lunes, 16 de marzo de 2020

COMUNICADO.

PARA EL PRÓXIMO DOMINGO TENÍAMOS PROYECTADO BAUTIZOS EN NUESTRA PARROQUIA. DEBIDO A LA SITUACIÓN QUE ESTAMOS VIVIENDO QUEDAN  SUSPENDIDOS HASTA NUEVA ORDEN. GRACIAS.
GRACIAS


Gracias porque me has dado
tu palabra siempre tan oportuna,
por ese haberte fiado
sin pedir prenda alguna
y grabarla en mi alma como una runa.

Gracias porque me has hecho
mensajero de tan  buena noticia
trabajando en tu barbecho,
siendo como caricia
para el corazón que en tu amor se inicia.

Gracias por ese saber
que tu, por nada, jamás abandonas
al que te quiere querer.
Es mas, siempre te donas
y al que perdón te pide, le perdonas.

José  Rodríguez  Díaz.

domingo, 15 de marzo de 2020

ENCONTRÓ EL AMOR.




El sol andaba por el medio día.
Al brocal del pozo los dos llegaron.
A la mujer, que ya muchos amaron,
"dame del agua  fresca", El le pedía.

De aguas vivas, que ella no conocía,
junto a aquel pozo los dos conversaron.
Ambos en las palabras se encontraron.
Ella, lo que El, por su agua, le ofrecía.

Y El apagar la sed de le impelía
 a invitarla a nueva vida en el amor.
Fue un nuevo renacer, nueva alegría

al no sentirse perdida en el fragor.
Encontrar el verdadero amor quería,
 y de manos del mismo Amor lo encontró.

José Rodríguez Díaz

sábado, 14 de marzo de 2020

LA PALABRA DEL DOMINGO

DOMINGO TERCERO DE CUARESMA. CICLO A.
Jun. 4, 5-42

          "  SEÑOR, DAME ESA AGUA "

Desde el texto del evangelio de este domingo  podemos descubrir cómo Jesús es capaz de ponerse a la altura de cualquiera con tal de ayudarle a encontrarse consigo mismo  ofreciendo la posibilidad de  empezar de nuevo sea cual sea nuestro pasado  y estemos donde sea ahora mismo.
    La samaritana que conversa con El  es un claro ejemplo de la desorientación y el caos que  no solo existía en la gente en aquella época, sino  también hoy.
 Todo acudimos al pozo, ese pozo  pozo de la vida  donde pensamos  encontrar el agua que pueda saciar y apagar nuestros  anhelos, aclarar nuestras dudas, hallar la paz para nuestro corazón  y es ahí en el brocal de ese pozo de nuestra existencia, donde Jesús nos espera y se  hace presente para ayudarnos a entrar en nosotros mismos, para ponernos frente a nuestra realidad personal, para invitarnos a aceptarnos  y  a acoger la Palabra de Dios ofreciendo algo nuevo, ofreciendo un  agua clara que serena nuestras inquietudes, borra nuestras dudas y nos propone en un camino  nuevo.
   No se trata de renegar de lo que somos, se trata de aceptarnos como somos  y desde ahí, volver a nuestra realidad cotidiana con  nuestro corazón lleno de paz  porque hemos sido fortalecidos con un encuentro que da  sentido y fuerza  a nuestra existencia con su presencia y su palabra, por su misericordia, que  no hace  ascos de nuestro empeño   por mirar para otro lado intentando evitar nuestra realidad, pero que desde su insistencia  es capaz de ayudarnos a aceptar y empezar a ser personas con nueva ilusión, con la alegría de  saber y descubrir, por su palabra, que  a pesar de todo lo que nosotros hayamos podido hacer y de lo que seamos ahora mismo, Dios se sigue acercando a nosotros y nos sigue amando intensamente y mostrando su misericordia.
     Es necesario que nosotros  aceptemos , aun a trancas y barrancas, querer conversar con El.

¡¡Feliz tercer domingo de cuaresma en el Señor !!!

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


AVISO DE ÚLTIMA HORA:

SEGUN SE NOS DICE DESDE EL OBISPADO
 QUEDAN SUSPENDIDAS TODAS LAS MISAS DOMINICALES Y LAS DE LOS DIAS LABORALES. EL SEÑOR OBISPO DISPENSA DEL PRECEPTO DOMINICAL.




Nuestra iglesia se seguirá abriendo de forma habitual para favorecer el que las personas que lo deseen puedan entrar a orar.

