DOMINGO CUARTO DE CUARESMA.
CICLO C.
Luc. 15,1-3.11-32
EL TESORO DE NUESTRA MISERICORDIA
En este domingo cuarto de cuaresma se pone en nuestra manos la parábola del "hijo prodigo" para que reflexionemos cuales son nuestra actitudes y posiciones desde la fe-vida, con respecto a los hermanos y a Dios-Padre.
La parábola viene motivada por las murmuraciones que los fariseos y los letrados hacían entre ellos con respecto al comportamiento de Jesús con los pecadores: se sienta a comer con ellos sin ningún reparo.
La enseñanza es demoledora, va directa a las actitudes que revelan un corazón endurecido que piensa que Dios no debe perdonar ni acoger a los pecadores.
Los fariseos y los letrados se sienten dueños de Dios y ponen límites a su misericordia. Dueños del perdón y del amor y niegan esta posibilidad a Dios. No aceptan que el otro, el pecador, pueda cambiar. No aceptan que Dios perdone. Se niegan a compartir lo que no es de ellos y que se les ha dado para que lo administren.
Así las cosas, podemos mirarnos a nosotros mismos pues, como siempre, las parábolas no sólo son para aquellos a quienes se les dice en su momento, sino que tienen una dinámica interna que les da validez mas allá del instante en que se pronuncian.
Viendo los personajes que le dan vida hemos de preguntarnos donde estamos nosotros, que es lo que predomina en nuestra actitudes o decisiones.
En todos y cada uno, hay algo de misericordia, de arrepentimiento, de egoísmo excluyente...
¿Cual es nuestro deseo y donde está nuestro corazón con respecto a la enseñanza del Maestro ?
Este es un trabajo personal que hemos de llevar a cabo en intima relación con Dios y con el prójimo. Es ahí donde se va retratando nuestro ser entero, nuestro corazón, nuestros sentimientos, actitudes, lo que somos...
Sólo sabiendo donde estamos podremos avanzar. Así que, fuera miedos que impidan que nuestra opción por Jesús, nuestro ser cristianos, sea cada vez mas auténtica, realista y constructiva.
Las obras de misericordia para esta semana nos llevan por este camino:
Sufrir con paciencia las flaquezas del prójimo. Esto nos ayudará a crecer en el amor y en la misericordia. No debemos desanimarnos cuando descubrimos que no somos ni maravillosos, ni perfectos. Hay algo positivo: estamos en camino.
La convivencia lleva a la alegría y enriquecimiento mutuo. También, siendo realistas, es fatigosa y nos llama al vencimiento y vaciamiento propio. Con la ayuda del Señor lo podemos conseguir.
Dar posada al peregrino. No es fácil abrir la puerta de casa a todo el que toca en ella y cada vez nos atrincheramos mas. Son muchos los que llaman: refugiados, emigrantes, mendigos,transeúntes...Toda una herida abierta que requiere no solo respuestas personales, sino también estructurales.
Redimir al cautivo. La esclavitud existe, la de siempre y las nuevas esclavitudes de ahora y aunque pensemos que no podemos hacer nada para liberar a los que están en la cárcel, si que podemos trabajar para que no entre el que no debe y se recupere el que está. La cárcel nunca puede ser una forma de venganza social.
¡¡Feliz día del Señor!!
CICLO C.
Luc. 15,1-3.11-32
EL TESORO DE NUESTRA MISERICORDIA
En este domingo cuarto de cuaresma se pone en nuestra manos la parábola del "hijo prodigo" para que reflexionemos cuales son nuestra actitudes y posiciones desde la fe-vida, con respecto a los hermanos y a Dios-Padre.
La enseñanza es demoledora, va directa a las actitudes que revelan un corazón endurecido que piensa que Dios no debe perdonar ni acoger a los pecadores.
Los fariseos y los letrados se sienten dueños de Dios y ponen límites a su misericordia. Dueños del perdón y del amor y niegan esta posibilidad a Dios. No aceptan que el otro, el pecador, pueda cambiar. No aceptan que Dios perdone. Se niegan a compartir lo que no es de ellos y que se les ha dado para que lo administren.
