sábado, 17 de octubre de 2026

LA PALABRA DEL DOMINGO. DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

 SERVICIO O PODER


   El evangelio de este domingo ( Mt. 22,15-21) nos pone ante la disyuntiva de qué es lo que debemos a Dios y qué a los hombres. Jesús lo tiene bien claro, cosa que parece que no tenían los fariseos y su gente. Lo cierto es que ellos se acercan al Maestro preguntándole con halagos y zalamerías pero con la clara intención de ponerle a prueba pues según les conteste así van ellos a actuar. Es una pregunta, la que le hacen, casi sin salida ya que si les dices que sí hay que pagar impuestos está contra Dios y si les dices que no, esta contra el Cesar. La respuesta de Jesús, como siempre, es inesperada, rápida y bien concreta: a cada cual hay que darle lo que le pertenece; a Dios lo de Dios y al Cesar lo del Cesar. De esa forma vuelve a ponerles frente al propio espejo de sus vidas, como hemos visto en semanas pasadas. Ellos andan flirteando con Dios y el Cesar;  con la fe y el poder según conveniencia. Jesús lo que en el fondo les dice es que no se trata de estar enfrentando al uno con el otro, se trata de fidelidad porque pagar al Cesar no ha de significar estar en contra de Dios y servir al Señor no tiene porque enfrentarnos con el Cesar. Como ya hemos dicho, Jesús con esta respuesta les pide transparencia y no andar aprovechando momentos y situaciones para trampear según conveniencias, andar enfrentando a la gente  y manipulando  pensamientos y decisiones.

Por otro lado nos encontramos en la primera lectura que es del profeta Isaías ( Is. 45,1.4-6 ) en donde el Señor bendice, favorece y reconoce a Ciro que no era del pueblo de la alianza, sino que era el rey de Persia y tenia cautivos a los hijos de Israel. Ciro los deja en libertad para que puedan volver a su tierra y reconstruyan el país . Esto, nos dice el profeta, agrada a Dios y sirve para que todos los pueblos reconozcan al Dios de Israel porque el es el Señor y no hay otro.

La segunda lectura ( 1ª Tes. 1, 1-5 ) es de la carta primera que escribe Pablo a los tesalonicenses. Es el inicio de dicha carta en donde además de los saludos da gracias a Dios por todos ellos y por la fidelidad y actividad con la que viven su fe; les recuerda que son amados de Dios, que el les ha elegido por el anuncio del Evangelio que ellos recibieron con mucho agrado y con la fuerza del Espíritu Santo que está en sus vidas.


Resumiendo podemos decir que así como en las dos primeras lecturas tenemos que Dios elige de forma gratuita y graciosa y busca el bien de su pueblo  que sin reparo alguno reconoce la bondad que se da en el corazón de todo hombre. En el texto del evangelio es el Dios que ellos han aceptado el que les pide sinceridad y transparencia, salir de sus egoísmos, rencores y falsedades y servirle en el pueblo con sinceridad y corazón noble, si es que quieren que Dios les siga guardando en el amor y protegiendo; la otra opción sería servir al Cesar que ya sabemos como se comporta oprimiendo y exigiendo la vida de los otros para provecho particular; de ellos depende, les dice Jesús.

De nuevo nos encontramos con el tema de la libertad del hombre, continuo caballo de batalla, que ya desde el libro del Génesis se viene planteando.

¡¡Feliz día del Señor !!

José Rodríguez Díaz

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