Vatican News
«El desarrollo sigue siendo una aspiración legítima para todos los países y, al mismo tiempo, uno de los retos decisivos de nuestro tiempo», concretamente «un deber y un derecho, como afirmó León XIV» en la «Magnifica humanitas». Así lo afirmó el arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas y otras organizaciones internacionales en Ginebra, en su intervención durante la 73.ª sesión de la Junta de Comercio y Desarrollo de la UNCTAD. Y, sin embargo, subraya, «la pobreza sigue siendo uno de los mayores obstáculos para alcanzar el desarrollo humano integral», una situación ante la que la comunidad internacional tiene la responsabilidad de intervenir y que se agrava en «una economía cada vez más digitalizada», en la que «el acceso a la tecnología, a la conectividad y a las competencias digitales es esencial para el desarrollo».
Los retos específicos de los pequeños Estados
Además, existe el «peso paralizante de la deuda», añade el arzobispo, que compromete las inversiones en sectores como la sanidad y la educación: por lo tanto, sería necesaria «una arquitectura financiera internacional más justa y equitativa, complementada con mecanismos adecuados». Pero la justicia y la equidad, subraya de nuevo, se miden «por la atención que se presta a quienes se encuentran en las situaciones más vulnerables». Balestrero centra su atención en los «retos específicos de los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID), los países menos adelantados (PMA) y los países en desarrollo sin litoral (PDSL)»: para ellos, solicita asistencia con el fin de hacer frente a los «desastres relacionados con el clima y los costes de transporte», así como «un compromiso constante en materia de facilitación del comercio y de corredores de tránsito».
Ir más allá de los parámetros relacionados únicamente con el PIB
Además de «manifestaciones concretas de solidaridad», concluye Balestrero, «las vulnerabilidades de estos países» deberían ocupar un lugar más destacado «en las estadísticas oficiales y en los indicadores tradicionales de desarrollo», superando así los parámetros relacionados únicamente con el PIB, que «descuidan aspectos esenciales para el bienestar general de las personas y del medio ambiente». Retos que requieren «políticas y medidas centradas en la persona».

No hay comentarios:
Publicar un comentario