LA VIÑA DEL SEÑOR ES LA CASA DE ISRAEL
La semana pasada se nos proponía para reflexionar el tema de la obediencia a la palabra de Dios con la parábola de los dos hermanos que fueron invitados a ir a trabajar a la finca del padre con la que Jesús proponía a los sumos sacerdotes y ancianos para que fuesen jueces en ese caso que era el propio de ellos, su misma causa. Hoy el tema es el de la propiedad de la viña. La fidelidad a Dios, la conciencia de que el Reino de los Cielos es de Dios y no es de ellos que solamente son arrendatarios que han de cumplir con lo acordado. Esa finca ya tiene heredero y rendir cuentas es lo propio de los arrendatarios desde el compromiso con el amo de la finca. Además de eso hay un débito por el que no se debe ni puede escatimar ningún tipo de esfuerzo de forma que la finca de los frutos correspondientes junto con el ya mencionado de rendir cuentas y el de cuidar de la propiedad que es del amo.Con esta parábola que Jesús propone a los sumos sacerdote y ancianos y que ya oíamos en el profeta Isaías aunque con algunas variante, les está indicando la importancia de la fidelidad a la misión recibida que es también fidelidad al que envía. No podemos apropiarnos de algo que no es nuestro y mucho menos matando a los enviados e inclusive al heredero para así usurpar al dueño de la finca su propiedad. Eso, dice Jesús, no va a quedar impune porque van a ser ellos lo que queden sin nada ya que resulta que el heredero, nos dice, al final es quien sostiene todo el edificio; eso que se llama la piedra angular. Jesús se refiere a sí mismo desde el salmo que ellos conocen bastante bien y con el que rezan. Les denuncia sus malas intenciones, su sordidez y su afán de apropiarse de algo que no les pertenece usando malas artes.
Vamos ahora al contrapunto de la parábola que encontramos en la segunda lectura en donde Pablo sigue animando a los de Filipo a ser fieles al Señor en quien han de depositar su confianza con la oración, el buen hacer en todo y con todos, valorando lo bueno, la virtud y el mérito, manteniéndose en la fe que han recibido. También el salmo que hemos rezado nos dice: “ No nos alejaremos de ti; danos vida para que invoquemos tu nombre. Señor de los ejércitos, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve.”
Es desde ahí desde donde se decide la ambición de los arrendatarios de la viña y desde donde Jesús empieza a ser la piedra decisiva en la construcción de la Iglesia cuya misión-trabajo es anunciar, vivir y propagar el Reino de los cielos. Ese es nuestro trabajo; ahí nuestra tarea conservar la hacienda del Señor.¡¡ FELIZ DÍA DEL SEÑÓR !!
José Rodríguez Díaz

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