sábado, 5 de octubre de 2019

LA PALABRA DEL DOMINGO

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO C.
Luc. 17,5-10
   
POR DONDE ANDA NUESTRA FE

       En el texto del evangelio de este domingo los  apóstoles acuden al Señor haciéndoles una petición , le dijeron: "auméntanos la fe " y, como siempre, la respuesta  de Jesús  nos resulta desconcertante y como fuera de tono . Se hace necesario pararnos a reflexionarla para encontrarle sentido y lógica a la respuesta que les da.
Les reprocha no tener ni pizca de fe  y a continuación les habla del criado que trabaja en las labores del campo  y de sus obligaciones para con el amo. El criado  esta al servicio del amo y el amo es el que puede darle dádiva o no, de todas formas se trata de que el criado cumpla con sus deberes como tal y  estar agradecido.
 La fe  es un don, un regalo de Dios al hombre. No se tiene mas fe porque se trabaje mas y mejor que los otros, porque se rece mucho , se vaya todos los días a misa e inclusive,  hagamos  copiosas limosnas.
 La fe se tiene o no. Es aceptación de Dios en todas las dimensiones de nuestra existencia, que lo envuelve todo, que lo llena todo, que da sentido a todo lo que hago.
 Es don de su presencia  que Dios deja caer en el corazón de todos los que le buscan en fidelidad, no para presumir, sino para servir con sencillez,  nos coloca en el lugar que nos corresponde pues allá
 en lo mas interior de nuestro corazón  sabemos quien es el que actúa en nosotros, quien nos mueve y quien nos conduce  en nuestro cotidiano caminar.
Es ese sentirse instrumento en las manos de Dios , (Recuerdo  a San Francisco de Asís  cuya onomástica celebrábamos ayer, que le pedía al Señor " Hazme instrumento de tu paz". Recalcamos el hazme, ese hazme tu, que estaba en sus labios, porque el sabia  que  sólo no era capaz. 
 Al ver las obras que el Señor hace  por nosotros  saber que es su obra , que nosotros somos solo sus instrumentos,  que " Somos  unos pobres siervos, y hemos hecho lo que teníamos que hacer."
La fe si se pide que no sea para presumir y  pensando exclusivamente en nuestro provecho personal, solo en nuestro salvación. La fe si es pedida  ha de ser para servir.
Servicio, disponibilidad, humildad, paciencia, ternura, y mas... son signos de un corazón creyente y rendido a su Señor. La fe nos debe llevar al amor de Dios y al de los hermanos. Servir a los hermanos con Dios y a Dios con los hermanos. 

¡¡ Feliz día del Señor!!


El Vaticano ha difundido la Carta Apostólica en forma de Motu Propio del Papa Francisco, Aperuit Illis con la que instituye el domingo de la Palabra de Dios. Pontífice invita a leer la Biblia y a no dejarla a recoger polvo. Además, instruye para que en la misa no cualquiera lea las Sagradas Escrituras, sin comprender. 


El papa Francisco ha escrito la Carta Apostólica “Aperuit Illis” (Les abrió el entendimiento) para invitar a los cristianos a tener un contacto frecuente con la Sagrada Escritura y la celebración de la Eucaristía: “somos un solo pueblo que camina en la historia, fortalecido por la presencia del Señor en medio de nosotros que nos habla y nos nutre”, escribió. 
Desde el Vaticano se destaca la preocupación del Papa y de la Iglesia debido a que la gran mayoría de los cristianos no conocen la Sagrada Escritura. Aunque la Biblia es el libro más difundido en el mundo, parecería que se ha quedado relegado a acumular polvo en las mesas de noche.
Así, en la Carta Apostólica que establece el tercer domingo del tiempo ordinario como el domingo de la Palabra de Dios, el papa Francisco explica que “la Sagrada Escritura y los Sacramentos no se pueden separar”. 
“Cuando los Sacramentos son introducidos e iluminados por la Palabra, se manifiestan más claramente como la meta de un camino en el que Cristo mismo abre la mente y el corazón al reconocimiento de su acción salvadora”, añadió. 
El día dedicado a la Biblia no ha de ser “una vez al año”, advierte Francisco, sino una vez para todo el año, “porque nos urge la necesidad de tener familiaridad e intimidad con la Sagrada Escritura y con el Resucitado, que no cesa de partir la Palabra y el Pan en la comunidad de los creyentes”. 
“Jesucristo llama a nuestra puerta a través de la Sagrada Escritura; si escuchamos y abrimos la puerta de la mente y del corazón, entonces entra en nuestra vida y se queda con nosotros”, añadió.

