sábado, 22 de agosto de 2020


Papa Francisco en el Ángelus, 16-8-2020: «Llevar nuestra historia a Jesús y decir  “¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!»



 «Cada uno que piense en la propia historia. Siempre hay cosas feas en una historia, siempre. Vamos donde Jesús, llamamos al corazón de Jesús y le decimos: “¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!”. Y nosotros podremos hacer esto si tenemos delante de nosotros el rostro de Jesús, si nosotros entendemos cómo es el corazón de Cristo: un corazón que tiene compasión, que lleva sobre sí nuestros dolores, que lleva sobre sí nuestros pecados, nuestros errores, nuestros fracasos. Pero es un corazón que nos ama así, como somos, sin maquillaje. “¡Señor, si Tú quieres, puedes sanarme!”. Y por esto es necesario entender a Jesús, tener familiaridad con Jesús. Y vuelvo siempre al consejo que os doy: llevar siempre un pequeño Evangelio de bolsillo y leed cada día un pasaje. Llevad el Evangelio: en el bolso, en el bolsillo y también en el móvil, para ver a Jesús. Y allí encontraréis a Jesús como Él es, como se presenta; encontraréis a Jesús que nos ama mucho»

Papa Francisco en la Audiencia, 19-8-2020: «Curar con el amor de Dios el virus de la injusticia social, marginación y falta de protección de los más débiles»





  «Los seguidores de Jesús se reconocen por su cercanía a los pobres, a los pequeños, a los enfermos y a los presos, a los excluidos, a los olvidados, a quien está privado de alimento y ropa (cfr Mt 25, 31-36). Podemos leer ese famoso parámetro sobre el cual seremos juzgados todos, seremos juzgados todos. Es Mateo, capítulo 25. Este es un criterio-clave de autenticidad cristiana (cfr Gal 2,10; EG, 195). Algunos piensan, erróneamente, que este amor preferencial por los pobres sea una tarea para pocos, pero en realidad es la misión de toda la Iglesia, decía San Juan Pablo II. «Cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres». La fe, la esperanza y el amor necesariamente nos empujan hacia esta preferencia por los más necesitados, que va más allá de la pura necesaria asistencia. Implica de hecho el caminar juntos, el dejarse evangelizar por ellos, que conocen bien al Cristo sufriente, el dejarse “contagiar” por su experiencia de la salvación, de su sabiduría y de su creatividad. Compartir con los pobres significa enriquecerse mutuamente»

miércoles, 19 de agosto de 2020

MONICIONES PARA EL DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

MONICIÓN DE ENTRADA.
Bienvenidos hermanos al encuentro semanal con el Señor.
Celebrar la Eucaristía es reconocer a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Esta es la confesión de fe  que Pedro manifiesta  cuando Jesús  pregunta a los discípulos por su persona. Hemos de tener presente que  no es suficiente con decirlo sino que hemos de llevarlo a la vida de cada día y es entonces cuando las llaves del Reino son puestas en nuestras manos.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA. ( Is.  22,19-23 )
 Esta primera lectura que vamos a proclamar nos recuerda que  es el Padre quien da poder y autoridad a todo hombre que  vive y práctica la justicia con lealtad y sinceridad.

SALMO RESPONSORIAL (  Sal. 137)
 "  Señor, tu misericordia es eterna , no abandones la obra de tus manos"

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( Rom. 11,33-36)
 San Pablo, con  una pequeña reflexión, pero muy enjundiosa, nos recuerda que el origen, la  guía y la meta del universo está en manos de Dios.

MONICIÓN AL EVANGELIO (  Mt. 16,13-20)
Jesús se interesa  por lo que piensan los discípulos de El. La respuesta de Pedro no se hace esperar. Se deja llevar por la fuerza reveladora del Padre. Esta obediencia posibilita dos cosas la fe que no va a ser vencida por el mal y la entrega de las llaves del Reino.

ORACIÓN DE LOS FIELES.
 
Se responde: Venga a nosotros tu reino, Señor.

1.- Oremos por el papa Francisco y por todos los obispos sucesores de los Apóstoles, para que  sean  testigos del Señor Jesús en todo momento. R.

2.- Oremos por toda la Iglesia para que siempre fiel y obediente  a la Palabra del Padre, sepa vivir y confesar su fe en Jesús en cualquier circunstancia. R.

3.-Oremos por todos los  que sufren las causas de la pandemia para que  siempre les asista la fuerza del Señor y por los que luchan contra ella, para que no se sientan solos en esta tarea. R.

4.- Oremos por los enfermos, los que viven solos, los ancianos, las familias , los que están de viaje, para que  con la ayuda de todos podamos salir adelante y encontremos la paz y el consuelo. R.









sábado, 15 de agosto de 2020

LA PALABRA DEL DOMINGO.

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO.
CICLO A.
Mt. 15,21-28.

!! SEÑOR, SOCÓRREME¡¡

 El relato del evangelio de este domingo nos muestra a Jesús haciendo una incursión por tierra de  paganos, es decir por tierra que no pertenecían al pueblo de la alianza ( Tiro y Sidón)  y  estando en ello le sorprende una mujer cananea, ( pagana ) que le pide, le implora, que cure a su hija enferma. La  petición de los discípulos  aún pareciendo estar dentro de lo correcto no es la justa, quieren quitarse de encima la pejiguera de esta mujer que les sigue gritando, pidiéndole el favor.
 La tentación es usar del poder de Dios que es capaz de sanar con tal de no tener la molestia de los gritos de la mujer, sin más.
Ante la duda de si es en verdad una mujer que busca el favor de Jesús porque lo necesita o es una persona que no esta bien, Jesús se deja estar. Ella se postra ante el y le pide socorro y alivio a su dolor, aún así la pone a prueba:  !! tu no eres del pueblo de la alianza, tu eres pagana¡¡ La respuesta de la mujer es contundente: También tengo derecho, aunque sea poco, a la misericordia de Dios.
 Esto arranca en Jesús la compasión y la misericordia y alaba su fe. Su hija queda curada.

