sábado, 11 de abril de 2026

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA. LA DIVINA MISERICORDIA.

PORQUE HEMOS VISTO AL SEÑOR.

    En este Segundo Domingo de Pascua con la fiesta de la Divina Misericordia estamos invitados a pensarnos ante Dios desde los textos que se nos ofrecen y en donde se nos habla de aquella primera iglesia que lo ponía todo en común ( Act. 2,42-27 ) que no se avergonzaba de ser seguidora de Cristo y mucho menos lo escondía; de aquella primera iglesia que reconoce que tiene problemas para creer y que termina por abandonarse en las manos y en la misericordia del Señor porque este se le da sin medida, se  entrega, le ofrece su amistad y la posibilidad de ser una familia nueva. Ella descubre que sólo en El encuentra, puede encontrar, la paz, el consuelo que necesita y la serenidad de espíritu para poder seguir viviendo en armonía y junto a los hermanos. ( Jn. 20,19-31 ) Descubre y sabe que necesita del Señor; que ella por sí misma no puede hacer nada y que la salvación es sobre todo un don que se le da, que se le pone en las manos y que está llamada a ofrecerlo a todo aquel con quien se cruce en su camino, sabiendo y sin nunca olvidar, que es la suya una misión de misericordia lo mismo que el Señor ha hecho con ella al sacarla de la postración, de la oscuridad y del miedo  devolviéndola a la alegría y las ganas de vivir, abriéndole, en definitiva, una puerta a la esperanza porque ya puede estar segura de que la muerte no es lo definitivo en la vida del hombre y así lo ha de vivenciar y anunciar.

En la oración colecta de la misa de hoy hemos orado diciendo: “ Dios de misericordia infinita, que reanimas la fe de tu pueblo con el retorno anual de las fiestas pascuales; acrecienta en nosotros los dones de tu gracia para que comprendamos mejor la inestimable riqueza del bautismo que nos ha purificado, del Espíritu que nos ha ha hecho renacer y de la sangre que nos ha redimido. Por Jesucristo nuestro Señor.” En clara alusión a los inicios de nuestra fe y de nuestra pertenencia a la iglesia y el don que en ello ser nos da y que se nos renueva.

De esta forma la Iglesia se siente reforzada, pasa de ser una iglesia que vive en sombras e insegura (Tomás ) a ser una iglesia iluminada por la luz del que es la misma luz , y así lo vive y así lo anuncia pues está en manos de su Señor; seguridad que no le ha de llevar a sentirse ni por encima ni mejor que nadie, sino antes bien, servidora y a la altura de la vida de los otros y  ayudar a hacer de la vida un contagio que anime a los hombres  llamados a vivir en esperanza porque han descubierto la misericordia de Dios que tiende la mano a todo el que viene a este mundo y que necesita saberse amado por el mismo ser que le alcanza a la existencia: Dios Nuestro Señor.

Por otro lado, en la segunda lectura que es de la primera carta de Pedro ( 1ª Pe.1,3-9 ) nos encontramos que dice algo muy inspirado hablando de la fuerza de Dios que nos custodia en la fe y que viene a concluir con este hermoso párrafo. Dice: " No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra fe; vuestra propia salvación".

  El salmo, ( sal. 117 ) como no podía ser menos, nos invita a la acción de gracias recordándonos la bondad y la misericordia del Señor. Para terminar diciendo que la piedra desechada por los arquitectos, vino a ser la piedra angular y que esa es la acción del Señor, su actuar. Ahí el origen y el motivo de nuestra alegría y nuestro gozo, porque además, descubrimos que esa acción suya no solo es por día sino que permanece en el tiempo con vocación de cobijar a todos. Esto nos lo recuerda María en su canto del Magnifica.

