sábado, 21 de septiembre de 2013

Jorge Martín de la Coba en ‘Haciendo Iglesia’
Iniciamos esta nueva temporada entrevistando al nuevo director de la emisora D. Jorge Martín de la Coba que nos cuenta sus  ilusiones y sensaciones en el nuevo destino como director de la radio y párroco.
Tenemos otra  entrevista a D.Cristobal Pérez, con noticias que seguro les ayudarán a estar informado.
Este programa se emite el sábado a la una de la tarde y el domingo a las ocho de la noche.

martes, 17 de septiembre de 2013

LA FE: DON DE DIOS Y ENCUENTRO PERSONAL CON EL.

 Con frecuencia nos encontramos con personas que dicen no tener fe, al igual que con otras que dicen tenerla, pero ¿ Que es la fe ? Según el Catecismo de la Iglesia Católica la fe es un don de Dios: «La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por Él (cfr. Mt 16, 17). Para dar la respuesta de la fe es necesaria la gracia de Dios» 
 ¿ Como llega a nosotros y desde donde este don de Dios?
Si miramos la historia de la salvación desde Abrahan hasta nuestros días, pasando por los Patriarca, los Profetas, María, Isabel, Juan el Bautista, el mismo Jesús, los Discípulos, la primera Iglesia y nosotros mismos, descubrimos que es Dios el que siempre da el primer paso, el que se acerca, el que invita, el que pone los medios, el que nos conquista y pone en nuestras manos, siempre pone en nuestras manos un proyecto, que va mas allá de nuestros limites y muchas veces, de nuestras posibilidades, por eso decimos que la fe es un don, un regalo.
Afinando mas, la fe es el mismo Dios que se nos regala, que se nos entrega y por eso, muchas veces podemos decir "Dios mío", pero en el fondo de todo, no es que Dios sea nuestro, somos nosotros los que somos de Dios, los que somos amados de Dios. El se nos da y es desde ahí desde donde podemos decir eso de Dios mio, porque el se ha dado antes generosamente, si reservas y en totalidad y se sigue dando.
Al manifestarse Dios a nosotros, a eso es a lo que llamamos revelación, se nos da también todo lo necesario para llevarnos y mantenernos en la convicción de que nos ama, que se entrega.
Cuando queremos definir qué es la fe solemos decir que es creer lo que no se ve, pero en este caso hemos de afinar un poco porque no es creer en algo que no se ve, la fe del creyente es creer en aquel que no vemos pero que sí experimentamos.
La fe es algo personal, muy personal y en una doble vertiente: es una opción nuestra y desde nuestra libertad, somos personas, ante otro ser que nos sobrepasa y que también es persona y desde su libertad, se manifiesta como persona cercana, desde sus misma entraña que no es otra cosa mas que el misterio Trinitario.
El Dios Trinitario donde es el Padre el que se revela, el Hijo quien lo completa y el Espíritu Santo quien sostiene.
La fe, podemos decir, que es un encuentro personal con Dios, provocado siempre por el, ( tu has venido a la orilla) a quien hemos aceptado libremente ( esto es muy importante) y que nos invita y nos lleva a vivir de una forma concreta: como Hijos de Dios, como discípulos de Jesús y como templos del Espíritu Santo.
Es desde ahí y solo desde ahí, desde donde tiene sentido todo lo que hagamos o dejemos de hacer, tanto de puertas adentro de la Iglesia como de puertas a fuera. Es ahí también, donde se acrisola y fortalece la fe. Es desde ahí, desde donde nos mostramos ante la sociedad y desde donde serán juzgados favorable o desfavorablemente por los que nos miran, nuestros actos. Desde lo que decimos creer y celebrar y es desde ahí, finalmente, desde donde podremos oír decir. " Vengan benditos de mi Padre ".
La fe es un don de Dios que provoca un encuentro personal e íntimo con El, que nos lanza al futuro y que nos lleva a compartir con todas las personas, sean de donde sean y vengan de donde vengan, nuestra vida, nuestro trabajo y nuestra razón de ser testigos, sean creyentes o no. Ese es el espacio del testimonio y de la realización, el crisol donde se purifica, se ahonda y engrandece lanzándonos a la utopía de un mundo mejor y mas humano en donde el hombre y Dios no están de brazos cruzados, sino continuando la obra de la salvación que un día, por pura gracias, El mismo inició en favor del hombre y la creación.

