sábado, 12 de septiembre de 2026

LA PALABRA DEL DOMINGO. DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

 QUIÉN PONE EL LÍMITE ??????


    La palabra de este domingo se inicia con un texto del libro del Eclesiástico ( Ecl. 27, 33-28,9). Este libro se escribió allá por el siglo segundo ante de Jesús y se denomina así porque durante mucho tiempo y en los primero momentos, lo uso la iglesia como catecismo; de ahí lo de Eclesiástico, pero no deja de ser libro propio de la Sabiduría de Israel. Pues bien, este texto nos invita a hacer una reflexión sobre la necesidad de arrojar lejos de nuestro corazón todo lo que sea rencor hacia nuestro semejantes, nos habla de la necesidad de perdonar. Hemos de tener presente que esto del perdón es un aprendizaje. Israel a lo largo de su historia aprendió a perdonar habiendo sido perdonado una y mil veces descubriendo  en el perdón una actitud que le acerca a Dios. Por propia experiencia lo aprende y ha de llevarlo a la práctica. Israel sabe del perdón que levanta y pone en pie y h se siente llamado a abandonar el rencor perdonando porque sabe lo que eso significa y la paz que trae consigo y que además le une y asemeja a Dios.

La segunda lectura que sigue siendo de la carta de Pablo a los romanos ( Rm. 14,7-9 ) nos recuerda que somos del Señor y si somos del Señor hemos de vivir, actuar, hablar, movernos, como cosa del Señor, sabiendo esperar y confiar en El porque ya todo lo que es nuestra vida está en El; nos lo dice así : “ si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor”. Es decir, que ya no somos nuestros, sino del Señor y si del Señor de todos y para todos. Nuestra vida se ha de mover en ese sí del Padre hacia nosotros por medio de Jesucristo, que refuerza y sostiene a pesar de las adversidades que acechan pero que no pueden porque el pecado y su fruto han sido sometidos por el mismo Cristo Resucitado en quien nosotros creemos y a quien confesamos.

Pasemos al evangelio que sigue siendo de San Mateo. Nos fijamos al final del (18, 21-35) que ya leíamos la semana pasada. En esta ocasión Pedro quiere, heredero de la cultura de su pueblo, saber hasta donde debe llegar en esto del perdón, quiere poner medida. ¿ Cuantas veces ?



Todos conocemos la respuesta de Jesús, lo de setenta veces siete; es decir, todas las veces que haga falta; lo mismito que hace el Padre con cada uno de nosotros. Y lo mismo  el pueblo de Israel que aprendió el valor del perdón , porque fue perdonado una y mil veces y también  nosotros que pedimos el perdón a Dios aunque luego nos  cuesta tanto otorgarlo. El perdón sin medida es la respuesta de Jesús a la pregunta de Pedro, sin medida, sin medida.

 Lo decíamos mas arriba, el perdón es un aprendizaje, hay que aprender a perdonar. Jesús lo tiene bien claro y así lo enseña con su palabra y con su vida. El es el Maestro, el que nos conduce al Padre y en este camino nuestro, lo mismo que en el suyo, mas temprano que tarde, va a aparecer esta urgencia y tengamos razón o no, hemos de estar dispuesto, como el Maestro, a invocar al Padre diciendo lo mismo que el dijo en la situación límite de su vida: ¡¡Perdónales!!     Ahí está la prueba de fuego; desde ahí se sabe si somos y estamos en el Señor o no.

¡¡Feliz día del Señor!!

José Rodríguez Díaz

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


 Se acerca el momento de inciar la catequesis . Los catequista se han reunido esta semana para culminar la programación. Seguimos inscribiendo  a los niños. Los que ya han empezado o los que inician. Estamos en el archivo de martes a Viernes de 4,30 a 6 de la tarde.

Hoy  sábado 12  es fiesta del Dulce Nombre de María. Fiesta de las Marías.

El lunes día 14 es fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz  conocida mas popularmente como la fiesta del Cristo.

 El martes 15 es la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores.

 El día 18 encuentro con los padres y padrinos de los niños que recibirán el bautismo el domingo  20 a las 10,30 de la mañana.


Inscríbete ya en las IV Jornadas Diocesanas de Pastoral.



Bajo el lema «Alzando la mirada: unidos en la fe, la esperanza y la caridad», la diócesis de Canarias celebrará los días 25 y 26 de septiembre de 2026 sus IV Jornadas Diocesanas de Pastoral en el Colegio Claret de Tamaraceite.

