sábado, 3 de enero de 2026

LA PALABRA DEL DOMINGO. DOMINGO SEGUNDO DESPUÉS DE NAVIDAD. CUATRO DE ENERO DE 2026.

 LAS CARTAS SOBRE LA MESA. NOS TOCA JUGAR.

   Después de las alegrías de la Noche Buena y del día de Navidad, después de los buenos deseos del Año Nuevo, volvemos al pesebre a donde está el Niño causante de tanto sosiego y gozo y deseos de Paz Bien y ahora nos toca a nosotros y debemos preguntarnos. ¿ Qué vamos ha hacer con todo lo que hemos vivido? ¿ Cómo va a determinar nuestra vida, nuestras actitudes, nuestros deseos esto que se nos ha anunciado y que hemos podido contemplar?  ¿ Adonde la gracia, la alegría, la ilusión y sobre todo los deseos de ser buenos, de vivir como Hijos de Dios, como pueblo suyo, pueblo de la alianza? Porque el Niño sigue estando ahí y nosotros en nuestros quehaceres en donde la vida se va desparramando y en donde los interrogantes, las certezas, las dudas, los miedo, los no saberes y los grillos de nuestros insomnios siguen haciendo de las suyas. ¿Cómo nos colocamos ante la vida a partir de lo vivido? ¿ Hemos pensado en ello?   ¿Tiene fuerza esta experiencia como para animarnos a cambiar, o solo es un humo de pajullos que no llegan a nada?

Los textos nos  invitan al reconocimiento de Dios Padre una vez mas en nuestra historia, en nuestra vida, esa presencia suya que lo llena todo, lo invade todo, lo fertiliza todo y aun aquello que parece no puede dar nada lo hace capaz de dar fruto.

 La primera lectura ( Ecl. 24,1-4.12-16 9 nos recuerda que la sabiduría de Dios es la que en boca de su pueblo le hace estar en lo cierto aunque la fuerza del mal sea tan grande que parezca va a ganar. La sabiduría, el saber de Dios, su inspiración, se nos dice en este texto, ha echado raíces en un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad y esto nos debe llenar de certeza al tiempo que de agradecimiento. Dios sigue estando en medio de su pueblo de miles forma y maneras.

   La segunda lectura es de Pablo a los de Éfeso ( Ef. 1,3-6.15-18 ) Éfeso en aquella época era una ciudad grande, opulenta, rica y cosmopolita en donde Vivian gente de todos los lugares del mundo conocido; tambien judíos en la diáspora que oyendo la predicación de Pablo de y Tito se convierten, pero andan en remilgos y dejándose ganar por las influencias de otras culturas que les lleva a sentir vergüenza de su ser cristianos. Pablo coge el toro por los cuernos y trata de hacerles caer en la cuenta de que ese no es el camino y lo hace de un modo sutil, con caridad pero también con firmeza y trata de implicarles en el acontecimiento de Cristo de forma que ellos sean capaces de descubrir todo lo que significa, a lo que están llamados, lo que les espera; pero claro, hay que ser fieles, transparentes, sinceros, no podemos andar en una doble vida. La fe es algo que ha de embargar toda nuestra existencia les dice. No se trata de un aparentar, de una moda, de un cumplir. La fe no es nada de eso, sino antes bien y como su propio nombre indica, es fidelidad; si, fidelidad y me atrevo a decir, a prueba de bomba. En esto de la fe no podemos andar con chanchullos o dimes y diretes, o como el que se muda de ropa cada día. Cierto que es un don de Dios y si es un don que Dios da, seguro que no lo da a medias, sino que lo da en plenitud y nos toca a nosotros hacerlo crecer en y con nuestra vida, con nuestra oración, con nuestro tener presente a Dios en nuestra existencia, con ese estar al tanto como María: ¿ recuerdan? Meditaba todo aquello en su corazón nos decía el otro día el evangelista Lucas. Ahí la clave.

     El texto del evangelio es una vez mas el prólogo del evangelio de Juan ( Jn.1,1-18 ), en donde como todos ya sabemos nos recuerda y nos hace caer en la importancia de Jesús como el que nos revela al Padre, ese estar junto al Padre desde el principio, ese posibilitarnos poder llamar a Dios Padre, esa entrega y palabra de Dios que por medio de los hombres que el llama, nos recuerdan su palabra y su presencia, ese testimonio que nos da el evangelista de como Dios se ha ido dando a conocer y ahora en los tiempo de hoy en una entrega total definitiva y sin resquicios. Eso que nos dice de poder llegar a ser en Dios por el Hijo Único que nos lo da a conocer.. Todo ello, digo nos debe llevar a la exclamación, al reconocimiento de una paternidad que se desborda y que en todo momento se entrega sin renunciar ni un ápice a su ser haciéndonos de el.

