sábado, 10 de octubre de 2026

León XIV: la fe y la vida diaria no se pueden separar


 León XIV ha retomado en la audiencia general su reflexión sobre la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo. El Papa ha subrayado que la Iglesia no puede apartarse de la realidad que la rodea y ha llamado a todos los cristianos a contribuir, desde la fe y la caridad, a construir un mundo más justo, en paz y fraterno.

Hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

Retomando la reflexión sobre la Constitución concicliar Gaudium et spes (GS), hoy consideramos el cuarto capítulo de la primera parte dedicado a la misión de la Iglesia en el mundo contemporáneo.

Ante todo, el Concilio recuerda que la Iglesia no está “por encima de” o “junto” al mundo, sino que está injertada en él. «Mundus reconciliatus Ecclesia», escribía San Agustín (Sermón 96): la Iglesia es un mundo ya reconciliado con Dios; somos peregrinos en la tierra y con este mundo compartimos la fragilidad y la belleza (cf. GS, 40).

Como el Hijo de Dios se encarnó para dar la vida al mundo y reconciliarlo con el Padre, así la Iglesia habita en el mundo como señal de la encarnación de Dios para manifestar su plan de hacernos a todos hijos suyos en una única gran familia humana. Por ello, la Iglesia camina en la historia en medio de las gentes y de las culturas y «este entrelazamiento de vida con los pueblos le hace comprender cada vez más que su misión tiene un alcance histórico e implica una responsabilidad respecto a la forma en que se tejen las relaciones sociales» (Carta enc. Magnifica humanitas, 19).

La primera misión de la Iglesia es la de ayudar a las personas a prestar atención a las preguntas profundas de la vida: aquellas sobre nuestro origen y nuestro destino, así como aquellas sobre el sentido del amor y del dolor (cf. GS, 41). La lógica del beneficio a toda costa y la manipulación de la información corren el riesgo de ejercer una presión indebida para que las personas se adapten a un estilo de vida centrado en el consumo de bienes materiales, pero nuestro corazón está hecho para mirar hacia lo alto.

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