domingo, 15 de septiembre de 2013

QUINCE DE SEPTIEMBRE: NUESTRA SEÑORA DE LOS DOLORES

 ALGO A LO QUE NO PODEMOS ESCAPAR.
Hoy es quince de septiembre y es la fiesta de Nuestra Señora de los Dolores, una advocación mas de la Virgen María que nos transporta a  los últimos días de Jesús entre nosotros y de forma muy especial a los pies de la Cruz.
 Desde esta fiesta y contemplando cualquier imagen de una dolorosa  nos transportamos a la causa de tanto dolor y descubrimos la entrega de Jesús.
Ya sabemos que hay imágenes de la Virgen María en su dolor para todos los gustos y que unas nos inspiran mas devoción que otras, pero todas están remitiendo a aquel momento y no deja de ser un reclamo y un interrogante  ante  nuestro propio dolor o sufrimiento.
Por ella y desde ella descubrimos fundamentalmente dos cosas:1a: La fe no es un una coraza que nos preserva del dolor, 2a: Cuando el dolor se vive desde la fe se convierte en redentor, tanto para nosotros como para los demás.
No es que los cristianos debamos buscar el dolor, no, nos somos masoquistas, ni porque suframos vamos a ser mas cristianos, todo va a depender de como nos pongamos ante el. Hemos de  tener claro que mas tarde o mas temprano, a todos nos llega. Antes o después hemos de pasar por ese crisol que purifica, redime y nos hace mas pacientes ante la vida y en la relación con los otros, mas comprensivos.
 Siempre he oído a los mayores que de dolor no se muere nadie y es verdad. La muerte, el desgarrón, es interior y ahí si que  han de morir muchas cosas, como pueden ser la soberbia, el orgullo, el creernos que  manejamos todos los hilos de nuestra existencia, en una palabra, nos hace mas humildes y cuando se es creyente y se vive desde la fe, esto transforma  y purifica.
 Es verdad que en muchas ocasiones se observa lo contrario en personas devotas, que se confiesan creyentes y a cuyas puertas el dolor llama por la perdida de un ser querido o similar, no lo aceptan y se  revelan contra Dios, se preguntan por su existencia  o le echan en cara el no haberle escuchado en sus oraciones y promesas. Esto no deja ser  en el  hondón, una forma de purificar la fe y una oportunidad de cambiar nuestra idea sobre Dios  y sobre nosotros mismos.
¿Estar preparados ante el dolor? Claro que sí, porque es que nunca nos creemos que a nosotros nos puede llegar, que no nos va a tocar y no es verdad, va a llegar y va a llegar cuando menos lo esperamos. Ahora bien, el dolor físico lo podemos superar pues ya se encarga la medicina y sus profesionales de ello, pero hay otro dolor, el de dentro, el del alma, como solemos decir, para ese no hay  otra medicina que lo alivie mas que el de la humildad, la aceptación y la paciencia. Para los creyentes todas estas herramientas se deben convertir en signo de conversión y salvación porque han de  llevarle al abandono en las manos de Padre Dios. El es  el que posee la única medicina  que nos puede aliviar y consolar: la paz del Espíritu. 


EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA, CADA VEZ ESTÁ PEOR.
        Imagen de Mary Almenara     Por Maria Sánchez
En los días que vivimos hay cosas que han cambiado para nuestro bien y nos hacen la vida más fácil y sencilla. Sin embargo otras nos han llevado a olvidar muchas de nuestras costumbres, incluidos aromas y sabores. Con tanto transgenicos, químicas y demás potingues que les añaden a nuestros alimentos ya se ha ido perdiendo el sabor y hasta las propiedades de casi todo lo que nos alimenta.

