siendo esperado por muchos, el que sigue siendo luz para tantos, el que sigue liberando y haciendo andar a tantos otros, el que un día nos cautivó con un sígueme al que nosotros respondimos de forma positiva y rompió las cadenas de nuestros pies y nos echamos a andar y desató nuestra lengua y aprendimos a anunciar Buena Noticia y rompió los lazos que ataban nuestras manos y aprendimos a compartir. No dejemos que las ocupaciones y preocupaciones oscurezcan nuestras decisiones y nos aparten del Señor, antes, al contrario, que la luz de Cristo alumbre siempre nuestra vida, nuestra esperanza y alegría y así lo anunciemos a los que se acercan preguntándonos: ¿ Por qué crees ?¡¡Feliz día del Señor!!
José Rodríguez Díaz








