SEÑOR, SOCÓRREME.
El profeta Isaías nos dice en esta ocasión (Is.56,1-7) que la salvación pende de la práctica del derecho y de la justicia y da igual que sean del pueblo de la alianza o sean extranjeros lo que la cumplan, lo importante, se nos está diciendo de forma velada, es lo que hay en el corazón, lo que hacemos con nuestras decisiones. Para el Señor todos somos hijos, todos iguales. Lo otro, la pertenencia a un pueblo, el color de la piel, la legua que se hable o el sitio donde hemos nacido o desde donde venimos e inclusive lo que hayamos podido hacer, todo eso es circunstancial; es el corazón el que ha de mandar y desde donde se ha de demostrar que somos del Señor. Desde esa actitud todos vamos a ser recibidos en la casa del Padre que es casa de oración.
Dios es de todos y para todos, pensar y actuar de forma contraria es una blasfemia porque lo que intentamos es manipular el pensamiento y la ley de Dios según nuestros intereses o conveniencia. Somos nosotros los que hemos de aceptar la palabra de Dios que nos ha de transformar y no al revés. No podemos invertir los papeles. Eso no es de Jesús.
La segunda lectura nos lleva hasta el capítulo 11 de la carta a los romanos ( Ro.11, 13-15.29-32 ) en donde Pablo habla a los gentiles para darles confianza, paz y consuelo ante lo que se esta fraguando en la comunidad cristiana en la que la mayoría son de procedencia judía y que no terminan de aceptar a los que no lo son. Pablo les tiende la mano de forma sincera y leal pero tambien les pide paciencia con los de su raza, que están obcecados con el tema de la pertenencia el pueblo de la alianza. Con esta cerrazón ponen coto a la acción de Dios en favor de todos los pueblos. No terminan de ver que ellos son el pueblo elegidos, si, pero no para quedar encerrados en si mismos, sino para abrirse a los demás pueblos de forma que todos puedan disfrutar del perdón y de la alianza de Dios. Ellos, los judíos, son el pueblo elegido y han de vivir ese elección como don y tarea y anunciarlo y compartirlo.
El texto del evangelio ( Mt. 15,21-28 ) toca el mismo tema pero de forma mas cruda, descarnada y llamativa. Jesús anda por tierra de paganos ( Tiro y Sidón ) su fama ha llegado tambien a esta gente que no son del pueblo escogido, que tienen otros dioses, que son, para los judíos, indignos de Dios.Una mujer le sale al paso gritándole y pidiendo compasión : “ Ten compasión de mi, Señor, Hijo de David. Mi hija tiene un demonio muy malo.”
Frente a lo que sucede a continuación podemos pensar que Jesús no tiene bien claro qué hacer, pero si, si que lo tiene. Ella sigue al grupo y se le postra de rodillas. El quiere arrancar la oración de fe en esta mujer. Los discípulos le dicen que le de lo que pide para quitársela de encima ( lo mismo que con lo de los panes) pero no, el toma otro rumbo y se acerca a ella y le habla recordándole que no es del pueblo de la Alianza. “Señor, socórreme”, le dice ella. Jesús se va acercando cada vez mas al corazón de esta mujer, personaliza el encuentro, la escucha y se deja interrogar. Se abre la puerta al tema de la universalidad de la bondad de Dios y de su acogida: yo tambien aunque no sea del pueblo necesito que me escuche, que me atienda; lo necesito, yo tambien tengo derecho, yo tambien sufro, yo también, como tantos otros, tengo hambre, tengo necesidad de Dios, le dice la mujer: ¡¡Ayúdame !! Ella provoca la cercanía abriéndole su corazón herido. Jesús hace suyo el dolor de esta que al principio le gritó. Ella con lo de las migajas está implorando ese auxilio, como puede, como sabe.
Jesús oyéndola hablar no desde el rencor, el odio, la desesperación, la agresividad ( al principio le gritaba ) sino desde la sencillez y la necesidad y poniendo el corazón en sus palabras, abre la puerta a la esperanza, se admira de su fe y, ahora sí, le da lo que le pide.De esta forma, con este gesto, el honor y la salvación y la universalidad de Dios queda al alcance de todos. Jesús ayudando a una pagana en tierra de paganos, rompe una lanza en pro del amor de Dios siempre nuevo, de su cercanía para todos aun para aquellos que no le conocen. Dios es para todo el que le busque con un corazón sincero y desde la verdad.
Es lo que nos dicen Isaías en la primera lectura y la lucha que mantiene Pablo con los de su raza.
¡¡Feliz día del Señor!!
José Rodríguez Díaz