Sagradas Escrituras cura al individualismo 

El Pontífice indicó la importancia de “escuchar la Sagrada Escritura para practicar la misericordia: […]La Palabra de Dios es capaz de abrir nuestros ojos para permitirnos salir del individualismo que conduce a la asfixia y la esterilidad, a la vez que nos manifiesta el camino del compartir y de la solidaridad”. 
“El Papa eligió celebrar este domingo el Tercer Domingo del Tiempo Ordinario, cuando todas las lecturas proclamadas en el Evangelio presentan la figura de Jesús como heraldo del Reino de Dios”, dijo a Vatican News, Monseñor Rino Fisichella, el Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. 
“Con esta Carta el Papa nos invita a tener la Biblia en nuestras manos todos los días, en la medida de lo posible, para hacerla nuestra oración”, comentó el prelado que ha sido la mano derecha del papa durante el pasado jubileo de la Misericordia. 
“Pensamos que es importante redescubrir la oración hecha con los Salmos porque cada salmo llama a una condición del pueblo cristiano y de la vida de cada hombre y de cada mujer”, explicó Fisichella. 
“Luego la Lectio divina y, por tanto, la capacidad de ver cómo se vive esta Palabra en el curso de nuestra historia y cómo ha sido iluminada, cómo su interpretación conduce a una riqueza de sentidos, de significados”. 
El Papa recuerda “la dimensión de la caridad porque cuando escuchamos la Palabra de Dios nos volvemos más atentos, vigilantes y sensibles a las necesidades de nuestros hermanos y hermanas, especialmente de los más marginados, y no es casualidad que Francisco recuerde la parábola del rico y del pobre Lázaro”. 
“La capacidad de escuchar la Palabra nos hace más sensibles a las situaciones más difíciles y extremas de la vida, las que ahora se denominan “periferias existenciales” de las que somos testigos diariamente”. 

Leer y comprender la palabra de Dios

Asimismo, monseñor Fisichella describe que durante la homilía es importante cómo se realiza lectura de la Palabra y hace recomendaciones especiales a los sacerdotes. Además, “el Papa va más allá, sin embargo, y dice que con vistas a este domingo, a partir de los próximos años, es bueno que se subraye más el papel de un servicio extraordinario, de un ministerio y de un mandato particular con el que las personas se preparan primero para un contacto más inmediato de estudio, de reflexión con la Palabra de Dios, como es el caso del servicio extraordinario de la Comunión”. 
“Creo que esto es también una provocación pastoral. Sabemos cómo sucede en nuestras iglesias: la primera persona que encontramos disponible va a leer. Este, sin embargo, no es el valor que debe darse a la Palabra de Dios. La Palabra de Dios debe encontrar mujeres, hombres capaces de proclamar auténticamente y en el anuncio capaces también de comprender el texto sagrado”. 
El documento ha sido dado el 30 de septiembre 2019, día en el que el catolicismo homenajea la memoria de San Jerónimo, este año se cumple el 1600 aniversario de su muerte, considerado uno de los Padres de la Iglesia y que marcó el uso del latín como medio de comunicación en la historia de la Iglesia e impulsando una mayor difusión de la Biblia.

OCTUBRE , MES EXTRAORDINARIO DE LAS MISIONES.

La Iglesia Católica vive el mes de octubre dedicado mundialmente a despertar el Espíritu Misionero en los fieles, con gestos de solidaridad hacia los 200,000 misioneros que entregan sus vidas por el anuncio del Evangelio en el mundo.

