sábado, 5 de septiembre de 2026

LA PALABRA DEL DOMINGO. DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

LA IGLESIA QUE JESÚS QUIERE.

Los textos de este domingo se inician con la palabra de Ezequiel que fué sacerdote y profeta y que vivió la deportación desde donde es llamado para anunciar al pueblo la salvación dejando atrás el camino de la perdición. Hay que cambiar la ruta, la conducta, le dice a su gente; esa es la misión que se le encomienda y que si el no cumple también se le pedirá cuentas por su abandono;  a el y al pueblo.

La segunda lectura nos lleva hasta el capítulo 13 de la carta a los Romanos en donde Pablo siguiendo la línea de domingos anteriores les invita, una vez que han conocido el amor de Dios, a vivir desde ahí recordándole, pidiéndoles que no tengan otra deuda con la gente no sea mas que la del amor pues es donde está la clave de toda la vida de los cristianos; esto ya lo dice el Apóstol también en 1Cor. 13 de forma mas profusa y detallada con aquello de “ si me falta el amor”.

Con el texto del evangelio entramos en el capítulo 18 de San Mateo que es conocido entre los exegetas como el capítulo del discurso sobre la iglesia y donde Jesús enseña los principios esenciales que el grupo ha de vivir como son  la humildad, el cuidado de los vulnerables, la restauración del hermano y el perdón sin límites.

Entendemos que las palabras de Jesús en este capítulo 18 no invita a mirarnos como iglesia, a mirar nuestro interior, hacia dentro. Quiere Jesús iluminar la vida de la iglesia y que se erradiquen actitudes que llevan al rompimiento y que no tienen nada que ver con las premisas del Padre nuestro y por ello propone  una iglesia donde haya corrección fraterna como signo de solidaridad y unión, una iglesia que ora como medio para fortalecer la comunión entre sus miembros y con el Padre; Toca el tema de la autoridad que ha de ser servicial, sencilla y humilde diciendo que el mayor ha de ser servidor; reflexiona en el tema del escándalo a los más débiles cosa que no tiene perdón, dice y el tema de la misericordia de Dios desde la solicitud ante la oveja perdida, para concluir con la parábola del perdón entre los miembros que componen esta familia, que es la familia de los hijos de Dios: La iglesia, llamada a ser portadora y anunciadora de la Buena Noticia. Todo eso en este capítulo 18.

Mirando capítulos anteriores nos percatamos de que esto tiene que ver con aquello otro de las llaves de la iglesia o con el perdón que se encomienda ofrecer y distribuir en nombre del Padre, tiene que ver con la vida de la misma iglesia, la nuestra, que tiene que creerse, debe creerse hoy día, que lo que se le ha dicho se va a cumplir, que Dios sigue siendo fiel y que ella ha sido llamada a arrancar el mal del mundo junto con su Señor, entregados ambos en la cruz y resucitados para la salvación de todos; lo nuestro es no dejar que todo eso llegue, por desidia o por intereses malos, a caer en el olvido del corazón o en el baúl de los recuerdos o en la monotonía de nuestras acciones. Hay que tenerlo siempre vivo, dispuesto para que el que busca a Dios desde la verdad, lo pueda encontrar. Es lo que hemos visto que ya en la primera lectura  se le dice a Ezequiel .

¡¡Feliz día del Señor !!

José Rodríguez Díaz

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


 Iniciado ya el mes de Septiembre comunicamos que ya estamos inscribiendo a los niños que deseen recibir  catequesis a partir de los siete años. Estamos en el archivo de martes  a viernes desde las 4.30 hasta las seis de la tarde.

 Por lo demás ya este  fin de semana volvemos al horario habitual de las Eucaristías que es como sigue: todos los días de martes a sábado a las 7 de la tarde y los domingos  a las 9,30 y a las 12.

Este próximo martes celebramos la fiesta de nuestra patrona Diocesana. La Eucaristía en honor a la Virgen será el martes a las 9,30 de la mañana. No tendremos  misa de  12 ni tampoco de vísperas.

Las personas que deseen celebrar el sacramento de la penitencia lo pùeden pedir todos los días media hora antes de la Eucaristía .

El archivo es atendido  de martes a viernes de 4,30 a 6 de la tarde.

 Todos los días  rezamos el Santo Rosario  a las 6,30 media hora antes de la Eucaristía.

 Para cualquier asunto que desee consultar  puede llamar al  teléfono de la parroquia  que es el siguiente: 928 251 291.  

FIESTATA DE NUESTRA SEÑORA DEL PINO


 



Una misionera en Haití: La violencia no puede desanimarnos


 

Maddalena Boschetti, fidei donum en Haití desde 2002, comparte su experiencia. Permanecer allí se convierte en una respuesta a la violencia. «Estar presente es fortaleza», nos dice: compartir el día a día de la gente, apoyar a los más necesitados cuando no hay otras opciones.

