Hola, amigos, soy el párroco de San Antonio María Claret en Las Palmas de Gran Canaria, y en nombre de todos los que trabajamos en la parroquia quiero enviarles un saludo y darles la bienvenida a esta pagina nuestra en donde intentaremos comunicarnos e ir informando de todo el acontecer de nuestra parroquia. Que sean bienvenidos y un saludo.
miércoles, 8 de mayo de 2013
sábado, 4 de mayo de 2013
SEXTO DOMINGO DE PASCUA. CICLO C
DIOS A NUESTRO ALCANCE.
Nos revela Jesús, en el texto que se nos ofrece hoy en la Eucaristía, su intima unión con el Padre, de tal forma que el que le ama y manifiesta su amor guardando su palabra, esta también amando al Padre, esta oyendo al Padre, esta siendo fiel a la misma palabra del Padre.
Gran misterio este que Jesús poco a poco nos ha ido revelando y dando a entender, de tal forma que nos va conduciendo de forma muy serena hacia la misma entraña de Dios, del Dios uno y trino que quiere habitar en nosotros y ser el motor de nuestra existencia cotidiana.
Misterio de Dios que se debe ir haciendo concreto en nuestra vida. porque el deseo de Dios es formar parte de nuestras decisiones cotidianas por mucho que nos pueda parecen que están lejos de El. Eso si, respetando siempre nuestra libertad. Esto lo sabemos porque no se nos impone nada, sino que se nos invita y demuestra que nos ama.
Jesús habla también del Espíritu Santo que será el que nos lo enseñe todo y vaya recordando. Habla de su ida, de su vuelta al Padre. Se va, anuncia , pero no nos deja solos, nos deja con algo muy hermosos y que está al alcance de todos, en nuestras manos, en nuestra vida, por eso nos dice, no hay motivo para la tristeza, el sentimiento de abandono o la cobardía. Sí lo hay para la paz, su paz. Nos invita a estar alegres, porque su ida es retorno y revelación del deseo de Dios, de hacer morada total y definitiva entre nosotros. Dios sigue empeñado y quiere recuperar la amistad que un día rompimos allá en los albores de la humanidad. De nosotros depende.
FELIZ DÍA DEL SEÑOR.
Nos revela Jesús, en el texto que se nos ofrece hoy en la Eucaristía, su intima unión con el Padre, de tal forma que el que le ama y manifiesta su amor guardando su palabra, esta también amando al Padre, esta oyendo al Padre, esta siendo fiel a la misma palabra del Padre.
Gran misterio este que Jesús poco a poco nos ha ido revelando y dando a entender, de tal forma que nos va conduciendo de forma muy serena hacia la misma entraña de Dios, del Dios uno y trino que quiere habitar en nosotros y ser el motor de nuestra existencia cotidiana.
Misterio de Dios que se debe ir haciendo concreto en nuestra vida. porque el deseo de Dios es formar parte de nuestras decisiones cotidianas por mucho que nos pueda parecen que están lejos de El. Eso si, respetando siempre nuestra libertad. Esto lo sabemos porque no se nos impone nada, sino que se nos invita y demuestra que nos ama.
Jesús habla también del Espíritu Santo que será el que nos lo enseñe todo y vaya recordando. Habla de su ida, de su vuelta al Padre. Se va, anuncia , pero no nos deja solos, nos deja con algo muy hermosos y que está al alcance de todos, en nuestras manos, en nuestra vida, por eso nos dice, no hay motivo para la tristeza, el sentimiento de abandono o la cobardía. Sí lo hay para la paz, su paz. Nos invita a estar alegres, porque su ida es retorno y revelación del deseo de Dios, de hacer morada total y definitiva entre nosotros. Dios sigue empeñado y quiere recuperar la amistad que un día rompimos allá en los albores de la humanidad. De nosotros depende.
FELIZ DÍA DEL SEÑOR.