Durante este mes, llamado "Mes de las Misiones" se intensifica la animación misionera, uniéndonos todos en oración, el sacrificio y el aporte económico a favor de las misiones, a fin de que el evangelio se proclame a todos los hombres.
Juan Pablo II en el Nº 72 de la Redemptoris Missio, mencioó a los "movimientos eclesiales dotados de dinamismo misionero" que, "cuando se integran con humildad en la vida de las iglesias locales y son acogidos cordialmente por los Obispos y sacerdotes en las estructuras diocesanas y parroquiales, representan un verdadero don de Dios para la nueva evangelización y para la actividad misionera propiamente dicha".

Queridísimos hermanos y hermanas:
El compromiso misionero de la Iglesia constituye, también en este comienzo del tercer milenio, una urgencia que en varias ocasiones he querido recordar. La misión, como he recordado en la Encíclica Redemptoris Missio, está aún lejos de cumplirse y por eso debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio (cfr. n.1). Todo el Pueblo de Dios, en cada momento de su peregrinar en la historia, está llamado a compartir la "sed" del Redentor (cfr Jn 19, 28). Los santos han advertido siempre con mucha fuerza esta sed de almas que hay que salvar: baste pensar, por ejemplo, a santa Teresa de Lisieux, patrona de las misiones, y a monseñor Comboni, gran apóstol de África, que he tenido la alegría de elevar recientemente al honor de los altares.

Consagrados y enviados para la misión
Todos nosotros, miembros de la Iglesia e impulsados por el mismo Espíritu, somos consagrados, aunque de diverso modo, para ser enviados: por el bautismo se nos confía la misma misión de la Iglesia. A todos se nos llama y todos estamos obligados a evangelizar, y esta misión fontal, común a todos los cristianos, ha de constituir un verdadero "acicate" cotidiano y una solicitud constante de nuestra vida.
Es muy bello y estimulante recordar la vida de las comunidades de los primeros cristianos, cuando éstos se abrían al mundo, al que por vez primera miraban con ojos nuevos: era la mirada de quien ha comprendido que el amor de Dios se debe traducir en servicio por el bien de los hermanos. El recuerdo de su experiencia de vida me induce a reafirmar la idea central de la reciente encíclica: "La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola!"(n. 2). Sí, la misión nos ofrece la extraordinaria oportunidad de rejuvenecer y embellecer a la Esposa de Cristo y, al mismo tiempo, nos hace experimentar una fe que renueva y fortalece la vida cristiana, precisamente porque se dona.

Pero la fe que renueva la vida y la misión que fortalece la fe no pueden ser tesoros escondidos o experiencias exclusivas de cristianos aislados. Nada está tan lejos de la misión como un cristiano encerrado en sí mismo: si su fe es sólida, está destinada a crecer y debe abrirse a la misión.

El primer ámbito de desarrollo del binomio fe-misión es la comunidad familiar. En una época en la que parece que todo concurre a disgregar esta célula primaria de la sociedad, es necesario esforzarse para que sea, o vuelva a ser, la primera comunidad de fe, no sólo en el sentido de la adquisición, sino también del crecimiento, de la donación y, por tanto, de la misión. Es hora de que los padres de familia y los cónyuges asuman como deber esencial de su estado y vocación evangelizar a sus hijos y evangelizarse recíprocamente, de modo que todos los miembros de la familia y en toda circunstancia -especialmente en las pruebas del sufrimiento, la enfermedad y la vejez- puedan realmente recibir la Buena Nueva. Se trata de una forma insustituible de educación a la misión y de preparación natural de las posibles vocaciones misioneras, que casi siempre encuentran su cuna en la familia.

Otro ámbito, asimismo importante, es la comunidad parroquial, o la comunidad eclesial de base, la cual, mediante el servicio de sus pastores y animadores, debe ofrecer a los fieles el alimento de la fe e ir en busca de los alejados y extraños, realizando así la misión. Ninguna comunidad cristiana es fiel a su cometido si no es misiones: o es comunidad misionera o no es ni siquiera comunidad cristiana, pues se trata de dos dimensiones de la misma realidad, tal como es definida por el bautismo y los otros sacramentos. Además, este empeño misionero de cada comunidad reviste la máxima urgencia hoy que la misión, entendida incluso en el sentido específico de primer anuncio del Evangelio a los no-cristianos, está llamando a las puertas de las comunidades cristianas de antigua evangelización y se presenta cada vez más como "misión entre nosotros".
Motivo de esperanza, para responder a las nuevas exigencias de la misión actual, son asimismo los Movimientos y grupos eclesiales, que el Señor suscita en la Iglesia para que su servicio misionero sea más generoso, oportuno y eficaz.