 Hoy quiero hablar del olor y sabor de aquellos panes que comíamos con tanto gusto aunque por él hubieran pasado no un día sino incluso una semana. En los muchos supermercados que abundan los hay de todos los tipos y sabores pero, eso sí procure comerlo caliente y en cuanto llegue a casa, no se le ocurra dejarlo para la noche. Si cuando lo compra está recién salido del pequeño horno eléctrico está como galletas, pero si deja que se enfríe no hay manera humana de que se lo pueda comer, a menos que tenga usted unos dientes resistentes a todo lo que le echen.
Si cae en la tentación de comprar tres barras por un euro, con el fin de meterlos en el congelador para calentarlos cuando lo necesite, ha cometido un gravísimo error porque una vez que intente partirlo se desmorona como madera podrida por la carcoma. De sabores y modelos no nos podemos quejar, los hay para todos los gustos y colores. Y, como siempre hago cuando de hablar del pasado se trata, recurro a mi baúl de los recuerdos, ese del que nunca debemos desprendernos, y del cada día sacamos algo bueno o malo.
Hoy rememoro mis días de niña- adolescente vividos en la Higuera Canaria, lugar donde residían mis abuelos paternos. Aún tengo muy presente el aroma y olor del pan que compraban al señor Valido. Él llegaba por aquellos barrios con su burro cargado con dos grandes cestas, forradas con unos paños blancos como el alba, donde transportaba el oloroso y rico pan y el bizcocho de matalahúga. Nada más verlo en la loma mi abuela sacaba la talega y, allá que me mandaba a comprar el que necesitaba, para luego guardarlos en unas latas cuadradas que llegaban a casa con las galletas María
Nos visitaba dos veces por semana y el pan estaba a los tres días como recién salido del horno conservando su sabor natural. Mi abuela, previniendo que un día el panadero no pudiera subir compraba también el pan bizcochado, redondo, crujiente, de un sabor difícil de describir por lo exquisito y que no tiene comparación con los que tenemos hoy.
Uno de mis tíos preparaba la merienda para los dos, poniendo uno de estos bizcochos en un plato hondo, lo mojaba con agua y le espolvoreaba azúcar por encima, lo dejaba que se esponjara bien y cuando todo esto hacía su mezcla, nos sentábamos en el muro que rodeaba el pozo y nos dábamos un verdadero banquete. Pero llegado el invierno y cuando la bruma bajaba por la loma hasta el fondo del barranco, donde se encontraba la casa, preparaba agua de hierba luisa y hacíamos sopas de aquel bizcocho duro que absorbía el agua en un piz paz. Este rico alimento se acompañaba de un trozo de queso que él mismo elaboraba de sus propias cabras.
Aún hoy rememoro aquellas meriendas pero por más que lo intento no es lo mismo. Me falta aquel pan y, sobre todo, me falta mi tío al que echo mucho de menos. Pero, la vida amigos, se compone de recuerdos y momentos vividos. Éste es uno más de los que gracias a Dios disfruté y aún puedo recordar.

sábado, 14 de septiembre de 2013

 SIGNO DE LIBERTAD
 Transcurre el siglo cuarto cuando la Emperatriz Elena de Constantinopla encontró la Vera Cruz, la cruz en que murió Nuestro Señor Jesucristo, La Emperatriz y su hijo Constantino hicieron construir en el sitio del descubrimiento la Basílica del Santo Sepulcro, en el que guardaron la reliquia.

 Años después, el rey Cosroes II de Persia, en el 614 invadió y conquistó Jerusalén y se llevó la Cruz poniéndola bajo los pies de su trono como signo de su desprecio por el cristianismo. Pero en el 628 el emperador Heraclio logró derrotarlo y recuperó la Cruz y la llevó de nuevo a Jerusalén el 14 de septiembre de ese mismo año. 
  Desde entonces, ese día quedó señalado en los calendarios litúrgicos como el de la Exaltación de la Vera Cruz.
Por la reseña histórica que encontramos descubrimos que la Cruz de Cristo ha sido y sigue siendo, motivo de polémica.
Hoy el empeño no es ponerla como escabel de los pies de un poderoso, sino hacerla desparecer de cualquier sitio y lugar en aras de la libertad religiosa. 
Es significativo que  normalmente sea la izquierda  política la que se empeñe  en ello en aras de la igualdad cuando, en toda la tierra, no vamos a encontrar otro signo que hable de igualdad entre los hombres como esta bendita Cruz de Cristo.  Evidentemente ni la hoz con el martillo, ni el puño cerrado y en alto, ni determinados colores en una bandera, ni el yugo y las flechas, le llegan a la altura del talón como signo y señal de libertad, de igualdad, de fraternidad.
 ¿ Que sucede? Pues que la cruz como signo es exigente y una de las cosas que propone es que el que quiera mandar lo ha de hacer desde el servicio y que la ideología no ha de ser la de la fuerza, sino la  del amor y la cercanía y que la libertad del hombre es sagrada y esto, muchos no están dispuesto a aceptar aunque lo pregonen a boca llena pero cuando llega la verdad, eso , eso es otro cantar.
Por tanto y como ya dije en otra ocasión, no pienso esconderla, ni ocultarla, ni avergonzarme de ella, y la defenderé a donde quiera que vaya, porque si hay un signo o señal que abogue por el hombre en su totalidad y plenitud, ese es la Cruz de Cristo.
Feliz día de la exaltación de la Santa Cruz que también es conocido como el día del Cristo y que en nuestra Diócesis  se celebra en bastantes parroquias.