Isabel Gómez Acebo3256kkk7
Ante los, cada día, más matrimonios rotos, uno de los problemas que se le han presentado a la Iglesia es la situación de los católicos divorciados y vueltos a casar. La doctrina tradicional les impedía el acceso a la comunión, algo que preocupa a muchos obispos, entre ellos a los italianos, que en su visita ad limina al nuevo pontífice, le han pedido una solución.
Francisco les ha escuchado y se ha reunido con monseñor Vincenzo Paglia, cabeza del ministerio que se ocupa de la familia, al que le ha transmitido la preocupación de los obispos. A este ministerio, que está trabajando en un texto sobre los novios, le ha encomendado que elabore otro que encuentre “nuevas soluciones para los divorciados y vueltos a casar”. Parece que el camino puede estar en la evaluación de caso por caso, una senda que ya inició Benedicto XVI, en un coloquio con sacerdotes de la diócesis de Aosta en 2005 al insinuar, que el primer matrimonio podría haberse celebrado sin fe, con lo que era fácilmente anulable. Y en la jornada mundial de la familia en Milán pronunció “que la Iglesia ama a estas personas y que hay que hacer todo lo posible para que se sientan amadas, aceptadas y no “fuera” de la Iglesia.
Hasta ahora regía un texto del antiguo papa, cuando era cardenal Ratzinger, que fue enviado a los obispos de la Iglesia en 1994: “La Iglesia no reconoce el nuevo matrimonio, con lo que los divorciados y vueltos a casar se encuentran en una situación que objetivamente contrasta con la ley de Dios”.
¿Qué solución encontrará el nuevo documento? ¿Recortar los largos procesos para conseguir la nulidad del matrimonio inicial? Me parece que va a primar la acogida y la misericordia antes que los principios, que es la médula del nuevo pontificado. De hecho Bergoglio, cuando era arzobispo de Buenos Aires, escribió un vademécum en el que mostraba condescendencia ante la posibilidad de que los divorciados y vueltos a casar pudieran acercarse a la comunión.
Cambia la vida, cambian las costumbres y los padres convivimos con nuestros hijos, que piensan y actúan distinto de nosotros… y no por ello los apartamos. Si la Iglesia quiere ser madre, tendrá que seguir por esta senda, de aceptar lo que ayer no contemplaba pues es la única manera de ajustarse a los signos de los tiempos y mostrar amor a familias que han sufrido mucho en las rupturas matrimoniales. De no hacerlo perderá al nuevo matrimonio y a los hijos que conciban.
Ante los, cada día, más matrimonios rotos, uno de los problemas que se le han presentado a la Iglesia es la situación de los católicos divorciados y vueltos a casar. La doctrina tradicional les impedía el acceso a la comunión, algo que preocupa a muchos obispos, entre ellos a los italianos, que en su visita ad limina al nuevo pontífice, le han pedido una solución.
Francisco les ha escuchado y se ha reunido con monseñor Vincenzo Paglia, cabeza del ministerio que se ocupa de la familia, al que le ha transmitido la preocupación de los obispos. A este ministerio, que está trabajando en un texto sobre los novios, le ha encomendado que elabore otro que encuentre “nuevas soluciones para los divorciados y vueltos a casar”. Parece que el camino puede estar en la evaluación de caso por caso, una senda que ya inició Benedicto XVI, en un coloquio con sacerdotes de la diócesis de Aosta en 2005 al insinuar, que el primer matrimonio podría haberse celebrado sin fe, con lo que era fácilmente anulable. Y en la jornada mundial de la familia en Milán pronunció “que la Iglesia ama a estas personas y que hay que hacer todo lo posible para que se sientan amadas, aceptadas y no “fuera” de la Iglesia.
Hasta ahora regía un texto del antiguo papa, cuando era cardenal Ratzinger, que fue enviado a los obispos de la Iglesia en 1994: “La Iglesia no reconoce el nuevo matrimonio, con lo que los divorciados y vueltos a casar se encuentran en una situación que objetivamente contrasta con la ley de Dios”.