Cómo cooperar en la actividad misionera de la Iglesia.
Si todos los miembros de la Iglesia son consagrados para la misión, todos son corresponsables de llevar a Cristo al mundo con la propia aportación personal. La participación en este derecho-deber se llama "cooperación misionera" y se enraiza necesariamente en la santidad de vida: sólo injertados en Cristo, como los sarmientos en la vid (cf. Jn 15, 5), daremos mucho fruto. El cristiano que vive su fe y observa el mandamiento del amor dilata los horizontes de su actuación hasta abarcar a todos los hombres mediante la cooperación espiritual, hecha oración, sacrificio y testimonio, que permitió proclamar co-patrona de las misiones a santa Teresa del Niño Jesús, aunque nunca fue enviada a la misión.

La oración debe acompañar el camino y la obra de los misioneros para que la gracia divina haga fecundo el anuncio de la Palabra. El sacrificio, aceptado con fe y sufrido con Cristo, tiene valor salvífico. Si el sacrificio de los misioneros debe ser compartido y sostenido por el de los fieles, entonces todo el que sufre en el espíritu y en el cuerpo puede llegar a ser misionero, si ofrece con Jesús al Padre los propios sufrimientos. El testimonio de vida cristiana es una predicación silenciosa, pero eficaz, de la palabra de Dios. Los hombres de hoy, aparentemente indiferentes a la búsqueda del Absoluto, experimentan en realidad su necesidad y se sienten atraídos e impresionados por los santos que lo revelan con su vida.

La cooperación espiritual en la obra misionera debe tender sobre todo a promover las vocaciones misioneras. Por eso, invito una vez más a los jóvenes y a las jóvenes de nuestro tiempo a decir "sí", si el Señor les llama a seguirlo con la vocación misionera. No hay opción más radical y valiente que ésta: dejan todo para dedicarse a la salvación de los hermanos que no han recibido el don inestimable de la fe en Cristo.
La Jornada mundial de las misiones une a todos los hijos de la Iglesia, no sólo en la oración, sino también en el esfuerzo de solidaridad, compartiendo la ayuda y bienes materiales para la misión ad gentes. Tal esfuerzo responde al estado de necesidad que sufren tantas personas y poblaciones de la tierra. Se trata de hermanos y hermanas que, necesitados de todo, viven principalmente en los países identificados con el Sur del mundo y que coinciden con los territorios de misión. Los pastores y los misioneros necesitan, pues, medios ingentes, no sólo para la obra de la evangelización -que es, ciertamente, primaria y onerosa-, sino también para salir al paso de las múltiples necesidades materiales y morales mediante las obras de promoción humana que acompañan siempre a toda misión.
Ojalá que la celebración de la Jornada mundial de las misiones sea un estímulo providencial para poner en marcha las estructuras de caridad y para que cada uno de los cristianos y sus comunidades den testimonio efectivo de la caridad. Se trata de "una cita importante en la vida de la Iglesia, porque enseña cómo se ha de dar: en la celebración eucarística, esto es, como ofrenda a Dios, y para todas las misiones del mundo" (Redemptoris missio, 81).

La animación de las Obras Misionales Pontificias.
En la obra de animación y cooperación misionera, que atañe a todos los hijos de la Iglesia, deseo reafirmar el cometido peculiar y la responsabilidad específica que incumben a las Obras Misionales Pontificias, como lo hice destacar ya en la citada encíclica (cf. n. 84).

Las cuatro Obras -Propagación de la fe, San Pedro Apóstol, Infancia Misionera y Unión Misional- tienen como objetivo común promover el espíritu misionero en el pueblo de Dios. Son la expresión de la universalidad en las Iglesias locales.

