FE Y VIDA, VIDA Y FE.
El texto del evangelio de este fin de semana nos lleva hasta el capítulo 21 del Evangelio de San Mateo que empieza con la entrada de Jesús en Jerusalén donde es aclamado, continúa con la purificación del templo, el texto de la higuera seca y la puesta en crisis por las autoridades religiosas judías de la autoridad que manifiesta Jesús y es a continuación cuando Jesús les propone esta parábola de hoy que habla del padre de dos hijos a quienes invita a ir a trabajar en su viña. Este capítulo termina con los viñadores homicidas.Desde el contexto en que se enmarca el texto que hoy se nos ofrece a la reflexión nos damos clara cuenta de que Jesús está hablando a los dirigentes religiosos a quienes invita a ser fieles y a no vivir de la apariencia. Les invita a una fidelidad de vida, a una vida que no se sostenga solo en la palabra.

Jesús, con mucha habilidad, habla a los ancianos y sumos sacerdotes invitándoles a emitir un juicio sobre el comportamiento de cada uno de los hijos y ante la respuesta de ellos sobre quien cumple la voluntad del que les envía les enfrenta con su propio comportamiento y lo hace con una referencia a publicanos y pecadores que, según la tradición, eran los culpables de los desastres del pueblo y a quienes ellos desprecian. Estos, les dice, les va a preceder en el Reino de Dios, porque aún siendo pecadores han sabido escuchar la palabra de Dios, hacerla propia y convertirse, cosa que ellos, dirigentes religiosos no son capaces de hacer, pues se consideran justos, puros, llenos de Dios, pero no están dispuestos a cumplir con su mandato y con la misión que les ha sido encomendada que es la de ayudar al pueblo, a los pecadores, a buscar a Dios en su realidad, en sus vidas. Y es mas, les dice, porque vino Juan enseñando camino de justicia y no le creyeron, en cambio publicanos y pecadores si, porque ustedes agarrados a su seguridades, después de ver lo que sucedía, pensando que ya Dios está mudo, no esperan nada de El, no hicieron caso. Ustedes, les dice, son el hijo que dijo ir a trabajar y no fue. Por tanto, esos a quienes ustedes desprecian están mas cerca de Dios, por su aceptación a la palabra, porque se han convertido. Ustedes, no.Esto debió de saberles a cuerno quemado, dicho vulgarmente, y no se lo van a perdonar y pasarán factura.
Nos damos cuenta de que el sí no siempre es signo y sinónimo de acogida de la voluntad de Dios, de lo que nos manifiesta en su palabra y en ese sentido hemos de ser conscientes de nuestra pobreza y debilidad. Esto nos debe llevar a saber estar atentos a lo que hacemos, como y cuando lo hacemos a saber estar vigilantes, a revisar nuestros comportamientos, a mirar menos lo que hacen los demás y estar mas en nuestra respuesta a lo que Dios pone en nuestras manos, a estar en una actitud de conversión, de vuelta al Padre sincera, verdadera, real y que conecte con la vida porque es ahí donde nos percatamos y con mucha claridad, donde estamos, que hacemos y cual es el camino que hemos de seguir.
No se trata de decir y estar con Dios pues somos creyentes y que después esto no tenga nada que ver con mis decisiones, con respecto a Dios y los demás, en la vida. No puede ir la fe por un lado y la vida por otro, no. La fe en la vida y la vida desde la fe.¡¡Feliz día del Señor!!
José Rodríguez Díaz