viernes, 14 de agosto de 2020

 BISILA ( MADRE DE DIOS) PATRONA DE LA ISLA DE BIOCO.


Imagen de la Bisila que se conserva en nuestra parroquia

  Como todos los años la comunidad cristiana de la isla de Bioco (Guinea) residente en nuestra isla,  celebra a su patrona  la Virgen de la Bisila, el 15 de Agosto.
 En esta ocasión también y pesar de  la situación  que estamos viviendo, celebrarán a su patrona.
  Será una sencilla celebración, pero no falta de emoción y alegría.


 La Eucaristía, con todas las precauciones debidas, será a las 9,30 de la mañana.

   Que esta presencia de la Virgen nos  sirva de consuelo y nos ayude a seguir adelante en el cada día sin perder la esperanza. 

Queremos felicitar desde  aquí a todos los 
guineanos de Bioco y decirles que estamos con ellos, que se sientan en casa y que nos alegramos  con su fiesta.  





SOLEMINIDAD DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS


La fiesta de la Asunción de la Santísima Virgen María, se celebra en toda la Iglesia el 15 de agosto. Esta fiesta tiene un doble objetivo: La feliz partida de María de esta vida y la asunción de su cuerpo al cielo.
“En esta solemnidad de la Asunción contemplamos a María: ella nos abre a la esperanza, a un futuro lleno de alegría y nos enseña el camino para alcanzarlo: acoger en la fe a su Hijo; no perder nunca la amistad con él, sino dejarnos iluminar y guiar por su Palabra; seguirlo cada día, incluso en los momentos en que sentimos que nuestras cruces resultan pesadas. María, el arca de la alianza que está en el santuario del cielo, nos indica con claridad luminosa que estamos en camino hacia nuestra verdadera Casa, la comunión de alegría y de paz con Dios”. Homilía de Benedicto XVI (2010)


¿QUÉ ES EL DOGMA DE LA ASUNCIÓN DE LA VIRGEN MARÍA A LOS CIELOS?



El dogma de la Asunción se refiere a que la Madre de Dios, luego de su vida terrena fue elevada en cuerpo y alma a la gloria celestial.
Este Dogma fue proclamado por el Papa Pío XII, el 1º de noviembre de 1950, en la Constitución Munificentisimus Deus:
"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
Ahora bien, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante:
"La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).
La importancia de la Asunción para nosotros, hombres y mujeres de comienzos del Tercer Milenio de la Era Cristiana, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.
Más aún, la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo es un Dogma de nuestra fe católica, expresamente definido por el Papa Pío XII hablando "ex-cathedra". Y ... ¿qué es un Dogma? Puesto en los términos más sencillos, Dogma es una verdad de Fe, revelada por Dios (en la Sagrada Escritura o contenida en la Tradición), y que además es propuesta por la Iglesia como realmente revelada por Dios.
En este caso se dice que el Papa habla "ex-cathedra", es decir, que habla y determina algo en virtud de la autoridad suprema que tiene como Vicario de Cristo y Cabeza Visible de la Iglesia, Maestro Supremo de la Fe, con intención de proponer un asunto como creencia obligatoria de los fieles Católicos.
El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica (#966) nos lo explica así, citando a Lumen Gentium 59, que a la vez cita la Bula de la Proclamación del Dogma: "Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del Cielo y elevada al Trono del Señor como Reina del Universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores y vencedor del pecado y de la muerte".
Y el Papa San Juan Pablo II, en una de sus Catequesis sobre la Asunción, explica esto mismo en los siguientes términos:
"El dogma de la Asunción afirma que el cuerpo de María fue glorificado después de su muerte. En efecto, mientras para los demás hombres la resurrección de los cuerpos tendrá lugar al fin del mundo, para María la glorificación de su cuerpo se anticipó por singular privilegio" (San Juan Pablo II, 2-julio-97).
"Contemplando el misterio de la Asunción de la Virgen, es posible comprender el plan de la Providencia Divina con respecto a la humanidad: después de Cristo, Verbo encarnado, María es la primera criatura humana que realiza el ideal escatológico, anticipando la plenitud de la felicidad, prometida a los elegidos mediante la resurrección de los cuerpos" (San Juan Pablo II , Audiencia General del 9-julio-97).
Continúa el Papa: "María Santísima nos muestra el destino final de quienes `oyen la Palabra de Dios y la cumplen' (Lc. 11, 28). Nos estimula a elevar nuestra mirada a las alturas, donde se encuentra Cristo, sentado a la derecha del Padre, y donde está también la humilde esclava de Nazaret, ya en la gloria celestial" (San Juan Pablo II, 15-agosto-97)
Los hombres y mujeres de hoy vivimos pendientes del enigma de la muerte. Aunque lo enfoquemos de diversas formas, según la cultura y las creencias que tengamos, aunque lo evadamos en nuestro pensamiento, aunque tratemos de prolongar por todos los medios a nuestro alcance nuestros días en la tierra, todos tenemos una necesidad grande de esa esperanza cierta de inmortalidad contenida en la promesa de Cristo sobre nuestra futura resurrección.
Mucho bien haría a muchos cristianos oír y leer más sobre este misterio de la Asunción de María, el cual nos atañe tan directamente. ¿Por qué se ha logrado colar la creencia en el mito pagano de la re-encarnación entre nosotros? Si pensamos bien, estas ideas extrañas a nuestra fe cristiana se han ido metiendo en la medida que hemos dejado de pensar, de predicar y de recordar los misterios, que como el de la Asunción, tienen que ver con la otra vida, con la escatología, con las realidades últimas del ser humano.
El misterio de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo nos invita a hacer una pausa en la agitada vida que llevamos para reflexionar sobre el sentido de nuestra vida aquí en la tierra, sobre nuestro fin último: la Vida Eterna, junto con la Santísima Trinidad, la Santísima Virgen María y los Angeles y Santos del Cielo. El saber que María ya está en el Cielo gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a aquéllos que hagamos la Voluntad de Dios, nos renueva la esperanza en nuestra futura inmortalidad y felicidad perfecta para siempre.