El tema es la misericordia de Dios que se acerca al hombre, que apuesta por el hombre, para que este encuentre su dignidad, su ser y con ello su trascendencia y fin último. Y nosotros, creemos y confesamos que la vida, toda vida, está llamada  a ser iluminada desde la Resurrección de Cristo adquiriendo nuevo color, nuevo sentido, porque la esperanza y la misericordia con que se nos regala anulan todo miedo e incertidumbre y nos catapulta a un futuro bien cierto y que satisface nuestra esperanza.

¡¡Feliz Pascua de Resurrección !!

José Rodríguez Díaz

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


En nuestra parroquia ya hemos tomado el ritmo normal que se vio suspendido por las celebraciones de Semana Santa.

 Así , este fin de semana tenemos la colecta de Cáritas que no la hicimos el domingo pasado  que era cuando correspondía.

Las catequesis de los niños y los adultos ya se ha reanudado en su  horario habitual.

 El miercoles a las cinco de la tarde retomamos       " los miercoles de la biblia".  Nos centraremos en los relatos del Resucitado que encontramos en los evangelios.

El próximo jueves 16 tendremos encuentro de la Unidad pastoral conformada por Santa Isabel de Hungría , Espíritu Santo y nosotros, en nuestra parroquia, a las ocho de la tarde.

El viernes encuentro con los padres de los niños que  serán bautizados el domingo 19.

Este domingo celebramos el domingo de la Divina Misericordia.


  


La Pascua en Nicaragua, una Semana Santa bajo estrictas restricciones


 En este país centroamericano siguen vigentes las estrictas restricciones a la libertad religiosa: están prohibidos los ritos en la calle y las procesiones. Estados Unidos ha condenado duramente esta grave violación del derecho a manifestar y profesar la fe. La única excepción se da en la capital, donde el cardenal Leopoldo Brenes ha celebrado con normalidad el rito del Vía Crucis.

Vatican News. En estos días, las iglesias y los jardines acogen los ritos de la Semana Santa en Managua, tras la prohibición por parte del Gobierno de las procesiones en la calle. Las autoridades han intensificado sus exigencias a los sacerdotes en cuanto a la participación, la duración y el contenido de las celebraciones. La respuesta de Estados Unidos ha sido contundente, ya que ha calificado las restricciones de «violación de la libertad religiosa».

Limitaciones a la libertad religiosa

El pasado martes, el subsecretario de Estado estadounidense Christopher Landau acusó en X a los líderes de Nicaragua de «privar al pueblo del derecho a profesar su fe». No se hizo esperar la réplica de la vicepresidenta Rosario Murillo, quien calificó a los sacerdotes y a los opositores en el exilio de «serpientes venenosas», «necios» y «vendidos», acusándolos de servir a «los imperios» y de difundir el odio. Los datos apuntan a un claro endurecimiento de las medidas adoptadas por el Gobierno: entre 2019 y julio de 2025 se prohibieron más de 16 500 procesiones y actividades religiosas.

Obispos en el exilio

Desde 2018, al menos 400 de las 3500 organizaciones suprimidas estaban vinculadas a la Iglesia católica. Más de 200 entre sacerdotes, obispos y monjas han sido expulsados o detenidos. Además, se ha prohibido la entrada al país de Biblias, libros, revistas y periódicos impresos. En las diócesis del norte, en Matagalpa, Estelí, Jinotega y Siuna, no se celebró la misa crismal del Jueves Santo porque los respectivos obispos siguen en el exilio.

Una fe que resiste

La situación es diferente en la capital, donde el rito fue celebrado con normalidad por el cardenal Leopoldo Brenes. Desde primeras horas de la mañana, los fieles acudieron a la catedral para revivir las estaciones del Vía Crucis. La procesión partió de uno de los laterales del edificio y se desarrolló en el interior y en el atrio del complejo. La celebración concluyó en la plaza de la iglesia y no ante la imagen de la Sangre de Cristo, como era tradición antes del incendio ocurrido el 31 de julio de 2020 en la capilla de la catedral. Esta imagen, traída de Guatemala en 1638 y realizada en madera policromada, ha sido durante siglos uno de los símbolos de mayor devoción en Nicaragua.

