domingo, 1 de diciembre de 2013

LOS CULPABLES EN LA CALLE, LAS VICTIMAS ESCONDIDAS

 Desde el día que se puso en practica la excarcelación de asesinos etarras, violadores y demás personajes de esta calaña, la gente de bien estamos en un sin vivir, ya que cada vez nos queda más claro que los sinvergüenzas pueden andar libremente y a sus anchas, mientras el resto de ciudadanos nos vemos obligados a vivir entre rejas. Hasta ahora nos cuesta creer, después de  enterarnos por los medios de comunicación, de que los asesinos de ETA ya pueden dejar la cárcel después de que el gobierno acatara las órdenes del Tribunal Europeo.

Ante tamaña barbaridad uno se pregunta si, por ejemplo, Estados Unidos aceptaría este despropósito. Seguro que lo rechazarían rotundamente como han rechazado durante, años la abolición de la pena de muerte, pedida por el resto de países que están en contra de esta práctica, entre ellos, España. Sin embargo aquí somos más benevolentes y nos bajamos los pantalones con más facilidad ante las órdenes de Estrasburgo o el convenio Europeo de Derechos Humanos.

 Por más que lo intentamos no podemos hacernos a la idea y, mucho menos aceptarla, que unas personas que asesinan a sangre fría y por la espalda, que secuestraron a un total de 79 personas, que doce  fueron asesinadas, entre ellos Miguel Ángel Blanco muerto de un tiro en la espalda por no ceder el gobierno a un chantaje de la banda. Sin olvidar, tampoco, los 532 días de cautiverio que pasó Ortega Lara encerrado en un zulo. Nos cuesta aceptar, como digo, que ahora  se les tengan en consideración y se exija que se respeten sus derechos humanos.
 Como olvidar los asesinatos a políticos y guardias civiles, tampoco podemos  borrar de un plumazo la gran cantidad de inocentes, niños entre ellos, que murieron por la colocación de una bomba en plena calle o, la celebre y tristemente matanza, que llevaron a cabo en Hipercor.
Por si todo esto no fuera suficiente ahora nos dicen que hay que indemnizarles los años de más que pasaron en prisión. A ver quien es el inteligente que se lo explica  a los que quedaron para siempre sentados en una silla de ruedas o a los familiares de los fallecidos.

 Dentro de este saco de mal nacidos hay que meter a los violadores que también han salido a la calle para, de nuevo volver a hacer lo mismo, y no será la primera vez que ocurra. Es de sobra conocido el caso del violador al que el juez, haciendo caso omiso de las recomendaciones de los psicólogos, colocó en la calle sin más miramientos que su sacrosanta voluntad. El personaje en cuestión no tardó muchos días en violar nuevamente ¿Qué habría pasado de haber violado al juez?
 Uno de estos casos de violadores puestos en libertad, nos toca muy de cerca ya que de nuestra cárcel ha salido uno de estos miserables que en el año 1994 fue condenado por violar a dos sobrinos de 7 y 12 años respectivamente, además de mantener relaciones, forzadas, con otro de 17. Fue condenado y lleva 20 años en la cárcel. Sin embargo la audiencia nos dice que tenía que salir de prisión en Noviembre del 2009, por lo que su abogado pide una indemnización.
¿Puede alguien explicarme quién indemnizará a esas criaturas? ¿Quién borrará de sus memorias el trauma que vivieron? ¿Quién calmará el dolor que sufrieron sus padres?

Si usted lo sabe amigo lector cuéntemelo.

¿Sale Bergoglio de noche a visitar a los pobres?

De periodista digital Como sucedía en "Las sandalias del pescador", Francisco quisiera salir por las noches del Vaticano para visitar a los pobres de Roma. ¿Lo hace? "Siguiente pregunta", fue la respuesta del limosnero del Papa, Konrad Krajewski, a la pregunta de si el Pontífice le acompañaba alguna noche para acompañar a los más desfavorecidos.

 

