LIBERTAD, SABIDURÍA, JUSTICIA.
La Palabra de este domingo nos hace una propuesta que tiene que ver con nuestra interioridad, con nuestra vida espiritual y tambien, como no, con nuestra vida social y eso que llamamos la vida cotidiana.
Esta propuesta se centra en la libertad ante dios, la sabiduría a la hora de vivir y tomar dediciones y la justicia a la hora de relacionarnos con los otros y que han de estar presente a la hora de conducirnos en la vida con la fe puesta en el Señor. Así, la primera lectura que es del libro del Eclesiástico (Ecle.15, 15-20 ) nos recuerda ese don tan preciado para decidir sobre nuestra vida: la libertad. En el fondo el autor se da cuenta de que si el hombre no quiere Dios no le va a forzar a nada, por tanto, la salvación que es de lo que se trata aquí, aunque don gratuito, si el hombre no la acepta, Dios no la impone, la ofrece, eso si, pero no la impone; recalcamos: la ofrece.
La segunda lectura es de San Pablo en la primera carta a los de Corinto ( 1aCor.. 2,6-10 ) en donde les habla de la sabiduría de los que están con Dios y que no es la de este mundo en donde y por la que el hombre termina siendo un extraño para los demás, para Dios y para sí mismo, ya que queriendo ser libre se hace esclavo de sí. Pablo constata que esta sabiduría de Dios viene desde antiguo y dice que si los hombres la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria. Esta sabiduría es la que Dios revela por el Espíritu Santo y que sondea hasta , dice, lo mas profundo de Dios y lo da a conocer a los suyos, a los que le buscan. El hombre no se puede conformar con solo su sabiduría que es corta, muchas veces mezquina y egoísta, que le lleva a pensar tan solo en el, lo cual le aísla y le enfrenta con los demás, con Dios y consigo mismo. Todo opuesto a Dios y a lo que nos pide.
De esta forma Jesús da un paso más en lo que es la alianza mostrándola como algo dinámico, vivo, que va mas allá del simple cumplimiento y que quiere alcanzar el compromiso personal con el otro y con la sociedad, con la vida.
Por tanto y resumiendo: libertad para estar unidos al Señor y en el a los demás. Sabiduría para actuar según los deseos de Dios de forma consciente y no de forma irresponsable. Justicia para colaborar con un mundo de paz y bienestar, en donde se atisbe la felicidad.
Ni viviendo por vivir, ni cumpliendo por cumplir, ni creyendo por creer, sino poniendo calor de vida en todo lo que se hace piensa o dice y todo lo que se espera pues todo ha de llevarnos al encuentro, a la realización personal junto a los otros. Somos pueblo que camina y en este caminar nos hemos de identificar, reconocernos, redefinirnos y encontrar como los que buscan y tienen un proyecto en común. Libertad, Sabiduría y Justicia, las tres, es lo que se nos propone y que no debemos ni podemos obviar en nuestra vida de seguimiento de Cristo. En este sentido el Salmo que hemos rezado ( Sal. 118 ) nos da la pista para alcanzarlas cuando nos dice: “ Dichoso el que camina en la ley del Señor.”¡¡Feliz día del Señor !!
José Rodríguez Díaz.



No hay comentarios:
Publicar un comentario