VOLVER AL AMOR PRIMERO.

Los textos que se ofrecen
para nuestra reflexión en este primer domingo de cuaresma nos llevan
al momento primero en que el hombre ha de decidir con quien quiere
estar, si con Dios que pone todo en su mano para que pueda llevar una
vida honrada y serena o desde su libertad, de espaldas a Dios y con
la discordia ya en su corazón por la que busca culpables de su
actuar egoísta y su no querer saber nada de Dios. Ese es el primer
texto, el relato de la creación ( Gén. 2,7-9; 3,1-7 ) Texto que
volveremos a leer en la noche de Pascua de Resurrección, en la
noche de la creación del Hombre Nuevo que ahora mismo se nos muestra
como el objetivo al que hemos de caminar desde la invitación a una
conversión sincera. Una vuelta a Dios, es lo que se nos propone,
sabiendo que el sana nuestra heridas y alumbra nuestra oscuridad. Ese
ha de ser el objetivo de nuestro cuaresmal camino, por tanto, el
relato de la primera lectura se nos ofrece como recordatorio de lo
que fué y esta llamada a ser la relación entre Dios y el hombre y
que en Jesús somos invitados a alcanzar, a recuperar.
La segunda lectura es de
la carta que escribe Pablo a los de Roma preparando viaje para
visitar esa comunidad. ( Rom. 5,12-19 ) En el texto concreto que se
nos ofrece les recuerda la importancia y centralidad de Jesús en la
vida de la comunidad Cristiana. Por el nos ha venido la salvación,
les dice. Pablo hace referencia a la obediencia de Jesús como
contrapunto a la desobediencia del hombre y recalca que es por esa
obediencia de entrega que la salvación ha sido restaurada para todos
como don y gracia de Dios. Gracias a la obediencia de uno, dice,
Jesucristo, nos ha venido la salvación ante el pecado provocado por
la desobediencia de otro ( Adán ) para concluir diciendo que la
justicia de Dios, por virtud de este hombre Jesús, caerá sobre
nosotros y nos justificará, es decir, nos perdonará, nos acogerá y
nos renovará; hará de nosotros hombres en justicia.
Y ahora vamos al texto
del evangelio que es de (Mt. 4,1-11 ) en donde nos encontramos lo
que Pablo nos dice pero ya de forma real y concreta sobre la obediencia de y en Jesús a la voluntad del Padre, no en sumisión, sino en acogida
amorosa; primero, haciendo suyo el proyecto y llevándolo acabo en su
vida, después, con la vivencia de la palabra, con la oración y el
respeto debido a esa presencia del Padre en toda la creación,
sabiendo que si es libre es para proyectar en el mundo la imagen de
concordia y paterna cercanía por la cual somos proveídos de todo y
en cuyas manos el se pone y nos invita y enseña a ponernos, - El
Padre Nuestro va por ahí -.

Y se va al desierto y nos
encontramos en el desierto; desierto como lugar en el que muchas
veces nos vemos habitando y del que queremos salir, buscando aquel
primer momento de felicidad, de paz, de sosiego, que hemos perdido y
que añoramos. Ahí está el Maestro, de el y con el hemos de
aprender a renunciar a todo lo que hay en nosotros que nos aparta de
Dios, de los demás y nos llega a poner frente a la creación como
rivales. Ahí está la palabra que es viva, eficaz, capaz de darnos
la fuerza necesaria para superar. Ahí está la oración para saber
despojarnos de nosotros y dejar que Dios venga a nuestra vida como
amigo, ahí esta la vida y la promesa y la esperanza de saber que
no estamos solos. Hay que ponerse en pie y caminar haciendo del
desierto ruta de promesa y salvación. Cuaresma es conversión,
vuelta a casa, descansar en el Padre. Es, volver al amor primero.
Las tentaciones de Jesús
son las nuestras; se hace necesario ser valientes, adentrarnos en
nuestro desierto, cruzarlo con la ayuda del Señor para poder llegar
a la tierra prometida. El camina a nuestro lado.
¡¡Feliz primer domingo
de Cuaresma!!
José Rodríguez Díaz.
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