VOLVER AL AMOR PRIMERO.
Y ahora vamos al texto del evangelio que es de (Mt. 4,1-11 ) en donde nos encontramos lo que Pablo nos dice pero ya de forma real y concreta sobre la obediencia de y en Jesús a la voluntad del Padre, no en sumisión, sino en acogida amorosa; primero, haciendo suyo el proyecto y llevándolo acabo en su vida, después, con la vivencia de la palabra, con la oración y el respeto debido a esa presencia del Padre en toda la creación, sabiendo que si es libre es para proyectar en el mundo la imagen de concordia y paterna cercanía por la cual somos proveídos de todo y en cuyas manos el se pone y nos invita y enseña a ponernos, - El Padre Nuestro va por ahí -.
Y se va al desierto y nos encontramos en el desierto; desierto como lugar en el que muchas veces nos vemos habitando y del que queremos salir, buscando aquel primer momento de felicidad, de paz, de sosiego, que hemos perdido y que añoramos. Ahí está el Maestro, de el y con el hemos de aprender a renunciar a todo lo que hay en nosotros que nos aparta de Dios, de los demás y nos llega a poner frente a la creación como rivales. Ahí está la palabra que es viva, eficaz, capaz de darnos la fuerza necesaria para superar. Ahí está la oración para saber despojarnos de nosotros y dejar que Dios venga a nuestra vida como amigo, ahí esta la vida y la promesa y la esperanza de saber que no estamos solos. Hay que ponerse en pie y caminar haciendo del desierto ruta de promesa y salvación. Cuaresma es conversión, vuelta a casa, descansar en el Padre. Es, volver al amor primero.Las tentaciones de Jesús son las nuestras; se hace necesario ser valientes, adentrarnos en nuestro desierto, cruzarlo con la ayuda del Señor para poder llegar a la tierra prometida. El camina a nuestro lado.
¡¡Feliz primer domingo de Cuaresma!!
José Rodríguez Díaz.













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