La pregunta llegó después de que Krajewski desvelara el deseo de Francisco de salir con él por las noches para llevar ayuda a los pobres, en declaraciones que publican hoy los medios de comunicación italianos.
"Al principio, cuando yo solía salir por la noche por Roma, a veces el papa me preguntaba si podía acompañarme, y no se daba cuenta de los problemas que se podían crear si se supiera que salía del Vaticano", explicó Krajewski.
A la pregunta sobre si Francisco ha salido del Vaticano y le ha acompañado alguna vez, el obispo polaco se limitó a contestar: "¡Siguiente pregunta!", lo que ha alimentado las especulaciones sobre la posibilidad de que el papa argentino haya salido de incógnito del Vaticano.
Krajewski relató cómo el papa, cuando le nombró limosnero el pasado 3 de agosto, le pidió que hiciera como él hacía cuando era arzobispo de Buenos Aires: salir personalmente a llevar ayuda a los necesitados.
El arzobispo polaco, de 50 años, recordó que Francisco le dijo tras nombrarlo: "No te sentarás detrás del escritorio. Lo puedes vender. No esperes que la gente llame a tu puerta, ve a buscarla. Te quiero entre la gente para que lleves mi caricia a los pobres, a los desheredados, a los últimos".
"Estos mis brazos, son limitados. Si los podemos alargar con los brazos de Corrado podemos tocar a los pobres de toda Italia. Yo no puedo salir, él, sin embargo, es libre", dijo el papa Francisco, según refirió el limosnero.
Prefiere que le llamen Don Corrado, a pesar de ser arzobispo, y desveló que el papa bromeando también le dijo: "Cuándo alguien te llame 'excelencia' pedidle un tasa de cinco euros para los pobres".
"Cada vez que me ve el papa, me pregunta si necesito dinero", explicó el limosnero, que relató que el papa suele decir que "una cuenta corriente es buena cuando está vacía porque se ha donado a los necesitados".
El nuevo limosnero explicó que el papa le ha indicado que vaya a visitar también los hospicios para llevar su ayuda a los ancianos, pero también recuerda cómo le envió a la isla italiana de Lampedusa, para realizar donaciones a los inmigrantes supervivientes del naufragio del 3 de octubre, que se cobró la vida de más de 300 personas.
En Lampedusa, Krajewski compró 1.600 tarjetas telefónicas para los inmigrantes para que pudieran llamar a casa, ya que con el papa coincidió en que era eso lo que más necesitaban.
Cada mañana, relató Krajewski, se levanta a las 4:30 de la mañana e inicia su jornada respondiendo a las cartas de ayuda que llegan al Vaticano y a las que el mismo papa entrega al limosnero.
Se encarga de comprobar que las cartas, en las que se pide ayuda para pagar las facturas de la luz o el alquiler, sean verdaderas y a través del párroco de la zona desde dónde llega la petición se envían las donaciones -pequeñas y rápidas- 200, 500 o 1.000 euros según las necesidades.
También sale por las noches, acompañado de los guardias suizos, y lleva ayuda y comida a los vagabundos, a los ancianos, a los hospicios o comedores e, incluso, ha acompañado alguna vez a algún borracho a casa.
La Limosnería apostólica se financia con las donaciones y con los cerca 250.000 euros que cada año se recogen de la venta de los pergaminos bendecidos por el papa, que cuestan entre 5 y 15 euros, y que se piden para bautismos, bodas y otras ocasiones.
El año pasado, la Limosnería distribuyó cerca un millón de euros y ayudó, además de a Caritas, a 6.500 personas.

sábado, 30 de noviembre de 2013

LA PALABRA DEL DOMINGO

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO. CICLO A.
  RESISTIR
 En este primer domingo de adviento del Ciclo A, la reflexión de Jesús desde el texto de San Mateo nos invita a estar en vela  y atentos a la palabra de Dios y a lo que va aconteciendo en el mundo, en la historia, que sigue siendo  aunque pensemos que no, historia de salvación. Entre luces y sombras, por supuesto, pero historia de la salvación.



 Jesús subraya  la necesidad de  acoger la palabra y los signos, y nos pone para ello el ejemplo de Noé que  supo oír la palabra de Dios  y fiarse de ella  aunque los demás se reían y burlaban de el porque pensaban que era una auténtica locura lo que estaba haciendo, construir un arca para el, su familia y los animales ¡ Qué locura! Pero el sabía de quien se fiaba y ese fiarse fue lo que le procuró la salvaciónm no solo a el y su familia, sino a toda la creación.
 A nosotros nos puede suceder lo mismo y  en ocasiones nos falta el arrojo para dar pasos  y caminar en la dirección que Dios, con su palabra, nos indica. No nos fiamos  de nosotros, ni tampoco nos fiamos de Dios y queremos tenerlo todo tan seguro  que siempre andamos con remilgos  y excusas que  nos llevan a seguir prefiriendo y comiendo las cebollas de Egipto ( la esclavitud) al mana del desierto (la libertad) , a ser servidores del opresor antes que a ser pueblo del Dios liberador.
 Termino con lo que dice Jesús al final de  el texto de este domingo :
 " Por eso estad también vosotros  preparados, porque  a la hora  que menos penséis viene el Hijo del Hombre".
 Feliz día del Señor.
 