Líbano, el testimonio de un sacerdote del valle de la Bekaa


 Don Elie Gemayel es párroco en la diócesis maronita de Baalbek–Deir el-Ahmar: «El Líbano no es tierra de conflicto, sino de vida y de encuentro. A quienes alimentan la guerra y toman decisiones que sumen a los pueblos en el sufrimiento, queremos decirles: ¡revisen su conciencia!».

Guglielmo Gallone - Ciudad del Vaticano

Se habían reunido en el cementerio de la aldea de Shemstar, en el valle libanés de la Bekaa, para celebrar un funeral. Pero ni siquiera en una ocasión así lograron encontrar un momento de tregua de la guerra que, en el Líbano, nunca se ha detenido. Así murieron diez personas y otras cuatro resultaron heridas, a causa de los ataques aéreos israelíes lanzados ayer por la tarde contra varias zonas del sur del País de los Cedros. Además de Beirut, también fue atacado el valle de la Bekaa. En Mansoura, en la parte occidental del valle, murieron cinco personas, todas pertenecientes a la misma familia. En la ciudad de Hermel, los misiles tampoco perdonaron a tres miembros de la Protección Civil. Cifras e historias que siguen sumándose en estas horas y que trazan un balance provisional, aunque ya dramático: de un total de 203 muertos y más de mil heridos, al menos 30 víctimas y 20 heridos se registran solo en el valle de la Bekaa.

El testimonio de don Elie Gemayel

«La situación en el valle de la Bekaa y en la región de Baalbek es particularmente dolorosa —nos cuenta don Elie Gemayel, sacerdote de la diócesis maronita de Baalbek–Deir el-Ahmar, donde atiende varias parroquias de la zona— aquí familias enteras viven en la angustia. Algunas han tenido que abandonar sus hogares, otras permanecen, a pesar de todo, ligadas a su tierra». Por eso, continúa, «si hemos acogido la noticia de la tregua en Irán como un regalo de Dios, aunque sea frágil, aquí en el Líbano esa luz nos parece aún lejana. Nos recuerda que la paz es posible, pero también cuánto hay que seguir implorándola para nuestra tierra. Esto alimenta en nosotros una oración aún más intensa: que esta tregua no sea una excepción, sino el inicio de un camino para todos los pueblos». Una oración que se hizo aún más fuerte en los días de Pascua. Don Elie nos cuenta: «hemos rezado por los habitantes de la Bekaa, de Baalbek y de todas las regiones afectadas, por las familias afligidas, por los niños que crecen en el miedo. Para que el Señor los proteja, consuele y levante. Es precisamente aquí donde el misterio de la Pascua despliega toda su fuerza. Porque la Resurrección de Cristo no se mantiene alejada de nuestras pruebas: entra en ellas. Viene a alcanzar cada dolor, cada grito, cada noche. Y nos recuerda que ninguna lógica de guerra puede justificar lo que hoy están viviendo los inocentes»...

Poder vivir con dignidad

Inocentes que, día tras día, viven pruebas que van desde los bombardeos diarios hasta el hambre y la pobreza. Habíamos hablado con don Elie el pasado 18 de marzo y, en esa ocasión, ya nos había contado de un valle de la Bekaa al borde del colapso, donde «la necesidad más urgente es a menudo la más simple: poder vivir con dignidad. Para muchas familias significa poder comprar comida, pagar los medicamentos o garantizar la educación de los hijos». Así, si por un lado «a veces sentimos un profundo cansancio, una gran pobreza interior y cierto temor al futuro, como si se pusieran a prueba tanto las almas como los cuerpos», por otro «reconocemos que nuestro papel es estar ahí: Dios no abandona, incluso cuando todo parece oscuro». Por eso, replica don Elie, «estamos llamados a sostener no solo vidas, sino esperanzas. Lo que quizá sea más difícil es seguir llevando la luz cuando tantas personas se sienten sumergidas en la noche. Pero es también ahí donde nuestra misión encuentra todo su significado». ...