¿Qué solución encontrará el nuevo documento? ¿Recortar los largos procesos para conseguir la nulidad del matrimonio inicial? Me parece que va a primar la acogida y la misericordia antes que los principios, que es la médula del nuevo pontificado. De hecho Bergoglio, cuando era arzobispo de Buenos Aires, escribió un vademécum en el que mostraba condescendencia ante la posibilidad de que los divorciados y vueltos a casar pudieran acercarse a la comunión.
Cambia la vida, cambian las costumbres y los padres convivimos con nuestros hijos, que piensan y actúan distinto de nosotros… y no por ello los apartamos. Si la Iglesia quiere ser madre, tendrá que seguir por esta senda, de aceptar lo que ayer no contemplaba pues es la única manera de ajustarse a los signos de los tiempos y mostrar amor a familias que han sufrido mucho en las rupturas matrimoniales. De no hacerlo perderá al nuevo matrimonio y a los hijos que conciban.
Francisco denuncia que "la envidia, los celos y el afán por hacer carrera no hacen bien a la Iglesia"
"Nosotros tenemos la valentía de inmiscuirnos en nuestras pequeñas cosas, en nuestros celos, en nuestras envidias, en el afán por hacer carrera y en el ir adelante egoístamente. Pero esto no hace bien a la Iglesia: ¡La Iglesia debe ser valiente!", dijo en italiano.
"Cuando la Iglesia pierde la valentía, entra en la Iglesia una atmósfera de tibieza. Los cristianos tibios, sin valentía, hacen mucho daño a la Iglesia porque la tibieza te lleva dentro, comienzan los problemas entre nosotros, no tenemos horizonte, no tenemos coraje", agregó.
Recordó que de niño su abuela, un Viernes Santo, los llevaba a la procesión de las candelas y al final llegó a una imagen del Cristo agonizante, entonces ella les hacía arrodillarse y les decía: "miren, está muerto pero mañana resucitará".
Usó ese ejemplo para asegurar que Cristo "está vivo" y él debe dar a los cristianos la fuerza para no ser tibios.
"Que el señor nos dé a todos nosotros la gracia de la valentía y la perseverancia. Todos nosotros, que hemos recibido la fe, debemos transmitirla, debemos proclamarla con nuestra vida, con nuestra palabra", apuntó.
"Los cristianos tibios, sin valentía, hacen mucho daño a la Iglesia"
El Papa Francisco advirtió que la envidia, los celos y el afán por hacer carrera hacen mal a la Iglesia católica porque llevan a los fieles a encerrarse en sí mismos y a perder la valentía necesaria para anunciar el mensaje cristiano.
Jorge Mario Bergoglio hizo estas reflexiones durante la homilía de su misa diaria, que celebró ante los miembros de la Guardia Suiza Pontificia en la capilla de la Casa de Santa Marta, su residencia dentro del Vaticano."Nosotros tenemos la valentía de inmiscuirnos en nuestras pequeñas cosas, en nuestros celos, en nuestras envidias, en el afán por hacer carrera y en el ir adelante egoístamente. Pero esto no hace bien a la Iglesia: ¡La Iglesia debe ser valiente!", dijo en italiano.
"Cuando la Iglesia pierde la valentía, entra en la Iglesia una atmósfera de tibieza. Los cristianos tibios, sin valentía, hacen mucho daño a la Iglesia porque la tibieza te lleva dentro, comienzan los problemas entre nosotros, no tenemos horizonte, no tenemos coraje", agregó.
Recordó que de niño su abuela, un Viernes Santo, los llevaba a la procesión de las candelas y al final llegó a una imagen del Cristo agonizante, entonces ella les hacía arrodillarse y les decía: "miren, está muerto pero mañana resucitará".
Usó ese ejemplo para asegurar que Cristo "está vivo" y él debe dar a los cristianos la fuerza para no ser tibios.
"Que el señor nos dé a todos nosotros la gracia de la valentía y la perseverancia. Todos nosotros, que hemos recibido la fe, debemos transmitirla, debemos proclamarla con nuestra vida, con nuestra palabra", apuntó.
viernes, 3 de mayo de 2013
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