Deseo recordar especialmente la Unión Misional, que celebra su 75º aniversario de fundación. Tiene el mérito de realizar un esfuerzo continuo de sensibilización entre los sacerdotes, religiosos, religiosas y animadores de las comunidades cristianas, para que el ideal misionero se traduzca en formas adecuadas de pastoral y de catequesis misionera.

Las Obras Misionales deben ser las primeras en llevar a la práctica cuanto afirmé en la encíclica: "Las Iglesias locales, por consiguiente, han de incluir la animación misionera como elemento primordial de su pastoral ordinaria en las parroquias, asociaciones y grupos, especialmente los juveniles" (n. 83). Las Obras Misionales han de ser protagonistas de este importante mandato en la animación, formación misionera y organización de la caridad para la ayuda a las misiones.

Pero, una vez recordada la función de estas Obras y el empeño permanente en favor de la misión, no puedo terminar esta exhortación sin hacer llegar expresamente a los misioneros y misioneras -sacerdotes, religiosos y laicos esparcidos por el mundo- una expresión de afectuoso agradecimiento y estímulo, para que perseveren con confianza en su actividad evangelizadora, aun cuando llevarla a cabo pueda costar y cueste los mayores sacrificios, incluso el de la vida.

Queridísimos misioneros y misioneras: mi pensamiento y afecto os acompañan siempre, junto con la gratitud de toda la Iglesia. Sois la esperanza viva de la Iglesia, como testigos y artífices de su misión universal en el acto mismo que se realiza, y también el signo creíble y visible del amor de Dios, que a todos nos ha llamado, consagrado y enviado, pero que a vosotros os ha dado un mandato especial: el don singular de la vocación ad gentes. Vosotros lleváis a Cristo al mundo; y, en su nombre, como Vicario suyo, os bendigo y os llevo en el corazón. Con vosotros, bendigo a todos aquellos que con amor y generosidad participan en vuestro apostolado de evangelización y de promoción integral del hombre.

Misioneros, que María, Reina de los Apóstoles, guíe y acompañe vuestros pasos y los de todos aquellos que, de cualquier forma, cooperan en la misión universal de la Iglesia.

 

ORDENACIÓN PRESBITERAL


La imagen puede contener: 1 persona, texto A todos la en hora buena y las felicidades y por supuesto que cuenten con nuestras oraciones desde ya. Animo que la mies es mucha y tenemos pocos labradores, pero el Señor nos asistirá.
INVOLCIÓN CULTURAL: PREFIEREN A MASCOTAS ANTES QUE A SERES HUMANOS
El 52 por ciento de los españoles prefiere a sus mascotas antes que a los seres humanos, según un estudio realizado por Amazon sobre los comportamientos y actitudes de dueños de mascotas en España.
El estudio destaca que las personas que tienen mascotas admiten que harían cualquier cosa para satisfacer las necesidades de los animales. De esta manera, el 49 por ciento reconoce que ha cambiado sus planes de vacaciones para poder llevarse a sus mascotas, a las que el 67 por ciento se refiere a ellas como «bebé» o «hijo».
En todo caso, uno de cada tres de los encuestados (36%) afirma que ha tenido que comprar muebles nuevos y uno de cada seis (18%) confiesa que sobrelleva alguna alergia por tener animales. Además, la investigación ha determinado que casi el 60 por ciento cree que las empresas deberían conceder días de permiso por fallecimiento de mascota, mientras que el 29 por ciento considera necesario que haya un permiso de paternidad cuando la mascota tiene cachorros.En relación con el gasto medio, los españoles dicen gastar cerca de 45 euros al mes en sus animales. De hecho, un 21 por ciento ha declarado que se gasta más en peluquería para su mascota que para sí mismo y el 20 por ciento ha abierto alguna cuenta en redes sociales para sus animales.