Benedetta Capelli y Guglielmo Gallone - Ciudad del Vaticano

«El país no ha mejorado; es un país en guerra. Hay frentes abiertos, hay líneas de retaguardia, hay toda una población sufriendo y tratando de adaptarse a una vida cotidiana cada vez más complicada». Este es el testimonio de Maddalena Boschetti, misionera laica de la organización fidei donum en Haití desde 2002, donde la violencia de las pandillas sigue extendiéndose y transformando la vida diaria de la población. Ir a trabajar, viajar, rezar y conseguir alimentos se han convertido en desafíos cada vez mayores, al tiempo que el aumento de los precios agrava una situación humanitaria ya de por sí crítica.

La masacre de Kenscoff

Haití ha vuelto a acaparar la atención internacional tras la masacre de Kenscoff, en las colinas a las afueras de Puerto Príncipe. El ataque, perpetrado la noche del 23 al 24 de agosto, dejó 47 muertos y 22 heridos. Más de 50 personas fueron secuestradas. Entre las víctimas había niños. Los atacantes asaltaron viviendas y agredieron a civiles, llegando incluso a asesinar a varias personas que se habían refugiado en una iglesia.

El domingo, tras el Ángelus en Castel Gandolfo, el Papa León XIV hizo un nuevo llamamiento al país caribeño: «Expreso mi cercanía en oración a las víctimas y a sus familias y pido la liberación inmediata de todos los rehenes. Hago un ferviente llamamiento a todos los responsables para que realicen esfuerzos concretos para garantizar la seguridad de la población y poner fin a todas las formas de violencia».

Egipto: vivir la fe entre católicos, coptos y musulmanes


 Monseñor Caludio Lurati,Vicario de Alejandría      El Vicario Apostólico Latino de Alejandría habla con Vatican News sobre la Iglesia católica en Egipto, sus relaciones con las comunidades ortodoxa copta y musulmana, y el conflicto en curso en Gaza.

Joseph Tulloch - Ciudad del Vaticano

Claudio Lurati llegó por primera vez a Egipto hace 31 años. Hoy, el misionero italiano comboniano es obispo y ejerce como Vicario Apostólico de Alejandría de rito latino, una ciudad situada en el delta del Nilo que desempeñó un papel crucial en los primeros siglos del cristianismo.

En Roma, con motivo de una reciente reunión de la Conferencia Episcopal Latina de las Regiones Árabes (CELRA) el obispo Lurati habló con Vatican News sobre su ministerio, la antigua ciudad de Alejandría, las relaciones entre católicos, coptos y musulmanes en el Egipto actual, y el desastre humanitario que continúa desarrollándose al otro lado de la frontera, en Gaza.



El Papa: No hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia

 


En su discurso a los participantes en el encuentro organizado por la Pontificia Comisión para América Latina sobre las situaciones de adicción en el continente, León XIV destaca la necesidad de ofrecer respuestas integrales al problema, como una justicia con rostro humano y un acompañamiento pastoral sin pretender competir con las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública. "Que la Iglesia sea la familia de todas las personas que se quedaron al margen del camino".

Vatican News

"Las adicciones son un fenómeno complejo que pone de manifiesto el fracaso de un mundo deshumanizado". Lo afirmó el Papa León XIV en su discurso en español, pronunciado en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano ante los participantes en el encuentro promovido por la Pontificia Comisión para América Latina sobre las situaciones de adicción en el continente.

Respuestas integrales para apoyar a los jóvenes

El congreso, dedicado al tema "Respuesta basada en la fe a las drogas y al reclutamiento criminal de jóvenes: un diálogo desde América Latina y el Caribe hacia el mundo", se ha celebrado en el Vaticano desde el 25 de agosto y ha concluido hoy. El tema de las adicciones es uno sobre el que el Papa reflexiona a la luz de la fe, prestando especial atención a los jóvenes.

El sufrimiento de los jóvenes nos reclama respuestas integrales: prevención comunitaria, atención científica, justicia con rostro humano y acompañamiento pastoral cercano. Nuestra contribución tiene que ir dirigida al cuidado, la presencia y la reconstrucción del tejido comunitario.

La sinergia entre los organismos internacionales

El Pontífice identifica cuatro «puentes» de colaboración que invita a promover en el ámbito de la prevención.