miércoles, 12 de agosto de 2020

MONICIONES PARA EL DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO A.

MONICIÓN DE ENTRADA.
Dios quiere la salvación de todos los hombres, así lo vamos a descubrir en los textos que  se ofrecen hoy a nuestra consideración. Abramos nuestro corazón y dejemos que esa salvación también nos llegue a nosotros aceptándola como don y presencia de Dios en nuestra vida.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA 
( Is.56,1.6-7)
El profeta Isaías nos dice que el Señor a traerá hacia sí a todo aquel , aunque no sea creyente , que practique la justicia y viva con un corazón recto y sincero.

SALMO RESPONSORIAL ( Sal.  66 )
  " ¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben"

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA
 ( Rom.  11,13-15.29-32 )
Los dones y la llamada de Dios son irrevocables para Israel, dice Pablo. Eso no quiere decir que los que no pertenecen al pueblo escogido no tenga también derecho a participar de ello.

MONICIÓN AL EVANGELIO ( Mt. 15,21-28 )
  La insistencia de la mujer pagana  reconociendo  en Jesús a aquel que puede ayudarle  ante la situación que vive, termina por  vencer su resistencia y le concede lo que le pide. La fe de esta mujer es reconocida por el mismo Jesús.

ORACIÓN DE LOS FIELES.

Se responde:  " ¡ El Señor tenga piedad y nos bendiga! "

1.- Oremos por  el papa Francisco, Por D. José, nuestro nuevo obispo y por D. Francisco Cases, para que el Señor les asista , les  fortalezca en el servicio y les recompense en su entrega. R 

2.- Para que siempre sepamos estar atentos a las necesidades de los demás y de forma especial a los pobres, enfermos, extranjeros y emigrantes. R.

3.- Para que   sepamos ser solidarios con los que sufren  el paro y las consecuencias derivadas de la pandemia, para que  puedan contar  con la solidaridad de todos  y   superar las dificultades satisfactoriamente. R

4.- Para que los gobernantes se esfuercen por  llevar a cabo su misión con  transparencia, eficacia  y justicia, pensando en el bien del pueblo y de forma especial de los mas necesitados y garantizando la justicia y la libertad de todos los ciudadanos. R
  

sábado, 8 de agosto de 2020

LA PALALBRA DEL DOMINGO

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO. CICOLO A
( Mt. 14,22-33)

¡ ANIMO, SOY YO, NO TENGAN MIEDO !


   Continuamos este domingo con el relato de la semana pasada que concluyo con  la comida de la gente  y se nos dice que después de despedirlos a todos  y de que  los discípulos se fueran en la barca, Jesús, por fin, queda solo y puede dedicarse el tiempo  que necesita para estar en comunión con el Padre.   Y sigue el evangelio diciéndonos que al amanecer el día, con la barca  ya en medio del lago atrapada en una tormenta, se les acerca Jesús andando sobre las aguas.
Llegados a este punto Mateo nos relata  otro de los momento importante en la vida de los discípulos en donde Pedro va a ser protagonista pidiendo  una prueba de la veracidad de lo que estan experimentando: la presencia  de Jesús sobre las aguas. No deja de ser una forma de  verificar  ante el miedo de que sea un fantasma. Le dice: " Señor, si eres tú, mándame ir hacia tí andando sobre el agua " . " Ven ",le dice el Señor. 