Una cita anual que en esta ocasión busca profundizar en los frutos de la visita del Papa León XIV para iniciar una nueva etapa de renovación sinodal y misionera en todas nuestras parroquias. 

El encuentro contará con ponencias teológicas, diálogo pastoral y testimonios de diversos ponentes, concluyendo con la Eucaristía de clausura y el envío de los Referentes Sinodales. 

La inscripción tiene un coste de 20 euros e incluye comida, cafés, materiales y certificado de participación. Cabe destacar que el aspecto económico no debe ser un obstáculo para asistir, por lo que se anima a participar a todas las personas interesadas. 

Contacto e inscripción:
•    Formulario de inscripción: https://forms.gle/6nRhHj1taiLKYz4B8
•    WhatsApp y atención telefónica (a partir del 1 de septiembre): 659 831 081 / 928 319 924 
•    Correo electrónico: secretariageneral@diocesisdecanarias.org 
(Tanto en la inscripción por el formulario como a través de WhatsApp será necesario adjuntar el justificante de pago)

Datos para el pago:
•    Bizum: 04823 
•    Transferencia bancaria: ES55 0049 1881 41 2810287724 (Indicar en el concepto: Nombre, apellidos e IV Jornadas de Pastoral)

Dos hermanas de la Sagrada Familia de Urgell llegan a Lanzarote


 El día 11 de agosto se hicieron presentes en Arrecife, Lanzarote cuatro hermanas de la Sagrada Familia de Urgell: Verónica María Mejía, superiora general, Aída López, Natalia Medina y Laura Garione, con el objetivo de encontrarse con el párroco de la unidad pastoral Arrecife-Playa Honda,  Juan Carlos Medina, acompañado de los jóvenes Jorge y Yeray.

 

Desde el mes de enero de 2026 dos de ellas se han integrado a la unidad pastoral de Ingenio-El Carrizal en Gran Canaria.  Mons. José Mazuelos y Mons. Cristóbal Déniz han solicitado a esta Congregación que también se sumen a la unidad pastoral de Arrecife-Playa Honda, en la isla de Lanzarote.

 

Las hermanas han expresado su gratitud por esta convocatoria y su alegría por la misión encomendada, para vivir el Evangelio según el carisma de Madre Ana María Janer, en esta Iglesia particular.

Luego del Capítulo general realizado en el mes de julio, las hermanas han respondido a esta llamada por lo que dos hermanas más se sumarán a la misión de la 

unidad pastoral viviendo en la parroquia San Antonio María Claret, de Arrecife.

 

Ambas presencias constituirán una única comunidad religiosa, que se constituirá en el mes de septiembre próximo, desarrollando la misión en ambos sitios.

Pedimos al Señor bendiga y acompañe este nuevo paso de misión y caridad hecha servicio de esta familia religiosa al servicio de la diócesis.

 

(Hermanas de la Sagrada Familia de Urgel)

Tiempo de la Creación: América Latina se moviliza por el agua


 Más de 100 participantes de 18 países se reunirán en Bogotá para el Encuentro Hispanoamericano del Movimiento Laudato Si’, que clausurará el Tiempo de la Creación. La iniciativa se suma a campañas, celebraciones, procesos de formación e incidencia que ponen el cuidado del agua en el centro de la acción de la Iglesia en la región.

Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano

Del 1 de septiembre al 4 de octubre, todas las Iglesias cristianas celebran el Tiempo de la Creación, un período dedicado a la oración, la reflexión y la acción por el cuidado de la casa común. En 2026, el agua ocupa un lugar central en esta convocatoria, que invita a reconocerla como don, fuente de vida y signo de renovación.

En América Latina, el Movimiento Laudato Si’ acompaña esta celebración a través de sus capítulos nacionales y de diversas iniciativas que buscan traducir la preocupación por la creación en acciones concretas. Entre ellas destaca el primer Encuentro Regional Hispanoamericano del Movimiento Laudato Si’, previsto en Bogotá del 1 al 5 de octubre, como cierre continental del Tiempo de la Creación.

Más de 100 participantes procedentes de dieciocho países de la región participarán en este encuentro presencial, una convocatoria que reunirá a laicos, religiosas, religiosos y sacerdotes comprometidos con el cuidado de la casa común.

Entre los participantes se encuentran María Lía Zervino, miembro del Dicasterio para los Obispos; la hermana María Inés Castellaro, de la Confederación Latinoamericana de Religiosos (CLAR); Maureen Villanueva, de la Plataforma de Acción Laudato Si’; y Christina Leaño, codirectora del Movimiento Laudato Si’.

