CAMINANTES DE DIOS.
Como cada domingo la
Palabra de Dios se hace presente en nuestra existencia y con ella,
por ella y desde ella, somos invitados a caminar por la vida como
Hijos de Dios. Eso es lo que estamos llamados a ser: Caminantes de Dios
Este domingo es el profeta
Sofonías ( Sof. 2,3; 3,12-13 ) quien invita a Israel a buscar a
Dios en el momento histórico que les está tocando vivir, desde la fidelidad. Así, nos dice, podrán hallar la paz y la serenidad
que necesitan en la vida. El profeta llama a estos que buscan a Dios
y permanecen fieles el Resto de Israel. Pero vamos a rebuscar un poco
en la vida de este hombre y así podremos entender mejor su mensaje
y qué es eso del Resto de Israel. El profeta ejerció su profetismo en el
reino de Judá, en el Sur, en la época del rey Josías por los años
640-609 antes de Cristo. Su predica estuvo motivada por la necesidad
de la reforma litúrgica ante la idolatría que se había introducido en
Israel con el culto a dioses paganos, insta a la atención a los
pobres y trata de sostener el ánimo ante la inminente invasión de
Babilonia.
Este hombre, no sabemos si
queriendo o no, acuñó una expresión que luego va a permanecer en
la historia de la salvación para referirse a los que son fieles a
Dios y a la Alianza a pesar de las dificultades y a lo largo de los
tiempos; se trata de esa expresión de El Resto de Israel. Ya hemos visto
en el texto que estos son los que buscan la justicia, la
moderación, los que cumplen los mandatos, los que no se avergüenzan
de ser pobres y viven en humildad, los que no cometen maldades ni
mienten. Les dice que se hace necesario volver al principio, les
invita a la confianza y esperanza y que El Señor estará con ellos.

El segundo texto que
hemos proclamado es de Pablo ( 1a Cor. 1,26-31 ) en donde el Apóstol
invita a los de Corinto a dejarse de vanidades a mirarse a sí mismos y no avergonzarse de su condición, al contrario, les invita a darse
cuenta de que Dios ha escogido a la gente como ellos, gente sencilla,
gente baja a los ojos del mundo, lo despreciable, lo que no cuenta,
para anular lo que cuenta. De trasfondo está Cristo, el fiel, el
que se hace cercano y no repudia compartir con nosotros, el que se
olvida de su condición pues somos en Cristo Jesús, les dice. Este Cristo que Dios ha hecho para nosotros sabiduría, justicia,
santificación y redención. Desde ahí nosotros con El poniendo
nuestro granito de arena, según nuestra condición, para que el hombre
acepte su rol ante Dios y la creación.

En el texto del evangelio
( Mt. 5, 1-12 ) nos encontramos con la propuesta de vida nueva que
hace Jesús a los que quieran seguirle, a los que quieran ser fieles
al Señor. Estos han de ser el nuevo Resto de Israel que Busca a Dios
en la verdad de su vida, que comparte, que no deja que la mentira
habite en su boca, que no se avergüenza de su condición de pobre,
que es capaz de compartir con el que no tiene, que no roba ni trata
de falsificar o manejar a Dios, el que no mueve los hilos de la vida
en provecho propio, el que se deja ganar por el amor incondicional y
se fía de Dios a quien llama Padre, ante la amenaza, la injusticia
o la misma muerte; el que considera que todos los hombres son
hermanos porque se ha dejado ganar por el Espíritu de Dios. Este es
el hombre bienaventurado, este es el que está en la pupila de Dios,
el humilde, el que con su vida va conformando hoy el Resto de Israel. Es a esto y no a otra cosa, no nos confundamos, a lo que hoy, nosotros, somos llamados. Caminantes de Dios
¡¡Feliz día del Señor
!!
José Rodríguez Díaz