Para cualquier información con respecto  a celebraciones u otros asuntos pueden contactar con nosotros  en horario de archivo,  de martes a viernes a partir de las 4,30 de la tarde, que serán  atendidos. Numero de teléfono de la parroquia  928 25 12 91


Conferencia Episcopal Española (CEE): Orientaciones ante la situación actual – Viernes, 13 de marzo de 2020



“Animo, soy yo, no tengáis miedo” (Mt 14, 27)
En tiempos de tribulación el Señor sigue presente y nos acompaña con palabras de ánimo al mismo tiempo que nos envía a cuidar y alentar a quienes nos rodean. Constantemente nos saluda: “paz a vosotros”.
1.- Preocupación y responsabilidad
La emergencia sanitaria que estamos sufriendo con el coronavirus Covid-19, pone en primer plano la preocupación máxima por la gravedad de la situación creada en todos los lugares y actividades, que sigue experimentando un crecimiento exponencial.
Junto a esta razonable preocupación, deseamos indicar las medidas necesarias, algunas de carácter extraordinario, siguiendo los consejos y las decisiones que desde el Gobierno, el ministerio de Sanidad y las comunidades autonómicas se están indicando. Agradecemos la entrega generosa de tantas personas que están ayudando en esta crisis, cada cual desde su responsabilidad.
Como cristianos, queremos vivir estos momentos con toda nuestra responsabilidad ciudadana, con la solidaridad fraterna hacia las personas afectadas, y con la confianza en el Señor que en tiempos de prueba nunca nos deja de su mano, sino que sostiene nuestra esperanza y nos invita a la conversión.
Esta situación global es signo también de los vínculos que nos unen y que fundan la llamada a la solidaridad en el cuidado a las personas más débiles y necesitadas de ayuda, enfermos mayores y solos.
También hemos de disponernos a un nuevo y exigente ejercicio de fraterna solidaridad ante las consecuencias económicas y sociales que se temen como consecuencia de este problema global. Este momento de gran necesidad puede ser, esperamos, ocasión para fortalecer, entre todos, la solidaridad y el trabajo en favor de un objetivo común.
 2.- Caridad activa para no exponernos al contagio ni ser cauce del contagio a otros.
Las medidas que hemos de estar dispuestos a poner en práctica han de ayudarnos a no contraer la enfermedad y así no ser la causa de que otros cercanos a nosotros se contagien. Por ello estamos llamados a realizar esfuerzos y renuncias aunque resulten dolorosas. Especialmente los jóvenes están llamados a colaborar y dar testimonio de fraternidad.
Por ello, hacemos un llamamiento a seguir las indicaciones de los responsables de la salud para evitar el avance acelerado de la enfermedad con las medidas higiénicas y evitando contactos que faciliten el contagio. Estas recomendaciones estarán vigentes hasta que lo determinen las autoridades sanitarias y se pueden resumir en:
  • “Aplicar medidas higiénicas como el lavado de manos frecuente con agua y jabón o con solución hidro alcohólica, taparse al toser con pañuelo desechable inmediatamente o en el pliegue del codo, así como la limpieza de superficies que hubieran podido ser salpicadas con tos o estornudos.
  • En cualquier caso, se recomienda evitar lugares concurridos en los que no sea posible mantener la distancia de seguridad interpersonal de, al menos, un metro.
  • Se recomienda salir de casa lo menos posible.
3.- Medidas en relación a la catequesis, actividades formativas y celebración de la Iglesia
Se deben suspender las catequesis presenciales. Es importante animar a continuar la catequesis en familia para lo cual las parroquias han de ofrecer orientaciones y recursos. También se suspenden las charlas, encuentros formativos, actos de devoción, conciertos, conferencias o eventos de carácter similar en templos y dependencias diocesanas.
Mientras dure esta situación de emergencia recomendamos seguir la celebración de la Eucaristía en familia por los medios de comunicación. Debido a su vulnerabilidad, es aconsejable que las personas con enfermedades crónicas, ancianas, debilitadas o con riesgo potencial, y  quienes conviven con ellas, se abstengan de acudir a la celebración de la Eucaristía. A todos se nos está recomendando salir de casa lo menos posible.
Las celebraciones habituales de la Eucaristía pueden mantenerse  con la sola presencia del sacerdote y un posible pequeño grupo convocado por el celebrante. En caso de celebraciones abiertas al pueblo recomendamos evitar la concentración de personas, siguiendo las instrucciones citadas en el apartado 2.  Durante este tiempo cada Obispo puede dispensar del precepto dominical a quienes no participen presencialmente en la Eucaristía por estos motivos. 
Con respecto a la celebración de funerales y exequias, se recomienda que participen únicamente los familiares y personas más allegadas manteniendo las mismas prevenciones que en los apartados anteriores. Pospónganse en la medida de lo posible las demás celebraciones. Las procesiones de este tiempo han de suprimirse.