El primero es el que existe entre la Iglesia y los organismos internacionales, «ya que nadie puede afrontar por sí solo el problema de las drogas». De hecho, el evento celebrado estos días en el Vaticano ha contemplado la sinergia entre diversos organismos, además de la Pontificia Comisión para América Latina y la Pontificia Comisión para la Vida: el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), la Organización de los Estados Americanos (OEA), pero también la Pastoral Latinoamericana de Acompañamiento y Prevención de la Adicciones (PLAPA), la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) y la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley de Estados Unidos (INL).

El segundo puente es entre la ciencia y la fe:

La Iglesia no interviene en la problemática de las drogas con la pretensión de competir u ocupar el lugar de las neurociencias, la psiquiatría o la salud pública; sino que procura iluminarla desde el Evangelio con una comprensión integral de la persona humana.

Compromiso ecuménico e internacional

El tercer vínculo une a la Iglesia peregrina con los distintos continentes. De hecho, la iniciativa de la Comisión Pontificia para América Latina, aunque se centra en las cuestiones de un continente concreto, ha reunido a personas procedentes de centros de acompañamiento, prevención, recuperación e integración para jóvenes, fundados en la fe y presentes en Asia, África, Europa y América.

El cuarto puente es ecuménico. La Iglesia católica y las otras comunidades eclesiales, afirma León XIV, en la práctica del amor concreto por los que sufren, encuentran un lenguaje común muy elocuente desde la fe para acompañar e integrar a los jóvenes en sus necesidades y sueños.

La mejor prevención: la familia

Todo el trabajo realizado hasta ahora, sin embargo, converge en una única institución: la familia. El Papa recuerda la definición que le dio el Concilio Vaticano II, la de «Iglesia doméstica», es decir, el lugar donde se cultiva la vida, donde se la cuida y se proyecta.

No hay mejor prevención contra las drogas que una buena familia.

La Iglesia, hogar y escuela de comunión

A la luz del dolor provocado por las familias rotas por el consumo de drogas y por lo que ello puede acarrear —violencia, reclutamiento criminal de un hijo,  pobreza, falta de oportunidades—el Pontífice pide volver a hacer de la Iglesia la «casa y escuela de la comunión», tal y como deseaba san Juan Pablo II en la Carta apostólica Novo millennio ineunte . Y el Papa Francisco en la Exhortación apostólica Evangelii gaudium,  nos recordó que Jesús quiere que «toquemos la miseria humana, que toquemos la carne sufriente de los demás».

Aquí queda expresado el núcleo de la misión que ustedes llevan adelante: que la Iglesia sea una familia, incluyendo especialmente a las personas que sufren.

El deseo del Papa

Por último, el Papa nos exhorta a no «pasar de largo», a construir una Iglesia que se comporte como el buen samaritano que acude en ayuda del hombre caído.

Quisiera expresarles un deseo: que la Iglesia sea la familia de todas las personas que se quedaron al margen del camino

León XIV: En medio de conflictos, la Iglesia debe dar testimonio de esperanza


 Al reunirse con los obispos de rito latino de las regiones árabes, el Papa exhorta a la Iglesia a afrontar los conflictos y las divisiones con solidaridad hacia los pobres y a dar testimonio de que es posible vivir y esperar juntos.

Devin Watkins - Ciudad del Vaticano

El Papa León XIV recibió en audiencia, este jueves 3 de septiembre, a los miembros de la Conferencia de Obispos Latinos en las Regiones Árabes (CELRA), reunidos en Roma para celebrar su encuentro anual.

En su discurso, el Santo Padre reconoció que los obispos guían a Iglesias locales extendidas por una "vasta y diversa región", desempeñando su ministerio en contextos "a menudo marcados por tensiones políticas, sociales y religiosas".

Estas Iglesias han conocido el testimonio del martirio, afirmó, refiriéndose a los numerosos sacerdotes, religiosos y religiosas, así como a los fieles laicos, que han entregado su vida por la fe en Irak, Siria y otras tierras desgarradas por los conflictos.

El Papa León acotó que los responsables de la Iglesia deben permanecer cerca de su pueblo y compartir sus heridas mediante la escucha y el consuelo, especialmente cuando las familias se ven obligadas a emigrar y las comunidades se vuelven más frágiles.

Incluso en las regiones donde los católicos son una minoría, añadió, la fecundidad de la Iglesia se manifiesta en su fidelidad al Evangelio.

"En el corazón de sociedades marcadas por el conflicto y la división", dijo, "que sus comunidades demuestren que es posible vivir, servir y esperar juntos".

A través de su labor en las parroquias, las escuelas y los hospitales, la Iglesia hace tangible el Evangelio mediante la escucha, la acogida y el apoyo a quienes lo necesitan, especialmente a través del trabajo de las congregaciones religiosas. "En medio de las emergencias, no pierdan de vista lo esencial de la misión de la Iglesia: el anuncio del Evangelio, la oración, los Sacramentos y la formación cristiana", sostuvo.