Fiestas de cumpleaños

Respecto a la celebración de los cumpleaños de los animales, el 62 por ciento asegura que lo celebra todos los años con una tarta especial (16%) o les prepara una fiesta (18%). También uno de cada cuatro españoles (26%) envían tarjetas de cumpleaños o regalos de parte de sus mascotas a amigos o familiares e incluso el 33 por ciento ha pagado alguna vez una sesión de fotos profesional para sus animales.
Por último, el estudio concluye que este tipo de relación aporta beneficios tanto para la persona como para el animal. Los dueños de mascotas creen, de manera casi unánime (86%), que tener una mascota contribuye a mejorar su salud mental y el 87 por ciento considera que sus animales son capaces de tener emociones humanas.

En toda España hay más perros que menores de 15 años, según los datos de a Red Española de Identificación de Animales de Compañía (Reiac). Y solo en la ciudad de Madrid el número de estas mascotas duplica el de menores de tres años. La consultora GFK va más allá y afirma que el 62% de los españoles mayores de 15 años tienen una mascota en España mientras que en EE UU la cifra alcanza el 70%. Con estos datos es lógico pensar que tener un negocio orientado al cuidado de los animales de compañía producirá grandes beneficios.

Fuente ABC

FALTA VOLUNTAD POLÍTICA FRENTE AL SUICIDIO.

Hoy diez personas se suicidarán en España.
El suicidio es la primera causa de muerte externa (no natural) entre los españoles. Desde 2006 está por delante de los accidentes de tráfico. Unas 60 veces más que las causadas por la violencia de género. Por cada suicidio consumado hay una media de 25 intentos fallidos. Pero ¿cómo podemos dar respuesta cada año a los cerca de 90.000 intentos de suicidio en nuestro país?
En noviembre de 2017, el Congreso aprobó una Proposición No de Ley urgiendo un Plan Nacional de Prevención del Suicidio, con el objetivo de poner en marcha un plan institucional integral, pero hasta hoy, ningún gobierno ha puesto en marcha dicho plan. El único compromiso que se ha adoptado por parte del ministerio de sanidad fue la creación en marzo  de un “teléfono contra el suicidio similar al 016” del que hasta la fecha seguimos sin noticias. Hay que tener en cuenta que ya existen organizaciones como el teléfono de La Esperanza o La Barandilla que se encargan eficazmente de ésta labor de prevención.
La realidad es que no hay voluntad política para actuar coordinada y eficazmente para atajar este gravísimo problema que deja cada año 3.600 cadáveres en España. Si analizamos los programas electorales de hace apenas cinco meses, podemos ver que tanto PSOE como Unidas Podemos y Ciudadanos apenas dedicaron una línea cada uno a mencionar la necesidad de un plan para la prevención del suicidio. El Partido Popular, Vox, ERC, PNV, Coalición Canaria ni siquiera citaban el suicidio en sus programas.
El pasado 10 de septiembre, Día Mundial para la Prevención del Suicidio, se volvió a hablar de ello. Hay siempre muchas declaraciones contritas y se pronuncia una y mil veces las palabras lacra, drama, etc. Compartimos vídeos, hashtags y memes. Hay especiales en algunos medios, como cada año, recopilando cifras y recomendaciones que luego pocos recordarán. Algunos descubren una realidad que ni habían imaginado; otros, incrédulos, ponen en duda que el suicidio exista fuera de casos raros y situaciones extremas que sólo les pasan a otros. Los supervivientes a un suicidio se sentirán un poco menos solos por unas horas, aunque a la vez se reabrirán las heridas y aparecerán de nuevo todos los fantasmas, para luego volver a plegarse cuidadosamente hasta el año próximo dentro de ese gran baúl silencioso llamado “Suicidio: el último tabú”.
Y, sin embargo, el suicidio no es un asunto privado ni sólo una cuestión de salud pública. Prevenir el suicidio, y también arropar y atender a los supervivientes, es un deber institucional, posible y obligatorio. Pero es imprescindible la voluntad política, sin medias tintas.
El suicidio no es una enfermedad. Es una conducta letal indeseable que como sociedad debemos prevenir y evitar en la mayor medida posible. Hay muchos mitos  y mentiras acerca del suicidio que hemos de desmontar. En nuestra sociedad postmoderna en la que se aboga por los derechos y las libertades individuales, no es improbable, que en un futuro cercano, se plantea el reconocimiento del suicido como un derecho, dándole legitimidad legal y ética. Se va a plantear el suicidio como un derecho fundamental donde el individuo debe poder escoger cuando morir sin interferencia de las instituciones médicas ni del Estado. Se va a enmascarar esta realidad  con “la regulación al derecho a una muerte digna”. Pero es falso que el suicidio sea un ejercicio de libertad individual. El suicidio es expresión de una cultura sin sentido de la vida.
Hay que tener en cuenta que una cultura sin sentido de la vida genera en el hombre de hoy:
– La pérdida del gusto de vivir. Porque se rompe el horizonte de “la ley de la existencia que es el inclinarse ante lo infinitamente grande” (Dostoyevsky).
– El hombre, incapaz de ser sí mismo, busca refugio en sistemas, en ideologías, en las que no se vea implicado como hombre.
– Se ha eliminado la finalidad y el origen último del vivir, así el instante no tiene sentido y la vida se convierte en una serie amarga de ocasiones perdidas.
–  La soledad es el resultado de haber generado un hombre que tiende constantemente a afirmarse a si mismo como último término de la realidad. Este nuevo hombre se ve  ahora separado de sus relaciones con las cosas, con los demás y hasta consigo mismo.
–  El hombre de hoy testimonia la afirmación trágica de la imposibilidad de relación. Si el hombre es medida de todo, está solitario, como un dios sin compañía. El hombre, condenado a una cierta concepción de la libertad, cae en la cuenta de que de que esa libertad sólo extrae extrañeza sobre sí mismo. Y entonces es libre para nada, el hombre no sabe qué hacer con esa libertad. Y no sabe qué hacer con la realidad misma. Y así todo se convierte en nada.
– Y ante ésta realidad se nos presenta al Estado como el único dique que la humanidad de hoy sabe poner a su propia disolución; el Estado es la fuente de todo. Llegamos a aceptar que la salvación última del hombre sería asegurada por la esclavitud enmascarada respecto del poder de unos pocos afortunados que tienen la fuerza.
Frente a esta realidad es necesario proponer una visión del hombre adecuada a la experiencia humana que acoja y reúna todos los ámbitos donde se desarrolla la vida: la dimensión personal, la dimensión relacional afectiva y la dimensión público-institucional. Esta visión del hombre da así respuesta a los latidos profundos del corazón humano: libertad, amor, alegría sin contraponerlos y sin tener que repartirse los espacios vitales entre sí.
La alternativa al suicidio es dar sentido a la vida. No hay que buscar porque quiero morir sino porque querría vivir.
Grupo de trabajo sobre Sanidad y Biopolítica (Profesionales por el Bien Común)