De manera extraordinaria, se recomienda recibir la comunión en la mano. Los celebrantes y quienes distribuyen la comunión y preparan los objetos litúrgicos deben extremar el cuidado en la desinfección de las manos.  Debe de omitirse el rito de la paz o expresarse en un gesto que evite el contacto físico.
El sacramento del perdón podría celebrarse en espacios o ámbitos que aseguren la intimidad y la distancia de seguridad recomendada por las autoridades sanitarias. Los presbíteros estamos llamados a ofrecer medios para preparar la celebración en casa, tiempo y espacios adecuados para ofrecer la Misericordia a quien la solicite en este singular tiempo cuaresmal.
4.- Unidos en la oración. Tiempo de creatividad espiritual y pastoral
Más que nunca hemos de abrirnos a contemplar el Misterio desvelado en la Cruz gloriosa de Jesucristo. Las medidas presentes y futuras nos obligan a mantener distancias. Cultivemos la cercanía de la oración. Oremos unos por otros, por quienes están padeciendo la enfermedad, por sus familiares y amigos, por el personal sanitario, así como por quienes trabajan por la contención en la propagación del virus.
Esta situación nos convoca a una creatividad pastoral para ayudarnos unos a otros a vivir la Cuaresma y la Semana Santa de una manera nueva. Los pastores somos especialmente convocados a una nueva entrega y creatividad en la manera de acompañar al Pueblo de Dios.
En este itinerario cuaresmal, carente de algunos signos litúrgicos comunitarios y de las expresiones de la devoción popular en la calle, estamos llamados a un camino aún más arraigado en lo que sostiene la vida espiritual: la oración, el ayuno y la caridad. Que los esfuerzos realizados para contener la propagación del coronavirus se acompañen del compromiso de cada fiel para el bien mayor: el cuidado de la vida, la derrota del miedo, el triunfo de la esperanza.
Los templos pueden permanecer abiertos para la oración personal e invocar al Señor los dones de la sabiduría y fortaleza para vivir este momento.
5.- Colaboración y revisión de criterios
Mostramos nuestra disposición a colaborar responsablemente en todo lo necesario para el control de esta pandemia atendiendo a las indicaciones de las autoridades sanitarias, especialmente la concreción del estado de alarma, por lo que estos criterios podrán ser actualizados en la medida en que evolucionen los acontecimientos y surjan nuevas medidas por parte de las Administraciones públicas.
Esta es una circunstancia en la que elevar nuestra mirada al Señor desde la fragilidad del nuestra humana condición recordada el Miércoles de ceniza. En este inesperado desierto que atravesamos, se despertará una mirada a Dios y una mayor acogida y solicitud por los hermanos, especialmente por los enfermos y los más faltos de alegría y confianza.
En la oración de Laudes y Vísperas, así como en las preces de la Santa Misa, se eleven oraciones al Señor y al cuidado de la Santísima Virgen, para que nos sostengan en la esperanza a todos, alivien a los que sufren las consecuencias de este virus, mientras encomendamos al buen Dios a los fallecidos, pidiendo para ellos el eterno descanso.
Hagamos nuestra la oración que el Papa Francisco nos invita a rezar en estos momentos:
“Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos con la voluntad del Padre y a hacer lo que nos diga Jesús, quien ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos y ha cargado nuestros dolores para conducirnos, a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios. No desoigas nuestras súplicas, que estamos en la prueba, y líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita”.
Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Española
Madrid, 13 de marzo, viernes de Cuaresma de 2020

El otro negocio del Cártel de Sinaloa: Tráfico de migrantes


Cartel de Sinaloa prospera con tráfico de migrantes gracias a «tolerancia cero» de Trump en la frontera. México ha colaborado con esta grave situación.
El hombre grueso de mediana edad recorre la pesada cortina y entra en el reservado del club nocturno que regentea dejando fuera a un hombre de seguridad. En la penumbra del interior, apenas rota por una leve luz rojiza que entra por debajo de la tela, accede a hablar de su trabajo: administrar el dinero generado por el tráfico de migrantes a lo largo de 600 km de frontera entre México y Estados Unidos.
“Controlamos toda la frontera” de Sonora con Arizona, dice este gestor financiero que pide ser identificado sólo como Manuel. Habla desde la ciudad de Hermosillo, su base de operaciones a 300 kilómetros de la frontera, con la tranquilidad de un empresario, no como alguien al margen de la ley.
Su organización, aunque no la menciona explícitamente, es el Cártel de Sinaloa. Todos lo saben.
El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos y México se ha traducido en más fuerzas de seguridad en la frontera y “dificultado” el negocio, pero Manuel no está preocupado: puede haber menos cruces y se gasta más, pero también se cobra más. Conclusión, el dinero sigue fluyendo.