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SOBRE LA INOPORTUNIDAD DEL ADVIENTO

 Por: Dolores Aleixandre27-11-2012
Sí, inoportunidad, no me arrepiento del título, esa ha sido mi impresión después de hacer una lectura seguida de los textos de Adviento. Vienen cargados de tantas palabras resplandecientes: alegría, seguridad, gloria, esplendor, paz, confianza, salvación…, que esa insistencia luminosa resulta casi insultante en estos tiempos de tanta oscuridad.
  Puestos a elegir, preferiríamos otras promesas más cercanas a nuestra realidad: en vez de colinas que se abajan y valles que se levantan, esperaríamos el anuncio de que bajan las hipotecas, desciende la prima de riesgo y se eleva la responsabilidad de los bancos que han dejado sin ahorros a tantas familias.
Estupendo que lo torcido se enderece, pero nos suena a música celestial mientras continúen los métodos tortuosos de muchos empresarios para solicitar ERES y mandar al paro a tanta gente. Baruc nos exhorta a envolvernos en el manto de la justicia de Dios y es una magnífica cobertura pero ¿de qué les va a servir a los inmigrantes sin papeles si se quedan sin la sanitaria? La teología y sus eruditos se defienden: “Se trata de una perspectiva escatológica”, distinguen. Claro, pero sólo con eso no llego a fin de mes, piensa más de uno.
Jesús, que afortunadamente no era un erudito, propone otras salidas: da por sentada la existencia de situaciones desastrosas que nos sacuden llenándonos de ansiedad y preocupación pero, donde nosotros no vemos más que catástrofes, él ve “señales”. La condición para descubrirlas es “levantar los ojos”, ir más allá de lo inmediato que nos ciega y atrapa en redes de deseos insatisfechos, en obsesiones por retener modos de vida que considerábamos definitivos, en temores que embotan nuestro corazón impidiendo el fluir de la vida.
Y esas “señales” ¿dónde buscarlas?: en el desierto, responde el evangelio de Lucas en el 2º Domingo, en esos lugares marginales que nos obligan a afrontar sin distracciones esas preguntas de las que tratamos de escapar, que nos inquietan más allá de lo económico y que se enmascaran bajo pretextos de impotencias y desánimos. Los personajes políticos y religiosos nombrados (Poncio Pilato, Herodes, Anás, Caifás….) quizá fueron peores que los que hoy nos gobiernan pero, a pesar de sus poderes e intrigas, no consiguieron extinguir la esperanza que convocaba la voz profética de Juan desde la periferia.
En la tercera semana las señales se vuelven más concretas: hay que abrirse a la alteridad hasta llegar a compartir con otros, hay que salir del estrecho círculo de “lo mío” para que la esclavitud del poseer deje paso a la libertad de preferir el bien mayor de la relación: la alegría de que una túnica sobrante abrigue ahora el cuerpo aterido de un hermano.
Las señales de la cuarta semana nos devuelven a la belleza de lo pequeño, a la humildad de lo cotidiano: Dios elige como morada a Belén, un pueblo insignificante; y un sencillo saludo, esa experiencia universal de acogida del otro, desencadena un torrente de comunicación entre dos mujeres embarazadas que se llenan de alegría, bendicen y se ríen juntas mientras la vida crece en sus entrañas.
No son señales fáciles ni evidentes porque el Evangelio es siempre un tesoro escondido, un don exigente, una gracia cara. Después de todo, quizá el Adviento pueda conducirnos “oportunamente” hacia ese júbilo que se atreve con tanto descaro a prometer

La alegría del Evangelio






 

Publicada el martes 26 de noviembre de 2013

LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO


Exhortación apostólica del papa Francisco Evangelii gaudium (La alegría del Evangelio), sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual.

Con esta exhortación, que culmina la celebración del Año de la Fe convocado por Benedicto XVI, el papa Francisco se dirige a todos «los fieles cristianos para invitarlos a una nueva etapa evangelizadora marcada por esa alegría, e indicar caminos para la marcha de la Iglesia en los próximos años» [Evangelii gaudium,1].

El Papa ha querido recordar a los cristianos que, afianzados y fortalecidos en la fe, es hora de iluminar y transformar, de salir y transmitir la alegría de creer. Es hora -dice la exhortación- de que «recobremos y acrecentemos el fervor, la dulce y confortadora alegría de evangelizar [...].
Y ojalá el mundo actual pueda recibir la Buena Nueva, no a través de evangelizadores tristes y desalentados, impacientes o ansiosos, sino a través de ministros del Evangelio, cuya vida irradia el fervor de quienes han recibido, ante todo en sí mismos, la alegría de Cristo» [Evangelii gaudium,10].