MI TRAJE PARA LA BODA.
Hoy somos testigo de un nuevo encuentro de Jesús con los sumos sacerdotes y ancianos o senadores del pueblo que como siempre, hecha mano de los acontecimientos relevantes de la vida de la gente para hablarles del Reino de los Cielos, de la necesidad de convertirse y cambiar. En esta ocasión que ya es la tercera, lo hace con el ejemplo de los convidados a una boda, que son ellos mismos. Les habla y cuenta la parábola del amo que invita a los suyos a la boda de su hijo. Nadie va a querer ir pero sí que hay alguien que sin el traje de fiesta va a querer colarse.. pero no le van a dejar pasar.En domingos anteriores veíamos como Jesús a estos mismos hombres les hablaba del padre que enviaba a sus hijos a trabajar o de los arrendatarios que querían quedarse con todo los bienes del amo sin que el asesinato les detuviera; en este domingo haciendo alusión a Isaías como en la semana pasada hizo con la viña, hoy lo hace con una fiesta de bodas, entiéndase de Nueva Alianza. Jesús de miles forma y maneras les está intentando decir que hay que cambiar y estar atentos a la Palabra de Dios y hacerla vida propia. Es la misma invitación que hace a Nicodemus en el evangelio de San Juan.
Pero vamos ahora a la primera lectura ( Is. 25,6-10) en donde veíamos que el profeta Isaías dice al pueblo y a nosotros hoy, que el Señor hará una fiesta para todos los pueblos en el monte de Sion; que les va a salvar y enjugara las lágrimas, que les sacará del oprobio, que rasgará el velo que le oculta a todas las naciones; es decir, que todos los pueblos le van a poder conocer. En esa fiesta que se anuncia, la mano de Dios se posará sobre el monte y se podrá decir: “ aquí está nuestro Dios”. Clara alusión a la muerte de Jesús por la que todos vamos a ser y somos rescatados, recuperados, pudiendo experimentar el poder salvador de Dios que por la entrega de uno salva a muchos y que los evangelistas recogen en su testimonio.
En la segunda lectura que sigue siendo de Pablo a los filipenses el apóstol trata de tranquilizarles manifestándoles donde esta el origen de su fuerza y su animo para sobrellevar las adversidades. Se lo dice con estas palabras: “Todo lo puedo en Aquel me conforta”. Luego les habla de la esperanza y confianza en Dios que les proveerá por medio de Cristo Jesús y les dará lo que necesiten. Dios será glorificado en vosotros por todo ello, termina diciendo.Hoy. Hoy somos nosotros los invitados a esa boda, los llamados a saber vivir frente a las adversidades confiando en la providencia, los que somos llamados a seguir poniendo en valor la entrega de Jesús en el mundo y hacerlo llegar a todos, a pesar del descalabro que esto suponga para nuestra seguridad y nuestra vida. El Señor hará posible que la boda, la Alianza, se siga celebrando y que todo el que quiera y le busque con sinceridad pueda sentarse a su mesa como su invitado siempre que se deje ganar por su palabra y su amor, que es el traje de la fiesta sin el que no se puede entrar.
¡¡ Feliz día del Señor !!José Rodríguez Díaz