El miedo termina por  derrotar al que tan valiente y con arrojo pisa las aguas y viene la súplica:
 " ¡Señor, sálvame !"  No falta el reproche cariñoso por  parte del Maestro  ante la duda una vez que le sostiene. Ya en la barca, pasada la tormenta, nos encontramos con una declaración   coral de fe. Se nos dice: "Los de la barca  se postraron ante  él diciendo:  " Realmente eres Hijo  de Dios" .
     La duda, el miedo, la obstinación por querer  señales que nos certifiquen que estamos en lo cierto, el  intento ingenuo de pedir pruebas a Dios porque no terminamos de creernos su  presencia y cercanía, todo eso  brota y nos viene desde este texto.
 Solo la experiencia  vital  es  la que lleva , una vez que pasa todo, a reflexionar  y la que motiva  un reconocimiento profundo de la salvación traída por Jesús. Es el encuentro  con el Maestro, del que tantas veces hablamos, lo que  transforma nuestra mente y nuestros sentimientos.
Los discípulos, la barca, el mar, Jesús que    se acerca desde su estar con el Padre en ayuda de los suyos, disipando miedos, fortaleciendo la fe, provocando la salvación , aclarando dudas...



  Hoy, ¿ por qué  no es igual hoy para nosotros que andamos  también  en medio del mundo -el mar-,  -en la iglesia- la barca, - luchando  ante tanta adversidad-  la tormenta, con miedos y arrojo y deseos de estar , de sentirnos salvados por El?  ¿Será que  el paso del tiempo nos ha llevado a olvidar que el es el Señor ?
Feliz día del Señor.

José Rodríguez Díaz


El vacío existencial y la pérdida del sentido de la vida en el sujeto posmoderno: Retos para el cristianismo del siglo XXI


     Una de las características de este tiempo -denominado por muchos como posmodernidad- es la pérdida del sentido de la vida, surgida a partir del vacío existencial que se produce en el ser humano por múltiples razones, entre ellas, la desaparición del otro en la relación.
   Si bien el ser humano es en la medida en que se relaciona, las relaciones se humanizan cuando el sujeto es capaz de atribuirle un significado al otro de la relación. Cuando dicho significado desparece, las relaciones se convierten en una búsqueda de sí mismo y se transforman en expresiones narcisistas del sujeto.
     En efecto, uno de los signos de la posmodernidad es la transformación de la capacidad de significar al otro. La necesidad de subjetivar la experiencia ha convertido al sujeto posmoderno en un ser que se piensa en función de sí mismo. Es así como el significado de la relación no está orientado hacia el otro sino que gira en torno a sí mismo. Las relaciones se han convertido en una reivindicación del amor hacia sí mismo. De este modo, se instaura la paradoja de la posmodernidad que consiste en lo que Freud denomina el síntoma del sujeto, y que se puede expresar con la frase: “dime de qué presumes y te diré qué te falta” (Moore, 1993, p. 29).
    El sujeto posmoderno presume del amor a sí mismo y, paradójicamente, se puede constatar, en el plano de la experiencia, que aquello de lo que más carece este sujeto es de amor propio, que se hace visible en la forma como se trata y como trata a los otros. A quien no se reconoce en la relación con el otro -porque lo anula- le resulta muy difícil reconocerse en la relación consigo mismo.
    En este sentido, la cultura actual, en su afán por reivindicar la subjetividad, termina anulándola porque ésta se construye en el marco de la relación que necesariamente exige al otro, bien sea real o simbólico. El sujeto construye su intimidad a partir de la significación que configura de sí mismo para el otro de la relación; si este último desaparece, el sujeto queda en falta, es decir, ante la realidad de su propio vacío.
    El vacío de nuestra era –parafraseando a Lipovestky– es el otro de la relación, lo que se traduce en la pérdida del sentido de la vida y de la trascendencia y en una reivindicación del individualismo personalista sobre la humanización, la cual se expresa en la fidelidad a la verdad propia de cada uno en el encuentro con el otro.
Toda pregunta del ser humano sobre el sentido de su vida es también una pregunta por la trascendencia del ser. En tal sentido, la teología, que tiene como objeto de estudio la Revelación de Dios que llega a su plenitud en la persona de Cristo, tiene una respuesta que ofrecer a los interrogantes más profundos del ser humano; por ejemplo, la constitución pastoral Gaudium et Spes, en el numeral 22 indica que Cristo le revela el hombre al hombre; en Él la realidad humana es iluminada por el misterio del verbo encarnado. De esta manera, las preguntas fundamentales del hombre sobre el sentido de su vida y sobre la trascendencia encuentran un eco particular en el quehacer teológico y, así mismo, debido al contexto actual en el que éstas se presentan, las convierte en un reto para el cristianismo del siglo XXI.



«Por el borde del precipicio» Testimonio contra el nazismo. Lectura social.


