CONVIVIENDO CON EL MAL
Nos encontramos en este domingo que los textos para proclamar son muy sugerentes y nos llevan por caminos que aunque no son nuevos, sí poco habituales, sobre todo el primer texto que es del libro de la Sabiduría( Sab. 12,13.16-19 )Este libro fué escrito en el siglo primero antes de Cristo durante la diáspora Judía en Egipto.El segundo texto sigue siendo de la carta que Pablo escribe a los de Roma ( Rom 8,26-27 ) y en donde nos dice y les dice que es el Espíritu Santo quien mueve nuestros corazones y sentimientos y deseos a la hora de orar como ya nos ha dicho la semana pasada. El , el Espíritu, nos dice, gime en nuestro interior para alcanzar el don de la vida en el Misterio Trinitario.
El texto del evangelio ( Mt. 13, 24ss) aunque no deja de tener su importancia, por supuesto, está mas oído; es la parábola que Jesús da a la gente sobre el Reino y la mala semilla que se puede colar en el. Así que, vamos a entrar mas en el hondón de lo que hoy se nos ofrece.
La primera lectura , como decíamos, es del libro de la Sabiduría y en ella, si leemos despacio, descubrimos que el teólogo comparte una reflexión suya muy particular sobre la acción de Dios a lo largo de los años. Nos viene a decir que Dios lo gobierna todo, que todo está en su mano y que es observando la creación y reflexionando sobre el acontecer de los días, cómo Dios enseña al hombre a saber comportarse, le enseña sabiduría: el hombre está llamado a descubrir la sabiduría de Dios, a aprender de su acción siempre justa y equitativa, a aprender de su perdón, desde lo que observa, desde lo que sucede ante sí; es decir, desde el devenir de la vida. El hombre se construye observando y reflexionando sobre la acción y la obra de Dios y se descubre como ser humano. El texto termina diciendo : " Obrando así enseñas a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento."Indudablemente encontramos aquí un avance en el pensamiento teológico sobre Dios, la creación y la situación del hombre en el mundo del que sin lugar a dudas participa Jesús. Este teólogo ya no es el mismo que escribió los relatos del Génesis ni mucho menos aunque si tiene muy presente lo que allí se dice.
El pueblo de Israel al igual que nosotros, ha tardado tiempo en comprender lo que es la justicia de Dios, su paciencia, lo que significa el don del arrepentimiento y el perdón.
Por otra parte no podemos echar en olvido lo que hoy y con esta parábola de la mala semilla en boca de Jesús se nos recuerda y que no deja de ser una llamada de atención. Hay que tener cuidado porque no toda palabra o gesto son salvadores y sobre todo, hay que tener paciencia porque es en el tiempo, que lo marca Dios, donde el hombre se define y manifiesta su querencia y sus deseos. Hay que darle tiempo al tiempo a las cosas de Dios. Porque para Dios que es muy tozudo en esto, nunca está todo perdido. Esta es una lección que no debemos olvidar. Nunca está todo perdido, siempre hay algo que salvar o recuperar. El Reino se va construyendo con la buena semilla pero tambien con aquellos despojos que van quedando por el camino y que se pueden recuperar. Hemos de acostúmbranos a vivir teniendo como vecinos y compañeros en el camino el mal: el odio, la concupiscencia, el robo, la mentira y toda clase de pecados pero sin dejarnos contaminar, antes bien, siendo testimonio de que se puede vivir desde otra dimensión que no rompa al ser humano.
Jesús viene a salvar de todo eso, no viene a condenar al hombre, no, viene a salvarnos del pecado; Jesús condena el pecado y tiende la mano al hombre, ese es el sentido de la espera del dueño de la tierra, de Dios. Vamos a esperar le dice a sus trabajadores el amo... vamos a ver... dejemos que... Cuando llegue el momento, ya se verá... Esa es la respuesta del amo de la tierra ante la impaciencia y preocupación de los servidores. Es en ese espacio, en esa espera, donde puede nacer el arrepentimiento del que nos habla la primera lectura y que tanto a Israel como a nosotros nos cuesta tanto entender y practicar. Espera que no puede ser pasiva, sino vigilante y audaz, activa, eficaz. Ha de ser una espera que no desespere porque no se limita a esperar con los brazos cruzados.¡¡Feliz día del Señor !!
José Rodríguez Díaz