La cercanía de la Iglesia universal

Y es en este punto donde se percibe la cercanía de la Iglesia universal. «Cuando el Santo Padre alza la voz, cuando en Roma o en cualquier otro lugar se eleva una oración por nuestro país, lo sentimos como una comunión real. Es un consuelo, una fuerza», subraya don Elie Gemayel. Hoy, continúa, «queremos decirles a quienes alimentan la guerra, a quienes toman decisiones que arrastran a los pueblos al sufrimiento: ¡vuelvan a su conciencia! Ningún interés, ninguna estrategia, ningún poder puede justificar el costo humano que vemos cada día. El Líbano no es un terreno de conflicto: es una tierra de vida, de encuentro y de mensaje. Herirlo significa herir una vocación más grande que él mismo».

En Nigeria no cesa el dolor por las matanzas de Pascua


 Entrevista con monseñor Bulus Dauwa Yohanna, obispo de Kontagora, diócesis de las zonas afectadas por la furia de los bandidos. Este país de África Occidental se ve azotado por una violencia sin límites que está causando miles de muertos y decenas de miles de desplazados.

Federico Piana - Ciudad del VaticanoLa dinámica de las matanzas que en Semana Santa volvieron a ensangrentar Nigeria se revela ahora con toda su cruda claridad y dramatismo, poniendo de manifiesto lo que el mundo sabe desde hace muchos años y, desde hace muchos años, ignora sistemáticamente: este país de África Occidental se encuentra sumido en una violencia sin límites que está causando miles de muertos y decenas de miles de desplazados. 

Lo que ha ocurrido desde el pasado 4 de abril, Sábado Santo, es la enésima y trágica prueba de ello. Así lo relata con dolor en el corazón monseñor Bulus Dauwa Yohanna, obispo de la diócesis de Kontagora, que abarca los estados de Níger y Kebbi. «Los bandidos abandonaron su escondite en la reserva de caza de Borgu, en el estado de Níger, y en las horas siguientes recorrieron más de 100 km en más de 50 motocicletas, deteniéndose en el camino para dormir y reponer fuerzas sin ninguna interferencia por parte de las fuerzas de seguridad nigerianas».

Durante su macabro recorrido, atacaron la aldea de Debe y las localidades vecinas de Kelkemi, Binua y Kaura, en el área administrativa local de Shanga, en el estado de Kebbi. Cabe destacar que todas las zonas arrasadas forman parte precisamente de la diócesis de Kontagora. «La iglesia católica y la casa del catequista en Debe —revela el obispo— han sido arrasadas, y el catequista, su esposa y su familia apenas lograron salvarse, mientras que el pastor pentecostal de la Iglesia Redeemed, también en Debe, fue masacrado». También fue destruida una mezquita.

La furia de los grupos criminales

Es difícil, cuenta el obispo, saber cuántas víctimas ha habido realmente porque «los bandidos permanecieron en Debe hasta hace dos días, lo que hizo imposible enterrar los cadáveres. Sin embargo, a juzgar por los desaparecidos, los muertos deberían ser al menos 24. Mientras tanto, todavía hay unas 500 personas escondidas en la parroquia de Yauri, al otro lado del río Níger, y también en el resto de la diócesis».

La furia de los grupos criminales ha afectado no solo a los cristianos, sino también a los musulmanes y a los seguidores de religiones tradicionales. Monseñor Dauwa Yohanna cree que detrás de estos sangrientos ataques se encuentra la acción de los pastores fulani, cuyo objetivo sería apoderarse de las tierras liberadas mediante la violencia:

«Desde julio de 2025 todo ha cambiado a peor en la diócesis de Kontagora. En toda esta parte de la Iglesia, pero en particular en el decanato de Borgu, al oeste del río Níger y en la frontera con la República de Benín, los bandidos han tomado el control de una zona de más de 10 000 km². Aparte de la presencia del ejército y la policía en las aldeas de Babana, Papiri y Agwara, toda la zona está bajo el dominio de los bandidos, no de las autoridades nigerianas».