POR EL BORDE DEL PRECIPICIO
HERMAN SCHEIPERS (último sacerdote superviviente del campo de concentración de Dachau)
CAMPAÑA POR LA PROMOCIÓN DE LECTURA SOCIAL

La fotografía que se muestra es del padre Hermann Scheipers, un sacerdote católico alemán, prisionero durante el nazismo en el campo de concentración de Dachau, entre 1941 y 1945. Para no olvidar nunca su paso por el campo de concentración, llevaba cosido a su chaqueta el nº 24255, con la tela «a rayas» de la vestimenta de los presos. Además del triángulo rojo distintivo de preso peligroso y político.

Mi condena se formuló en los siguientes términos. ‘Scheipers es un defensor fanático de la Iglesia católica. Es propenso a generar intranquilidad a la población por lo que ordenamos su internamiento en el campo de concentración de Dachau’ y así me convertí en enemigo del estado y pasé de 1941 a 1945 internado en el campo de concentración. Fue el primer campo de concentración que se abrió en Alemania en 1933 para presos políticos. «Según ellos ponía en peligro la seguridad del pueblo y del Estado por no considerar a las personas condenadas a trabajos forzados como infra-personas, como lo hacía la propaganda nazi, sino como hijos e hijas de Dios, a los que me dedicaba con el mismo cuidado y amor que a los alemanes.»

El padre Scheipers pasó de sufrir el horror nazi a vivir bajo la persecución del totalitarismo comunista en la parte oriental de Alemania. Hasta su muerte continuó defendiendo a los débiles :
Sin fe, mi vida hubiera estado llena de amargura y resentimiento. Mi compromiso cristiano se ha tenido que curtir en los diferentes totalitarismos. El totalitarismo capitalista ha conseguido vaciar las iglesias. Se mete en el pensamiento como una serpiente invisible. Ridiculiza la religión a través de la propaganda. Un sistema que produce tanta hambre en el mundo para el beneficio de unos pocos, no puede tolerar que los valores cristianos tengan fuerza en la sociedad.
Los totalitarismos se van haciendo más brutales, si no existe una sociedad organizada para evitarlo. Cuando la vida humana deja de ser sagrada, todo es posible. En el capitalismo, el poder se va haciendo señor sobre la vida y la muerte de los hombres. Se va aceptando la eutanasia, el aborto, el hambre en el mundo. Unos pocos se enriquecen a costa de la vida de otros. Los cristianos seguimos siendo hoy un estorbo por la defensa de la dignidad de todo ser humano.
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A los 75 años de la bomba atómica. Testimonio del doctor Nagai Takashi

Llamados a remar juntos, es lo que se nos pide en estos momentos de la historia: «No nos hemos despertado ante guerras e injusticias del mundo, no hemos escuchado el grito de los pobres y de nuestro planeta gravemente enfermo. Hemos continuado imperturbables, pensando en mantenernos siempre sanos en un mundo enfermo».
Un microscópico organismo tiene en jaque a todo el planeta, a sus sabios y científicos. Esta crisis sanitaria mundial (esta guerra que nos hemos encontrado) solo tiene remedio desde una vida de entrega, desde una vida solidaria, tomando la determinación firme y perseverante de empeñarse por el BIEN COMÚN…por el bien de todos y cada uno, para que seamos responsables de todos.
En este  75 aniversario de la bomba atómica, queremos presentar esta  página de la historia.  Mostramos el legado del doctor Nagaï Takashi… en donde se pueden ver reflejados millones de personas que ejercen su profesión custodiando y siendo servidores de la vida humana, sea cual sea su profesión.
En 1985 se organizaron diferentes ceremonias en Hiroshima y Nagasaki ( Japón) en memoria de las víctimas de las bombas atómicas lanzadas sobre las dos ciudades, cuarenta años después. Un testigo ocular de aquellas celebraciones decía: «En Hiroshima hay amargura y alboroto; todo es muy político… El símbolo podría ser un puño cerrado de ira. En Nagasaki hay tristeza, pero también calma y reflexión, no hay política, sino plegarias… se llora por el pecado de la guerra y, en especial, de la guerra nuclear. El símbolo sería unas manos juntas para rezar». La influencia del doctor Takashi Nagai explica, mejor que ninguna otra cosa, el clima de espiritualidad que reinaba aquel día en Nagasaki.
A las 11:00 del 9 de agosto de 1945 la segunda bomba atómica explotó en el cielo de Nagasaki, a 500 metros de altura sobre la Catedral de Urakami, erigida tras abolir la persecución del cristianismo en Japón. Todas las personas que se hallaban rezando murieron instantáneamente, quedando el edificio destruido. Al lado se encontraba la Universidad de Medicina de Nagasaki, que también sufrió numerosas víctimas mortales. Nagai Takashi fue uno de los heridos. Ese episodio histórico marcó el principio de una lucha para luchar contra las causas de la guerra.

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