Así las cosas, podemos mirarnos a nosotros mismos pues, como siempre, las parábolas no sólo son para aquellos a quienes se les dice en su momento, sino que tienen una dinámica interna que les da validez mas allá del instante en que se pronuncian.
Viendo los personajes que le dan vida hemos de preguntarnos donde estamos nosotros, que es lo que predomina en nuestra actitudes o decisiones.
En todos y cada uno, hay algo de misericordia, de arrepentimiento, de egoísmo excluyente...
¿Cual es nuestro deseo y donde está nuestro corazón con respecto a la enseñanza del Maestro ?
Este es un trabajo personal que hemos de llevar a cabo en intima relación con Dios y con el prójimo. Es ahí donde se va retratando nuestro ser entero, nuestro corazón, nuestros sentimientos, actitudes, lo que somos...
Sólo sabiendo donde estamos podremos avanzar. Así que, fuera miedos que impidan que nuestra opción por Jesús, nuestro ser cristianos, sea cada vez mas auténtica, realista y constructiva.
Las obras de misericordia para esta semana nos llevan por este camino:
Sufrir con paciencia las flaquezas del prójimo. Esto nos ayudará a crecer en el amor y en la misericordia. No debemos desanimarnos cuando descubrimos que no somos ni maravillosos, ni perfectos. Hay algo positivo: estamos en camino.
La convivencia lleva a la alegría y enriquecimiento mutuo. También, siendo realistas, es fatigosa y nos llama al vencimiento y vaciamiento propio. Con la ayuda del Señor lo podemos conseguir.
Dar posada al peregrino. No es fácil abrir la puerta de casa a todo el que toca en ella y cada vez nos atrincheramos mas. Son muchos los que llaman: refugiados, emigrantes, mendigos,transeúntes...Toda una herida abierta que requiere no solo respuestas personales, sino también estructurales.
Redimir al cautivo. La esclavitud existe, la de siempre y las nuevas esclavitudes de ahora y aunque pensemos que no podemos hacer nada para liberar a los que están en la cárcel, si que podemos trabajar para que no entre el que no debe y se recupere el que está. La cárcel nunca puede ser una forma de venganza social.
¡¡Feliz día del Señor!!















ninguno
lo ha llevado, ha entendido el cristianismo, lo que es el ayudar a
todos, el saber el camino que tenemos que encontrar los buenos, los
malos, todos tenemos el perdón si verdaderamente lo buscamos",indicó.
Al
comentar las lecturas bíblicas de la liturgia del día, el Santo
Padre se refirió al Evangelio que presenta la célebre pregunta de Pedro a
Jesús acerca de cuántas veces debe perdonar a un hermano que ha
cometido una culpa contra él. Mientras la lectura tomada del libro del
Profeta Daniel se centra en la oración del joven Azarías condenado a
morir en un horno por haberse negado a adorar a un ídolo de oro. En
medio de las llamas el joven invoca la Misericordia de Dios por el
pueblo pidiendo también perdón para sí mismo. Sobre
esto Francisco subrayó que se trata del modo correcto de rezar. Sabiendo
que se cuenta sobre un aspecto especial de la bondad de Dios:
una
ecuación, van juntas. Si tú no eres capaz de perdonar, ¿cómo podrá
perdonarte Dios? Él te quiere perdonar, pero no podrá si tú tienes el
corazón cerrado, y la Misericordia no puede entrar. ‘Pero, Padre, yo
perdono, pero no puedo olvidar aquella cosa fea que me ha hecho…’. ‘Eh,
pide al Señor que te ayude a olvidar’: pero ésta es otra cosa. Se puede
perdonar, pero no siempre se logra olvidar. Pero ‘perdonar’ y ‘me la
pagarás’: ¡eso, no! Perdonar como perdona Dios: perdona al máximo”.