Las dificultades de Nigeria

Monseñor Bulus Dauwa Yohanna pide a la comunidad internacional que organice lo antes posible misiones diplomáticas en las zonas afectadas para que los funcionarios extranjeros puedan ver con sus propios ojos lo que realmente está ocurriendo en el país. «En particular, los medios de comunicación internacionales tienen un papel fundamental que desempeñar a la hora de dar a conocer las atrocidades que se producen a cada hora. Nigeria se está convirtiendo en un Estado fallido: quien puede, intenta huir».

Papa León XIV: «Dios no bendice ningún conflicto»


 En un mensaje dirigido a los líderes de la Iglesia oriental en el Vaticano, el papa León XIV afirmó categóricamente que «Dios no bendice ningún conflicto». Destacó que  la fe cristiana no puede utilizarse para justificar la guerra y exhortó a rechazar la violencia como herramienta política o estratégica.

Durante su intervención, el sumo pontífice advirtió que Dios no escucha las oraciones de quienes promueven la guerra. Señaló que es inaceptable situarse del lado de quienes «lanzan bombas», especialmente, en el contexto de la actual escalada militar en Oriente Medio y las tensiones con Irán.

Es importante mencionar que estas declaraciones se producen tras un choque diplomático con el presidente estadounidense, Donald Trump. En este sentido, el papa calificó de «inaceptable» la amenaza de destruir la civilización iraní. Al tiempo, denunció que la diplomacia del diálogo se está sustituyendo por la diplomacia de la fuerza.

Paralelamente, informes periodísticos revelaron presuntas presiones del Pentágono hacia el Vaticano para respaldar la postura de Estados Unidos. Según estos reportes, funcionarios de defensa sugirieron que la Iglesia debería alinearse con el poder militar estadounidense, lo que fue interpretado por algunos responsables vaticanos como una amenaza implícita.

El Papa León XIV planta cara a Trump: «No viajaré a EE. UU. mientras duren estas políticas»


 - El Papa León XIV sacude la política mundial al anunciar que no pisará Estados Unidos mientras Donald Trump sea presidente.

- El Pontífice alega una incompatibilidad ética total con las políticas de Washington, abriendo un cisma diplomático sin precedentes entre el Vaticano y la Casa Blanca.

El Papa León XIV ha tomado una decisión que ha dejado atónita a la diplomacia internacional: el Sumo Pontífice ha rechazado formalmente cualquier viaje oficial a los Estados Unidos mientras Donald Trump sea el presidente. Este «veto papal», que rompe con siglos de tradición de neutralidad vaticana, no es un simple gesto de agenda, sino una denuncia directa contra las políticas migratorias y los muros —físicos e ideológicos— que la administración Trump ha levantado. El máximo líder de la Iglesia católica ha decidido que su presencia en suelo estadounidense sería interpretada como un respaldo que no está dispuesto a dar, marcando una distancia ética infranqueable con la Casa Blanca.

Un cisma diplomático por motivos de conciencia

La negativa de León XIV a cruzar el Atlántico responde a lo que desde el entorno de Santa Marta definen como una «objeción de conciencia apostólica». Resulta evidente que el Papa considera que las directrices de Washington en materia de refugiados y cambio climático son diametralmente opuestas a la doctrina social de la Iglesia. Al suspender cualquier visita pastoral o de Estado, el Pontífice envía un mensaje nítido al mundo: la Santa Sede no será cómplice de una retórica que, a su juicio, fractura la dignidad humana.

Este desplante histórico ha generado un terremoto en los sectores católicos conservadores de EE. UU., que ven en el gesto de León XIV una interferencia política sin precedentes. Sin embargo, para millones de fieles en todo el mundo, la firmeza del Papa representa un retorno a una Iglesia valiente que no teme plantar cara al poder más grande del mundo. El Despacho Oval se queda, por primera vez en décadas, sin la validación moral que supone una visita del sucesor de Pedro.