Senegal, sor Chrysologa: la “madre de los niños” de Vélingara


 En lengua pulaar, “Néné Soukabé” significa “madre de los niños”. Es el nombre con el que, poco después de abrir un centro para pequeños desnutridos en la pequeña ciudad senegalesa de Vélingara, todos comenzaron a llamar a la misionera polaca sor Chrysologa Mnich SMCB.

Sor Elena Isachenko SMCB

Desde la infancia, sor Chrysologa cultivaba dos sueños: convertirse en enfermera e irse como misionera. Ambos se han realizado en su vocación religiosa. Al entrar en la Congregación de las Hermanas de la Misericordia de San Carlos Borromeo, además de los tres votos religiosos tradicionales, pronunció, como todas las hermanas, un cuarto voto: el de la misericordia. Un compromiso que se ha convertido en el pilar de su vocación misionera. Desde los primeros días que pasó en el continente africano, la religiosa se ha enfrentado a condiciones de extrema pobreza y a la plaga del hambre, especialmente entre los niños. Según el Global Nutrition Report, en Senegal uno de cada diez niños menores de cinco años sufre desnutrición aguda y solo el 10% de los niños de entre 6 y 23 meses recibe una nutrición adecuada. Además, el 52% de las mujeres en edad reproductiva sufren anemia. Como resultado, las madres desnutridas dan a luz a bebés con un peso al nacer extremadamente bajo, lo que resulta en un mayor riesgo de mortalidad infantil. “Cuando trabajaba como enfermera en la clínica de Vélingara -cuenta la hermana Chrysologa-, las madres solían venir a vernos con sus hijos. Los pequeños se encontraban en estado crítico. Después de estar en Kolda, vi un centro para niños desnutridos que nuestras hermanas habían abierto allí. Comprendí que Vélingara también necesitaba un centro similar”.

“¡Estaba segura de que era obra de Dios!”

El 13 de septiembre de 1993 es una fecha que ha quedado grabada para siempre en la memoria de la religiosa: precisamente ese día comenzó la actividad del Centro para niños desnutridos de Vélingara. Desde el principio, su desarrollo estuvo acompañado por muchos eventos que Sor Chrysologa no duda en llamar milagrosos. “Al principio solo teníamos dos habitaciones pequeñas: una servía de oficina y almacén, en la otra había ocho camas. ¡Y esto para 30 personas que pedían ser acogidas!”, recuerda la misionera. Tras la primera temporada de lluvias, los locales se inundaron y se hizo evidente la necesidad de encontrar un nuevo emplazamiento. Fui a ver al alcalde, que me ofreció un edificio abandonado con un pequeño jardín al lado. Estaba en pésimas condiciones, pero había electricidad y agua. ¡Qué alegría!

La dignidad humana: don de Dios no es "objeto” del que se pueda disponer


 

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

En su catequesis de hoy, el Papa León retoma la reflexión del Concilio Vaticano II sobre la dignidad de la persona humana, uno de los temas centrales de la Constitución Gaudium et spes. La Constitución reconoce que el esfuerzo de la humanidad por defender los derechos y la dignidad de cada persona constituye uno de los grandes logros de la historia. Sin embargo, advierte también que este camino no está terminado. Todavía existen situaciones y decisiones que desfiguran la dignidad humana y dificultan que sea reconocida en toda su profundidad.


La dignidad humana brota del mismo ser de la persona

El Papa afirmó en su catequesis que la Iglesia ofrece con claridad su contribución, recordando oque la dignidad humana brota del mismo ser de la persona. La dignidad de la persona, señaló, no es algo que la recibe de la sociedad ni que pueda perder por sus circunstancias. No depende de la riqueza, de la posición social, de las capacidades, de los éxitos o fracasos, ni siquiera de las decisiones acertadas o equivocadas que pueda tomar. La dignidad pertenece al mismo ser de la persona. Es un don que la precede y que tiene su origen en Dios.

“La dignidad infinita del ser humano, por tanto, se arraiga en su identidad de criatura hecha «“a imagen de Dios”, capaz de conocer y amar a su Creador», proyecto y don de amor que trasciende las demás realidades creadas, las cuales están confiadas a su cuidado «para gobernarla y usarla glorificando a Dios»”

Más adelante, el Santo Padre recordó que la persona implica siempre relación, comunión y participación con respecto a Dios y a los demás; 

“Por lo tanto, una relación filial con Dios Padre y una relación fraterna con Cristo y con todos los seres humanos. Excluye los cierres autorreferenciales. Ser persona significa percibirse a sí mismo como un don que hay que compartir, creciendo y madurando en la acogida, la reciprocidad y el servicio.”

