QUIÉN PONE EL LÍMITE ??????
La palabra de este domingo se inicia con un texto del libro del Eclesiástico ( Ecl. 27, 33-28,9). Este libro se escribió allá por el siglo segundo ante de Jesús y se denomina así porque durante mucho tiempo y en los primero momentos, lo uso la iglesia como catecismo; de ahí lo de Eclesiástico, pero no deja de ser libro propio de la Sabiduría de Israel. Pues bien, este texto nos invita a hacer una reflexión sobre la necesidad de arrojar lejos de nuestro corazón todo lo que sea rencor hacia nuestro semejantes, nos habla de la necesidad de perdonar. Hemos de tener presente que esto del perdón es un aprendizaje. Israel a lo largo de su historia aprendió a perdonar habiendo sido perdonado una y mil veces descubriendo en el perdón una actitud que le acerca a Dios. Por propia experiencia lo aprende y ha de llevarlo a la práctica. Israel sabe del perdón que levanta y pone en pie y h se siente llamado a abandonar el rencor perdonando porque sabe lo que eso significa y la paz que trae consigo y que además le une y asemeja a Dios.
La segunda lectura que sigue siendo de la carta de Pablo a los romanos ( Rm. 14,7-9 ) nos recuerda que somos del Señor y si somos del Señor hemos de vivir, actuar, hablar, movernos, como cosa del Señor, sabiendo esperar y confiar en El porque ya todo lo que es nuestra vida está en El; nos lo dice así : “ si vivimos, vivimos para el Señor; si morimos morimos para el Señor. En la vida y en la muerte somos del Señor”. Es decir, que ya no somos nuestros, sino del Señor y si del Señor de todos y para todos. Nuestra vida se ha de mover en ese sí del Padre hacia nosotros por medio de Jesucristo, que refuerza y sostiene a pesar de las adversidades que acechan pero que no pueden porque el pecado y su fruto han sido sometidos por el mismo Cristo Resucitado en quien nosotros creemos y a quien confesamos.
Pasemos al evangelio que sigue siendo de San Mateo. Nos fijamos al final del (18, 21-35) que ya leíamos la semana pasada. En esta ocasión Pedro quiere, heredero de la cultura de su pueblo, saber hasta donde debe llegar en esto del perdón, quiere poner medida. ¿ Cuantas veces ?
Todos conocemos la respuesta de Jesús, lo de setenta veces siete; es decir, todas las veces que haga falta; lo mismito que hace el Padre con cada uno de nosotros. Y lo mismo el pueblo de Israel que aprendió el valor del perdón , porque fue perdonado una y mil veces y también nosotros que pedimos el perdón a Dios aunque luego nos cuesta tanto otorgarlo. El perdón sin medida es la respuesta de Jesús a la pregunta de Pedro, sin medida, sin medida.
Lo decíamos mas arriba, el perdón es un aprendizaje, hay que aprender a perdonar. Jesús lo tiene bien claro y así lo enseña con su palabra y con su vida. El es el Maestro, el que nos conduce al Padre y en este camino nuestro, lo mismo que en el suyo, mas temprano que tarde, va a aparecer esta urgencia y tengamos razón o no, hemos de estar dispuesto, como el Maestro, a invocar al Padre diciendo lo mismo que el dijo en la situación límite de su vida: ¡¡Perdónales!! Ahí está la prueba de fuego; desde ahí se sabe si somos y estamos en el Señor o no.
¡¡Feliz día del Señor!!
José Rodríguez Díaz

No hay comentarios:
Publicar un comentario