sábado, 21 de febrero de 2026

LA PALABRA DEL DOMIGO. DOMINGO PRIMERO DE CUARESMA. CICLO A.

VOLVER AL AMOR PRIMERO.


   Los textos que se ofrecen para nuestra reflexión en este primer domingo de cuaresma nos llevan al momento primero en que el hombre ha de decidir con quien quiere estar, si con Dios que pone todo en su mano para que pueda llevar una vida honrada y serena o desde su libertad, de espaldas a Dios y con la discordia ya en su corazón por la que busca culpables de su actuar egoísta y su no querer saber nada de Dios. Ese es el primer texto, el relato de la creación ( Gén. 2,7-9; 3,1-7 ) Texto que volveremos a leer en la noche de Pascua de Resurrección, en la noche de la creación del Hombre Nuevo que ahora mismo se nos muestra como el objetivo al que hemos de caminar desde la invitación a una conversión sincera. Una vuelta a Dios, es lo que se nos propone, sabiendo que el sana nuestra heridas y alumbra nuestra oscuridad. Ese ha de ser el objetivo de nuestro cuaresmal camino, por tanto, el relato de la primera lectura se nos ofrece como recordatorio de lo que fué y esta llamada a ser la relación entre Dios y el hombre y que en Jesús somos invitados a alcanzar, a recuperar.

   La segunda lectura es de la carta que escribe Pablo a los de Roma preparando viaje para visitar esa comunidad. ( Rom. 5,12-19 ) En el texto concreto que se nos ofrece les recuerda la importancia y centralidad de Jesús en la vida de la comunidad Cristiana. Por el nos ha venido la salvación, les dice. Pablo hace referencia a la obediencia de Jesús como contrapunto a la desobediencia del hombre y recalca que es por esa obediencia de entrega que la salvación ha sido restaurada para todos como don y gracia de Dios. Gracias a la obediencia de uno, dice, Jesucristo, nos ha venido la salvación ante el pecado provocado por la desobediencia de otro ( Adán ) para concluir diciendo que la justicia de Dios, por virtud de este hombre Jesús, caerá sobre nosotros y nos justificará, es decir, nos perdonará, nos acogerá y nos renovará; hará de nosotros hombres en justicia.

Y ahora vamos al texto del evangelio que es de (Mt. 4,1-11 ) en donde nos encontramos lo que Pablo nos dice pero ya de forma real y concreta sobre la obediencia de y en  Jesús a la voluntad del Padre, no en sumisión, sino en acogida amorosa; primero, haciendo suyo el proyecto y llevándolo acabo en su vida, después, con la vivencia de la palabra, con la oración y el respeto debido a esa presencia del Padre en toda la creación, sabiendo que si es libre es para proyectar en el mundo la imagen de concordia y paterna cercanía por la cual somos proveídos de todo y en cuyas manos el se pone y nos invita y enseña a ponernos, - El Padre Nuestro va por ahí -.

Y se va al desierto y nos encontramos en el desierto; desierto como lugar en el que muchas veces nos vemos habitando y del que queremos salir, buscando aquel primer momento de felicidad, de paz, de sosiego, que hemos perdido y que añoramos. Ahí está el Maestro, de el y con el hemos de aprender a renunciar a todo lo que hay en nosotros que nos aparta de Dios, de los demás y nos llega a poner frente a la creación como rivales. Ahí está la palabra que es viva, eficaz, capaz de darnos la fuerza necesaria para superar. Ahí está la oración para saber despojarnos de nosotros y dejar que Dios venga a nuestra vida como amigo, ahí esta la vida y la promesa y la esperanza de saber que no estamos solos. Hay que ponerse en pie y caminar haciendo del desierto ruta de promesa y salvación. Cuaresma es conversión, vuelta a casa, descansar en el Padre. Es, volver al amor primero.

Las tentaciones de Jesús son las nuestras; se hace necesario ser valientes, adentrarnos en nuestro desierto, cruzarlo con la ayuda del Señor para poder llegar a la tierra prometida. El camina a nuestro lado.

¡¡Feliz primer domingo de Cuaresma!!

José Rodríguez Díaz.

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