El cuerpo humano no puede ser tratado como un objeto

Gaudium et spes presenta además al ser humano como una unidad de cuerpo y alma. La dignidad abarca a la persona entera y, por eso, el cuerpo tampoco puede ser tratado como un simple objeto del que se pueda disponer arbitrariamente. La vida corporal forma parte de la persona y merece respeto y cuidado. 

“«No debe […] despreciar la vida corporal del hombre», y es necesario «tener por bueno y honrar a su propio cuerpo, como criatura de Dios que ha de resucitar en el último día», vigilando que este no « permita que lo esclavicen las inclinaciones depravadas de su corazón» (GS, 14), puesto que todos nosotros estam0os heridos por el pecado

La intelilgencia, la conciencia y la libertad

La dignidad se manifiesta de manera especial en tres capacidades que caracterizan a la persona: la inteligencia, la conciencia y la libertad. La inteligencia nos impulsa a buscar la verdad. La conciencia permite reconocer esa verdad y orientar la propia vida. Y la libertad nos hace capaces de decidir y, al mismo tiempo, responsables de nuestras decisiones.

“Son dimensiones estrechamente vinculadas entre sí: es en la conciencia donde la verdad es reconocida como tal y donde la libertad puede experimentarla como su fundamento y posibilidad.”

El Espíritu Santo, que da vida en Cristo, nos recordó el Papa, nos hace libres y nos asegura constantemente nuestra dignidad de hijos de Dios, liberándonos del miedo y guiándonos hacia la meta última: aquella vida en plenitud más allá de la muerte que Cristo nos ha prometido: solo en Él encuentra verdadera luz el misterio del hombre; de Él recibimos luz sobre el enigma del dolor y de la muerte, y con Él caminamos hacia la resurrección.

 

 

El Papa: «La Iglesia debe dar esperanza ante un mundo inquietante»


 

Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano

«Ningún obispo camina solo». Y ningún obispo debe dejar solo a su pueblo, sino conocer sus alegrías, dolores y sueños, manteniendo «un corazón abierto a todos» —también a los cristianos de otras confesiones y a los creyentes de otras religiones— y anunciando el Evangelio en esta época, en algunos momentos «inquietante», de rápidos cambios y desarrollo de la inteligencia artificial.

El Papa ha hablado ante 147 obispos procedentes de los cinco continentes. Son los prelados nombrados durante el último año que participan en el curso anual de formación en el Vaticano, un espacio destinado a favorecer el diálogo, ofrecer orientaciones y fomentar el conocimiento mutuo entre quienes proceden de los contextos eclesiales, culturales y sociales más diversos. En esta edición han participado 98 obispos inscritos en el programa propuesto por el Dicasterio para los Obispos y 49 en el del Dicasterio para la Evangelización.

"Obispos, servidores de la comunión en la Iglesia y en el mundo de hoy" ha sido el tema de este mini máster dirigido a los nuevos obispos, que comenzó el 2 de septiembre y concluyó esta mañana, jueves 10, con la audiencia del Papa León XIV en el Aula del Sínodo.

El Pontífice inició el encuentro pidiendo «una oración por el eterno descanso» del padre del cardenal Louis Antonio Tagle, pro-prefecto del Dicasterio para la Evangelización, fallecido hace algunos días.

«Ningún obispo camina solo»

León XIV comienza su discurso manifestándose «sinceramente contento» por la «singular experiencia de fraternidad» vivida por los prelados durante estos días: juntos han «escuchado, rezado y celebrado la Eucaristía». Todo ello ayuda a recordar «algo muy sencillo y valioso: ningún obispo camina solo», afirma el Papa.

"Estáis en mi oración, y con vosotros vuestras Iglesias: los sacerdotes, los diáconos, los consagrados y las consagradas, los seminaristas, las familias, los jóvenes, los ancianos, los pobres, cuantos sufren y cuantos todavía esperan encontrar la alegría del Evangelio. Todos deben encontrar un lugar en el corazón del Obispo, porque todos tienen ya un lugar en el corazón de Cristo".

El desafío de proteger lo humano en la era de la IA

A partir de esta premisa, el Papa ofrece algunas indicaciones concretas a los nuevos obispos para su ministerio, especialmente en esta «época de cambios rápidos», en la que «los avances de las tecnologías de la comunicación y de la inteligencia artificial han abierto posibilidades que, hasta hace pocos años, ni siquiera habríamos imaginado». Oportunidades y nuevos escenarios que «ciertamente no pueden liberar a la humanidad del pecado y de sus consecuencias: así lo demuestran trágicamente las crisis que está atravesando», subraya León XIV.

