Promovido por el Centro Internacional para el Diálogo Interconfesional e Interreligioso de la República de Kazajistán, junto al Dicasterio para el Diálogo Interreligioso de la Santa Sede, este año el congreso se centra en el tema “Promover la salud, promover la paz: un compromiso compartido para la protección de los niños vulnerables”. Cuenta con la presencia de numerosos ponentes y expertos, tanto laicos como religiosos.
Vatican News
Iniciaron hoy en Astaná los trabajos del II Coloquio Conjunto Interreligioso, promovido por el Centro Internacional para el Diálogo Interconfesional e Interreligioso de la República de Kazajistán junto con el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso de la Santa Sede. El evento, que concluirá mañana 3 de octubre, lleva por título “Promover la salud, promover la paz: un compromiso compartido para la protección de los niños vulnerables” y sigue a la edición precedente del 2024 celebrada en el Vaticano, en presencia del Papa Francisco.
Encuentro bilateral
Luego del almuerzo oficial de bienvenida, el congreso dio inicio en la Biblioteca de Ciencias de la sede del Museo Nacional con un encuentro bilateral entre Erlan Karin, vicepresidente de la República de Kazajistán y jefe de la Secretaría del Congreso de Líderes de Religiones Mundiales y Tradicionales, y el cardenal George Jacob Koovakad, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso
Realidades conectadas
El cardenal Koovakad, citó el título del congreso durante el discurso pronunciado en la ceremonia de apertura, y subrayó que este reúne dos realidades que, a primera vista, podrían parecer distintas: la salud y la paz. Sin embargo, resultan estar profundamente conectadas. “La paz es un proceso continuo. Es también la creación de condiciones en las que los seres humanos puedan vivir con dignidad, recibir atención, desarrollar su potencial y saber que no son abandonados cuando se vuelven vulnerables”.
La verdad fundamental
Cada niño que sufre —añadió— “nos recuerda una verdad fundamental que precede a nuestras diferencias religiosas, culturales y nacionales: la vulnerabilidad humana exige solidaridad humana. Esta convicción pertenece de manera especial a las tradiciones religiosas. Aunque nuestros lenguajes teológicos y nuestras creencias difieran, nuestras tradiciones nos invitan repetidamente a proteger a los débiles, a cuidar de quienes sufren, a acompañar a las familias en los momentos de prueba y a reconocer en la persona humana una dignidad que no puede medirse en función de la fuerza, la salud, la utilidad o el estatus social. Es precisamente aquí donde el diálogo interreligioso puede convertirse en algo muy concreto”.
Debate intenso
En este II Coloquio Conjunto Interreligioso participan numerosos ponentes y expertos que están debatiendo sobre una amplia variedad de temas, como los niños en situación de vulnerabilidad vinculada a las enfermedades, el desplazamiento y la radicalización, así como el compromiso de las distintas tradiciones religiosas para afrontar las dimensiones espirituales y morales del cuidado de los más pequeños.

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