Todo por el Hijo amado cuyo nacimiento celebramos en estos días y cuya humildad y abajamiento conmueven, como hizo con los pastores, a todo el que se acerque a su cuna.

Las cartas, digamos que están sobre la mesa. Nos toca jugar.

¡¡Feliz día del Señor” .

José Rodríguez Díaz.


Tendiendo puentes desde la educación


 Ser profesor o profesora de Religión hoy implica mucho más que enseñar contenidos. Supone acompañar, escuchar y tender puentes en una escuela diversa, donde el diálogo y el encuentro son cada vez más necesarios.

Con este espíritu nacen las Jornadas del Profesorado de Religión “Tendiendo Puentes”, que se celebrarán los próximos 23 y 24 de enero. Serán unos días para parar, compartir y reflexionar sobre la misión educativa, renovando la ilusión y el compromiso en la escuela pública.

Habrá ponencias, talleres, música y experiencias que ayudarán a descubrir nuevas formas de educar para el encuentro, la fraternidad y la inclusión. Pero, sobre todo, será un tiempo para sentirse acompañados como profesorado y fortalecer lazos.

La delegación de Enseñanza invita al profesorado a formar parte de este encuentro y a seguir caminando juntos, construyendo puentes desde la educación.

II Semana del catequista bajo el lema “Llamados a guiar"


 Del 27 al 30 de enero, la Ciudad de San Juan de Dios, El Lasso, acogerá la II Semana del catequista, una iniciativa formativa organizada por la delegación de Anuncio, Iniciación Cristiana y Catequesis de la diócesis de Canarias, que abordará el acompañamiento personal, la catequesis con Espíritu, la inclusión de las personas con discapacidad y los recursos al servicio de la catequesis.




El Papa: No teman si el Señor los llama, en Él los corazones encuentran paz


 El Papa León XIV envía un mensaje a las Conferencias SEEK26, que se celebran simultáneamente en Ohio, Texas y Colorado. Dirigiéndose a los jóvenes, les recuerda que el celo misionero nace de un encuentro auténtico con Cristo; una alegría que es imposible no compartir.

Benedetta Capelli – Ciudad del Vaticano

"Queridos jóvenes, ¿qué buscan? ¿Por qué están aquí en esta conferencia?". Estas son las preguntas que el Papa León XIV dirigió en un videomensaje en inglés a los numerosos participantes de SEEK26, una iniciativa que comenzó el jueves 1 de enero y concluirá el lunes 5 de enero, y se celebra simultáneamente en Columbus, Ohio, Fort Worth, Texas, y Denver, Colorado, en los Estados Unidos. El evento – organizado por FOCUS (Fellowship of Catholic University Students) – reúne a miles de católicos y está marcado por la oración, la adoración, las conferencias y las celebraciones.

Las preguntas del Papa llegan al corazón de quienes lo escuchan. Son las palabras que Jesús dirigió a sus discípulos y que aún hoy nos inquietan y nos interpelan. Preguntas que inquietan, que nos hacen reflexionar, que nos inspiran a seguir adelante.

“La respuesta se encuentra en una persona. Solo el Señor Jesús nos trae verdadera paz y alegría, y colma cada uno de nuestros deseos más profundos”.

El celo misionero

León XIV invita a los jóvenes a estar "abiertos a lo que el Señor tiene reservado" para cada persona presente. Las conferencias, enfatiza, pueden ser una oportunidad para encontrarnos con Cristo por primera vez o para profundizar nuestra relación con él. Sin embargo, es evidente que después de encontrarlo, todo cambia, y como los discípulos, podemos decir: "¡Hemos encontrado a quien buscábamos!"; de ahí el espíritu misionero.

“El celo misionero nace del encuentro con Cristo. Deseamos compartir con los demás lo que hemos recibido, para que también ellos conozcan la plenitud del amor y la verdad que solo se encuentran en Él”.

Déjense guiar

Por lo tanto, el Papa León asegura sus oraciones por una alegría compartida en un auténtico encuentro con el Señor, e insta a los jóvenes, durante estos días de amistad y adoración Eucarística, a no tener miedo de preguntar qué espera Jesús de ellos, ya sea el sacerdocio, la vida religiosa, el matrimonio o la vida familiar.