En este complejo escenario y, en ciertos aspectos, «inquietante», la Iglesia «celebró el año pasado el Jubileo de la esperanza». «¿Quizá porque vive fuera del mundo?», interpela el Pontífice. «Al contrario, porque es enviada por Cristo muerto y resucitado a anunciar a todos el Evangelio de la salvación. Y nosotros, los obispos, somos los primeros destinatarios de este mandato».

A ellos les propone la encíclica Magnifica humanitas como referencia para ofrecer «una visión y un método para afrontar el gran desafío de proteger lo humano en la era de la inteligencia artificial».

"Os animo a promover en vuestras diócesis espacios de reflexión y diálogo, para formar y apoyar a cuantos quieran comprometerse al servicio de la civilización del amor".

El ministerio nace de la cercanía a Jesús

El primer mandato que el Papa ofrece a los prelados es «permanecer con Jesús». Es lo más importante, afirma el Pontífice, porque «somos obispos», pero ante todo «discípulos». Y para hablar de Cristo, «necesitamos estar con Él»; «para guiar a su pueblo, debemos dejarnos guiar cada día por Él».

"Por eso, tened siempre en el corazón vuestro tiempo con el Señor: la Eucaristía, la Palabra de Dios, la oración y esos momentos en los que podéis estar en su presencia con el corazón sencillo del discípulo que se deja amar por su Señor".

El ministerio «nace de ahí» y, de este modo, «el servicio se vuelve más sereno, más libre y más fecundo».

Amar al propio pueblo

Un segundo aspecto que el Papa León destaca es la necesidad de tener un corazón «totalmente entregado a los hermanos». Entregado a los sacerdotes y diáconos que ordenarán, a los jóvenes, siempre «llenos de entusiasmo», a los religiosos y religiosas, misioneros, catequistas y familias, testigos de una «generosidad silenciosa». «El obispo —afirma— es un hombre que aprende cada día a amar más a su pueblo: a conocer las alegrías y los dolores de su gente, a compartir sus sueños, a alegrarse al ver crecer las comunidades».

"Amad a la gente que el Señor os ha confiado. Aprended sus nombres, escuchad sus historias, entrad, cuando podáis, en sus casas, rezad con ellos".

Es importante, por tanto, especialmente en las Iglesias jóvenes, la «presencia»: «Dice muchísimo, incluso antes que sus palabras». «Una visita, una bendición, el tiempo dedicado a un sacerdote, escuchar a una familia, dialogar con un joven: son pequeños gestos, pero pueden permanecer en el corazón de una persona durante toda la vida», asegura el Papa León.

Que los sacerdotes encuentren en el obispo un padre y un hermano

En esta misma línea, exhorta a la «solicitud pastoral», que «no significa simplemente tener muchas responsabilidades», sino mostrar una verdadera «paternidad episcopal», «tener un corazón grande, lo suficientemente grande como para hacer espacio a todos». León cita, en este sentido, al Papa Francisco, quien recordaba que «la cercanía es uno de los rasgos de Dios con su pueblo». «¡Palabras preciosas para nosotros!», afirma el Papa Prevost: «¡Que la gente pueda sentir, a través de nuestra presencia, algo de la ternura y la paternidad de Dios! Y esto vale de manera especial para los sacerdotes».

Sobre este punto, el Pontífice recomienda «amar» a los propios sacerdotes, para que puedan encontrar en el obispo «un padre y un hermano».

"Escuchadlos, animadlos, rezad por ellos, alegraos por el bien que hacen y acompañadlos con confianza en su ministerio. Prestad una atención especial a los sacerdotes ancianos y enfermos. Hacedles sentir que son valiosos, que la Iglesia les está agradecida y que el obispo no los olvida. A veces basta una llamada telefónica, una visita, una palabra afectuosa de vuestra parte".

Un corazón misionero abierto a todos

A partir de aquí, dirige una palabra a los pastores de las Iglesias más «jóvenes»: «Conocéis la belleza y también el esfuerzo de la misión, de una Iglesia que quizá posee poco, pero que es rica en una gran fe. Por eso os invito a conservar un corazón misionero», exhorta el Papa.

«El obispo misionero tiene un corazón abierto a todos: no solo a quienes frecuentan nuestras parroquias, sino también a los cristianos de otras confesiones, a los creyentes de otras religiones, a las personas que no profesan una fe, a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Escucha y respeta a todos, se acerca a todos y sabe reconocer el bien presente en el corazón de cada persona».