EL PAPA FRANCISCO HA DICHO


El Papa en la Audiencia 2-10-19: «Evangelización es dejar que el Espíritu Santo te guíe, que te empuje al anuncio con el testimonio»



* «El Espíritu Santo es el protagonista de la evangelización. «Padre, voy a evangelizar» – «Sí, ¿qué haces?» – Ah, yo anuncio el Evangelio y digo quién es Jesús, trato de convencer a la gente de que Jesús es Dios. Amigo, eso no es evangelización, si no hay Espíritu Santo no hay evangelización. Eso puede ser proselitismo, publicidad…. He dicho que el protagonista de la evangelización es el Espíritu Santo y ¿Cuál es el signo de que tú, cristiana, cristiano, eres un evangelizador? La alegría. Incluso en el martirio»



Papa Francisco en Santa Marta 3-10-19: «El encuentro con la Palabra de Dios nos llena de alegría que es nuestra fuerza»




* «Cuando escuchamos la Palabra de Dios, ¿qué pasa en mi corazón? ¿Cómo escucho yo la Palabra de Dios? ¿O simplemente no lo escucho? ¿Cómo me encuentro yo con el Señor en Su Palabra, que es la Biblia? ¿Estoy atento a la Palabra de Dios? ¿Dejo que toque mi corazón o estoy allí mirando al techo pensando en otras cosas y la Palabra entra por un oído y sale por el otro, y no llega al corazón? ¿Qué hago para prepararme para que la Palabra llegue al corazón? ¿Estoy convencido de que la alegría del Señor es mi fuerza?»