TERMINANDO LAS FIESTA DE LA NAVIDAD
Concluimos las fiestas de la Navidad con esta otra del Bautismo del Señor a orillas del Jordán en donde Jesús es reconocido por el testimonio de Juan y despues por el mismo Padre que lo reconoce y presenta como Hijo Amado y Predilecto, todo bajo la fuerza del mismo Espíritu Santo. Espíritu de Dios como se le llama en el texto de Mateo que hemos leído. Nos percatamos que el inicio de la vida pública de Jesús se realiza allí donde el pueblo en época de Josué inicio la última etapa de su liberación, a orillas del Jordán, pisando ya la tierra prometida; allí donde termina su larga marcha por el desierto, allí donde termina su cautiverio, donde la liberación empieza a ser una realidad palpable y auténtica, allí donde ellos pudieron elegir libremente si querían servir al Señor o no... Y lo mismo que en aquel momento en que el pueblo antes de entrar en la tierra prometida, hizo alianza con Yahvé, de querer servirle; así, en esta oacasión, nos encontrándonos con la disponibilidad de Jesús para servir al proyecto del Padre que ratifica la alianza reconociéndole como Hijo Amado y Predilecto, todo bajo la presencia del Espíritu y en medio del Pueblo.Jesús inicia su vida pública a orillas del Jordán para andar por todos los caminos y vericuetos de su tierra hablando con la gente, rezando con ellos, acudiendo a sus fiestas, dando alivio a sus penas, recordando, anunciando, liberando y proclamando a los suyos la misericordia de Dios para con ellos, su alianza y eso lo va ha hacer con su vida, con una entrega total de sus días, sus ilusiones, sus alegrías y esfuerzos. De esa forma lo que nos dice Isaías en la primera lectura va a encontrar cumplimiento y veracidad, los hombres todos lo van a poder contemplar y reconocer y exclamar que Dios ha visitado a su pueblo, como oiremos que la gente dice a lo largo de la vida pública de Jesús, en mas de una ocasión.
Entrando un poco en los textos nos damos cuenta de que el primero es de Isaías ( Is. 42,1-4.6-7 ) este texto es conocido como el primer canto del ¨Siervo de Yahvé “ de los cuatro que nos encontramos en sus escritos y en donde nos habla de la misión de esta siervo y de sus intenciones y de como Dios estará con el todo el tiempo, concretamente se dice que le sostendrá en toda su empresa. Su obra es la obra de Dios.
La segunda lectura es de los Hechos de los Apóstoles ( Act.10,34-38 ) en donde Lucas nos lleva de la mano con Pedro que está en Jafa, hasta la casa de Cornelio y su familia que eran romanos y que quieren conocer al Señor. Pedro les da testimonio de Jesús y de como esa salvación que trae es para todos los hombres sean de la nación que sean. Cornelio con toda su familia aceptan a Jesús por la predicación de Pedro y la fuerza del Espíritu y reciben el bautismo.
El texto del evangelio es de Mateo ( Mt. 3, 13-17 ) en donde el evangelista nos relata lo que sucedió a orillas del Jordán y en donde se sitúa la frontera entre la esclavitud y la libertad, en donde han de decidir el querer seguir estando unidos como pueblo o no; en donde el pueblo alcanza la total libertad viéndose libres de todo condicionamiento para servir al señor o no. Es ahí donde se juega el ser pueblo de Dios, pueblo de la Alianza. Y es ahí, en ese lugar, donde vemos que Jesús ratifica su deseo de ser fiel al Padre en favor de los hombre, en medio y junto con el pueblo, con su pueblo, con los que buscan a Dios
Reflexionando todo esto nos damos cuenta de que el Bautismo, nuestro bautismo, nos debe llevar hasta Dios, al Misterio Trinitario que está muy presente en el y lo hemos de vivir como una aceptación libre y voluntaria de Dios en nuestra vida; el bautismo ha de llevarnos a aceptar y hacer todo lo necesario para que el proyecto de Dios con respecto a toda la creación vaya siendo una realidad. El Bautismo supone y significa nuestra entrega en manos del Padre que nos ama como hijos amados y predilectos. Por el bautismo estamos llamados a entregarnos total y voluntariamente a la humanidad doliente de todo hombre porque para los bautizados, lo mismo que para Jesús o el Padre, el dolor del mundo no puede ser ajeno, no es ajeno. Por el bautismo como diría Pedro de Jesús en casa de Cornelio, estamos llamados a vivir haciendo el bien con la fuerza del Espíritu.
Cada vez que hay un bautismo en nombre del Señor, en el seno de los cristianos, se abre una nueva esperanza para el mundo que se afana tantas veces en buscar la paz, la verdad y la plenitud fuera de los ámbitos de la entrega, la generosidad, el perdón y sobre todo, lejos de Dios, de los hombre y de espaldas a la creación. Y sabemos que ahí solo vamos a encontrar mas que fracaso.
¡¡Feliz fiesta del bautismo!!
José Rodríguez Díaz