“Si sienten la llamada del Señor, no tengan miedo. Una vez más, permítanme enfatizar que solo Él conoce los deseos más profundos, quizás ocultos, de su corazón y el camino que los llevará a la verdadera plenitud. ¡Dejen que Él los guíe!”.

Finalmente, el Pontífice encomienda a la Virgen María las conferencias, iniciadas en la Solemnidad de María, Madre de Dios, para que a través de ella podamos llegar a Jesús, a su amor, y encontrar la paz en Aquel que tanto hemos buscado.

Obispos de Brasil: “somos peregrinos de esperanza”


 En un mensaje de Año Nuevo, los prelados brasileños motivan a la esperanza cristiana, manifiestan su preocupación frente a los retrocesos éticos, sociales y democráticos vividos durante 2025 y exhortan a trabajar por “una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”, orientada a un mundo reconciliado en el amor

Alvaro Vargas Martino - Ciudad del Vaticano

Al cierre del Año Jubilar en las diócesis y en vísperas del nuevo año civil, la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil (CNBB) dirigió al pueblo brasileño un mensaje de Año Nuevo en el que motiva a la esperanza cristiana, manifestando su preocupación frente a los retrocesos éticos, sociales y democráticos vividos durante 2025, informa ADN Celam, subrayando que los obispos recuerdan que hace pocos días la Iglesia celebró el nacimiento de Jesucristo y renuevan el anuncio hecho a los pastores en la noche de Navidad: “No tengan miedo. Les anuncio una gran alegría, que lo será también para todo el pueblo”.

En su amplio mensaje, los prelados brasileños expresan su alegría por las conquistas alcanzadas como nación y, al mismo tiempo, su preocupación ante situaciones que hieren la dignidad humana y el bien común. “Como pastores, exultamos con las victorias y conquistas y nos inquietamos -¡e incluso nos indignamos!- con algunos retrocesos en el campo de la ética y del cuidado de los pobres”, escriben.

Noticias positivas que fortalecen la esperanza

Los obispos destacan una serie de noticias positivas que fortalecen la esperanza, como  “el aumento de la tasa media de médicos por número de habitantes”, la eliminación de algunas tarifas norteamericanas sobre productos brasileños, la estabilidad de la inflación, la reducción del desempleo, el crecimiento relativo del Producto Interno Bruto, el aumento significativo del cooperativismo y la apertura de nuevos mercados internacionales, el hecho de que Brasil consolide su liderazgo en energías renovables y la realización de la COP30 en Belém do Pará, remarcando que la Iglesia estuvo presente “no como protagonista político, sino deseosa de contribuir a la construcción de caminos comunes ante la crisis climática” y por “el cuidado de la ‘Casa Común’”.

Profundas tensiones y retrocesos sociales

Por otra parte, los prelados advierten con preocupación que este año también estuvo marcado por “profundas tensiones y retrocesos sociales” que dejaron “heridas abiertas en el tejido social”, señalando, entre los hechos que generan mayor alarma, el pago exorbitante de intereses y amortizaciones de la deuda pública, que limita la inversión en educación, salud, vivienda y seguridad; “el debilitamiento de la ética y el aumento de la corrupción en la vida pública”; la fragilización de los mecanismos democráticos por intereses económicos y disputas de poder; y la flexibilización de marcos legales esenciales, como la Ley de Ficha Limpia.

Asimismo, los obispos denuncian el “irrespeto a los pueblos originarios y tradicionales”, las amenazas a la protección ambiental derivadas de los cambios en la Ley General de Licenciamiento, la persistente desigualdad social, el aumento de la violencia, especialmente el feminicidio y los crímenes motivados por la intolerancia, el uso de drogas, el crecimiento de economías ilícitas y “la pérdida de decoro y la falta de responsabilidad por parte de algunas autoridades”, especialmente del Congreso. Y advierten con firmeza que “los discursos de odio, la manipulación de la verdad, las violencias, los radicalismos ideológicos y los intereses particulares no pueden imponerse al bien común”.

Estas realidades hieren la dignidad humana y oscurecen la vocación democrática del país, observan los prelados, quienes reafirman que la presencia de Dios hecho niño, “simple y cercano”, renueva la certeza de que ninguna oscuridad es definitiva y que la esperanza es una fuerza transformadora para quienes buscan el bien común, recalcando que “ningún proyecto político puede ponerse por encima de la vida, del respeto a la persona humana, de la justicia social y del cuidado de la casa común”.