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO.CICLOC.

 LAS ALEGRÍAS DE DIOS.
 
En el texto de hoy vemos cómo  Jesús es acusado de  acoger a los pecadores y comer con ellos.
 Jesús,  que  está en lo que está, se da cuenta y les envía un mensaje con dos parábolas que no tienen desperdicio y que hablan de misericordia y de perdón, del amor del Padre para con todos y de su empeño de que todos sean recuperados.

 La primera parábola es la del "buen pastor" que viendo que le falta una oveja  sale a buscarla, no para hasta dar con ella y comparte la alegría con los amigos y vecinos. La otra parábola es la de la mujer que pierde una moneda de las diez que tiene  y pone la casa patas arriba y no para hasta que la encuentra. Esta es la forma que tiene Jesús de hablar del amor de Dios que se ofrece a todo hombre y  de su  búsqueda del que anda extraviado. Ese no parar ante nada ni ante nadie y esa alegría compartida,es lo que  hace El mismo y lo hace en nombre de aquel que le envía, por eso, decimos que revela el rostro y corazón de Dios  y esa  es  y no puede ser otra, la misión de la iglesia, de los seguidores de Cristo, de los que nos llamamos cristianos y no hay vuelta de hoja.
Además, podemos observar cómo Jesús habla  con el lenguaje de la gente, de lo que la gente maneja todos los días: las ovejas, los quehaceres de la casa, las preocupaciones, los trajines cotidianos, los vecinos y las alegrías que parecen tonterías pero que van completando la vida de las personas. De esa forma acerca el Reino de Dios a todo el que le escucha, es algo que esta en la vida y que tiene que ver con la vida, el algo que todos podemos percibir. Todo ello entra dentro de la lógica de Nazaret, es decir, de la Encarnación. Dios se mezcla en la vida cotidiana de los hombres, se hace uno mas, se hace , digamos que pueblerino, para estar cerca. Jesús sigue esa línea a la hora de hablar del Reino de Dios, de sus sentimientos, de su cercanía. Desde ahí se anuncia el perdón, el encuentro, la necesidad de búsqueda, la alegría compartida, en definitiva, la vida.
hay un grupo que critica todo esto porque es que aún estando muy relacionados con la Palabra y la  Historia de la Salvación, no han entendido, o no quieren entender, ni a los profetas, ni a la ley y mucho menos a Jesús y es que se quedan en lo externo y no van al hondón de los que se habla y significa. Son, en el fondo, incrédulos que no se fían de Dios ni de su palabra y por tanto no esperan nada, no pueden esperar nada. Se cierran a la novedad del Dios Creador que sigue actuando en el mundo, le niegan esa posibilidad, es una forma nueva de volver al becerro de oro que teniendo ojos no ve, teniendo oídos no oye y no tiene corazón ni entrañas de misericordia. En una palabra: son gente que  no les duele la oveja extraviada  ni les  preocupa la moneda perdida porque  lo tienen todo y piensan que ni el mismo Dios les falta.
Creo que es una buena lección para nosotros el texto de hoy porque hay para todos, para los que no quieren entender su forma de comportarse y de manifestar el Amor de Dios y para los que  andan por caminos equivocados. En una palabra, es una oferta bastante amplia que abarca toda actitud que no esté en la linea del perdón, del encuentro, de la  juventud de Dios, los unos por pasarse pensando que no lo necesitan y los otros por quedarse cortos pensando que nos son merecedores de ello.
 Jesús pone las cosas en su sitio y da la medicina a uno y otros. Ahora es necesario que nosotros nos demos cuenta donde estamos y nos dejemos curar por el Maestro y así poder empezar  una vida nueva y diferente desde la propuesta, enraizada en lo cotidiano, del Reino de Dios, de su presencia en el mundo y en la vida de cada día. Ahí, nos dice Jesús, está la alegría de Dios.
Feliz día del Señor
 

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