Jesús nos envía por los caminos del mundo. Es  el tiempo de sembrar y recoger, la hora de la cosecha, el tiempo de la iglesia,  por eso:
No tratar de quitarse de encima a nadie dándole  lo que nos pide , para que no nos moleste. Tener la paciencia y la serenidad necesarias, para  entrever  por donde late el corazón del que pide socorro. Hablarle con verdad, que la verdad, verdad arranca.
Ser capaces de ver  la necesidad de Dios que hay en las personas que muchas veces  no saben expresar lo que sienten o buscan. Ayudarles a encontrar a Dios en su vida, en su corazón. Dejar que Dios sane sus heridas  desde nuestra misericordia y compasión.
 Ministerio, misión y sacramento de sanación, esa es la Iglesia que Jesús quiere y propicia. Para eso somos llamados y enviados.
!!Feliz fin de semana¡¡
José Rodríguez Díaz 






COMUNICADO URGENTE
Cáritas alerta de una captación de fondos fraudulenta en su nombre a través de redes sociales

 Bulo Caritas

Se trata de una suplantación de la imagen de Cáritas para recoger fondos y alimentos
Cáritas noticias
Cáritas. 2 de abril de 2020
Cáritas denuncia los intentos de phishing que están circulando en los últimos días a nivel estatal a través de WhatsApp y redes sociales para recaudar de manera fraudulenta y utilizando el nombre y la imagen de nuestra institución fondos económicos y ayuda en especie para los afectados por el coronavirus.
Estamos trabajando para frenar ese fraude y poner la correspondiente denuncia ante la Policía Nacional.
Rogamos a todos los voluntarios, socios y donantes, así como a toda la ciudadanía, que se abstengan de acceder a esa aplicación fraudulenta y eviten replicarla a través de cualquier medio de comunicación o dispositivo.
Ante cualquier duda a la hora de hacer efectiva a través de Cáritas la solidaridad con los efectos del coronavirus en las personas más vulnerables, aconsejamos consultar los canales habilitados a tal efecto tanto en las respectivas páginas web de las Cáritas Diocesanas como en la web de Cáritas Española, o a través de los servicios de atención telefónica de la Cáritas más cercana.
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#LaCaridadNoCierra – #CadaGestoCuenta


DE DON JACOB DAVID CASTILLO ACOSTA
EL 5 DE SEPTIEMBRE DE 2020 EN LA OLIVA-FUERTEVENTURA

Ordenación de diácono en Fuerteventura septiembre 2020
Papa Francisco en el Ángelus, 9-8-2020: «Abandonarnos con confianza en Dios en todo momento de nuestra vida, en la prueba, la turbación, la duda y el miedo»


* «No tenemos que avergonzarnos de gritar, como Pedro: ‘¡Señor, sálvame!’. Llamar al corazón de Dios, al corazón de Jesús: ‘¡Señor, sálvame!’. ¡Es una bonita oración! Podemos repetirla muchas veces: ‘¡Señor, sálvame!’. Y el gesto de Jesús, que enseguida tiende su mano y agarra la de su amigo, debe ser contemplado durante mucho tiempo: Jesús es esto, Jesús hace esto, Jesús es la mano del Padre que nunca nos abandona; la mano fuerte y fiel del Padre, que quiere siempre y solo nuestro bien. Dios no es el gran ruido, Dios no es el huracán, no es el incendio, no es el terremoto – como recuerda hoy también la historia del profeta Elías –; Dios es la brisa ligera – literalmente dice así: el “susurro de una brisa suave”- que no se impone sino que pide escuchar. Tener fe quiere decir, en medio de la tempestad, tener el corazón dirigido a Dios, a su amor, a su ternura de Padre»


Papa Francisco en el Ángelus, 15-8-2020: «La Virgen pone a Dios como primera grandeza de la vida. El Magníficat surge, no de la ausencia de problemas, sino de la presencia de Dios»

* «Hoy, en la Asunción de María al Cielo, celebramos una conquista infinitamente más grande. La Virgen ha puesto sus pies en el paraíso: no ha ido solo en espíritu, sino también con el cuerpo, toda ella. Este paso de la pequeña Virgen de Nazaret ha sido el gran salto hacia delante de la humanidad. De poco sirve ir a la Luna si no vivimos como hermanos en la Tierra. Pero que una de nosotros viva en el Cielo con el cuerpo nos da esperanza: entendemos que somos valiosos, destinados a resucitar. Dios no dejará desvanecer nuestro cuerpo en la nada.  ¡Con Dios nada se pierde! En María se alcanza la meta y tenemos ante nuestros ojos la razón por la que caminamos: no para conquistar las cosas de aquí abajo, que se desvanecen, sino para conquistar la patria de allá arriba, que es para siempre. Y la Virgen es la estrella que nos orienta. Ella ha ido primero. Ella, como enseña el Concilio, ‘precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta y de consuelo’»