Sacralidad de la vida humana

Los obispos reiteran la sacralidad de la vida humana “desde la concepción hasta su fin natural”, definida como “el primero de los derechos, don gratuito de Dios”, y manifiestan su oposición firme a cualquier iniciativa de legalización del aborto en Brasil. Defender la vida implica también combatir el hambre, la miseria y la desigualdad, y crear condiciones para que “todos tengan vida y vida en abundancia”, recuerdan los prelados, quienes también indican que la democracia es un patrimonio del pueblo brasileño que necesita ser cuidado y promovido, reiterando que los cristianos están llamados a ser “testigos creíbles, artesanos de la paz, constructores de puentes, promotores de la caridad política y de la responsabilidad social”.

En este sentido, los obispos hacen un llamado urgente a que la nación recupere el camino de la pacificación, el diálogo y el respeto mutuo, expresando su deseo de trabajar por “una paz desarmada y desarmante, humilde y perseverante”, orientada a un mundo reconciliado en el amor, y concluyen con una afirmación: “No caminamos en la oscuridad; somos peregrinos de esperanza”.

Obispos de Bolivia: “Escuchar el clamor del pueblo”


 En un comunicado dirigido al pueblo boliviano y las autoridades gubernamentales, la Conferencia Episcopal invita a los sectores sociales en conflicto y al Gobierno a un diálogo responsable y constructivo.

Alvaro Vargas Martino - Ciudad del Vaticano

“Exhortamos a las autoridades del Estado a continuar escuchando con atención y sensibilidad el clamor de la población”, se lee en un comunicado de la Conferencia Episcopal Boliviana, a través de la Secretaría General, dirigido al pueblo y a las autoridades gubernamentales del país, con motivo de la celebración del “nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, Príncipe de la Paz”.

“La Navidad nos recuerda que Dios se hace cercano, también en medio de las dificultades humanas, invitándonos al encuentro, a la reconciliación y al respeto mutuo”, recalcan los obispos bolivianos, quienes hacen “un llamado sincero y urgente al diálogo responsable y constructivo” en este tiempo, “marcado por tensiones y conflictos entre diversos sectores sociales y el Gobierno Nacional, como consecuencia de las medidas económicas adoptadas”.

En este sentido, los prelados exhortan “a las autoridades del Estado a continuar escuchando con atención y sensibilidad el clamor de la población, especialmente de los sectores más vulnerables, buscando soluciones que prioricen el bien común, la justicia social y la dignidad de toda persona”, a la vez que invitan “a los sectores sociales a expresar sus demandas de manera pacífica, evitando toda forma de violencia que solo profundiza las heridas y el sufrimiento del pueblo”.

Tras reiterar que la Iglesia reafirma su “convicción de que el diálogo sincero, basado en la verdad, el respeto y la voluntad de encuentro, es el único camino para superar las diferencias y construir un futuro de paz y esperanza para Bolivia”, los obispos concluyen pidiendo “que el Niño Jesús, que nace humilde en Belén, ilumine las mentes y los corazones de todos los bolivianos”, concediéndoles “la sabiduría necesaria para transformar los conflictos en oportunidades de encuentro, solidaridad y reconciliación”.

viernes, 2 de enero de 2026

MONICIONES PARA EL SEGUNDO DOMINGO DESPUÉS DE NAVIDAD. CUATRO DE ENERO. 2026.

MONICIÓN DE ENTRADA .

 Mirando al pesebre nos absorbe la alegría de descubrir la grandeza del amor de Dios Encarnado, hecho hombre para nuestra salvación. Seguimos en la huella imparable de la Alianza de Dios para con la humanidad y que sigue manteniendo. Nosotros testigos, como pueblo suyo que somos y con ello, por ello y desde ello, nos alegramos, admiramos y celebramos su acontecer en la historia. Recibimos al celebrante.


MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA.( Ecl. 24,1-4.12-16 )

La lectura que vamos a escuchar es del libro del Eclesiástico, libro con el que ya nos vamos familiarizando. En esta ocasión se nos recuerda que la sabiduría de Dios habita en medio de su pueblo y es ella quien le conduce y lleva por el camino de Dios. Escuchamos.


SALMO RESPONSORIAL .( Sal. 147 ) : “ La Palabra se hizo carne, y acampó entre nosotros” .


MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Efs. 1,3-6.15-18 )

San Pablo en el texto que leemos invita a los de Éfeso a dar gloria a Dios Padre por el don de Jesucristo, por quien hemos recibido y recibimos todo. Termina animando a esta comunidad a no cesar de dar gracias como el lo hace,  de forma que el Padre siga haciendo su obra en todos cada uno de ellos.


EL EVANGELIO ES DE SAN JUAN ( Jn.. 1,1-18 )