sábado, 5 de mayo de 2018

LA PALABRA DEL DOMINGO

SEXTO DOMINGO DE PASCUA. CICLO B.
Jun. 15,9-17.



ESCUCHANDO AL MAESTRO
    El texto que se pone en nuestras manos este domingo  sexto  de Pascua viene lleno de  afirmaciones por parte de Jesús que, para mi pobre entender, tienen una base central de la que dimana todo lo demás: Jueves Santo, El amor  puede y debe cambiar el mundo.
  En este texto nos habla Jesús de su amor hacia nosotros,  de guardar sus mandamientos, de permanecer en El, de la alegría que  nos quiere dar, de la amistad con El, de como no tiene secretos para con los suyos, de la elección  que el ha hecho  por cada uno de nosotros, del envío, del dar frutos no perecederos, de la confianza en el Padre, para cerrar el periplo con la misma idea con la que lo abrió: el amor.
Es una sucesión de ideas concatenadas que abren y cierran un todo dinámico lleno de fuerza y  capaz de transformar la vida de las personas, de  despertar el deseo de  seguirle. Todo se centra y concentra en la dinámica del amor que  se mueve con fuerzas tanto centrípetas como centrífugas y que  es llamado a expandirse  por los caminos del mundo haciendo válida la vida de tantos hombres y mujeres que trabajan y luchan por sacar  la vida  adelante, tanto la de los suyos como la propia;esto también es para  la Iglesia.
 Me atrevo a hacer una recomendación: leer el texto despacio, entrando en el, seguro  que  nos dirá muchas cosas y nos ayudará a abrir esas puertas que aún no hemos abierto a Cristo.
¡Feliz día del Señor! 

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


En este fin de semana se distribuirá en las Eucaristías la  hoja parroquial  que está dedicada  a la " pastoral de los enfermos". No dejes de recogerla y llevarla a casa.

Este fin de semana es el  primero del mes y  como es habitual, las colectas de las Eucaristías irán destinadas a Cáritas.

El día 7, lunes, tendremos en la parroquia del Espíritu Santo de  5 a 7 de la tarde, retiro arciprestal al que todos estamos invitados. Concluiremos con la Eucaristía. Llevar Nuevo Testamento.

 Los días 9 y 10,  miércoles y jueves, encuentro de Cáritas con los niños de catequesis, donde les explicaran la labor que  realiza este ministerio desde el ámbito parroquial.

Con motivo del mes de Mayo, tradicionalmente dedicado a la Virgen, se  ha instalado en nuestra parroquia un panel con las distintas advocaciones con las que los cristianos veneramos a María.

El día 9,  de ocho a nueve de la tarde, encuentro con los padres de los niños de despertar . 

Desde el Arciprestazgo se esta organizando para el 30 de este mes, el encuentro lúdico de todos los años, subiremos hasta  Las Mesas. Las personas interesadas en asistir pueden retira el ticket de la guagua en la sacristía.

  
CÓMO HABLAR SOBRE LA MUERTE A LOS NIÑOS Y A LOS ADULTOS.


Como cristianos tenemos unas referencias claras a Jesús resucitado y desde ahí nos planteamos el tema de la muerte desde los siguientes puntos de reflexión:
1. Aceptamos la muerte desde la certeza de que Dios no es un Dios de muertos sino de vivos (Mt 22, 32), que ha convertido la muerte en tránsito a la vida definitiva. “Estuve muerto, pero ahora vivo por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 1,17s).
2. Conocer el mensaje de Jesús: Él murió pero venció a la muerte y ha hecho que, con Él, todas las personas la hayamos vencido.
3. Celebrar el don de la vida pese al dolor de la muerte, porque como creyentes, tenemos fe y esperanza.
4. Mostrar la muerte como preludio de la otra vida.
5. Promover entre los jóvenes el voluntariado dedicado a la asistencia a los enfermos.
6. Recordar a los demás las palabras de Jesús: “Yo he venido para que tengan vida, y la tengan abundante.” (Jn 10,10).
¿Qué hacer cuando un niño se enfrenta a la muerte de un ser querido?
¿Es conveniente que el niño vaya al duelo y al entierro?
¿Es conveniente que el niño vaya al funeral y vea llorar a sus seres queridos?
¿Es conveniente que el niño participe en recoger las ropas y cosas del difunto?
1. Todos debemos familiarizarnos con el proceso de duelo.
2. Evitar las frases hechas.
3. Dejar desahogarse.
4. Valorar la presencia.
5. Mantener los contactos con los familiares del difunto después incluso del funeral.
6. Cultivar los recuerdos.
7. Estimular a escoger a las personas que están de duelo otras alternativas en libertad.
8. Respetar las diversidad de reacciones ante el dolor y la muerte.
9. Ser símbolos de esperanza.
10. Buscar ayuda para los familiares que muchas veces quedan desamparados en muchos aspectos.
El proceso hacia la muerte en los enfermos terminales:
Cuando a una persona se le dice que va a morir, pasa por una serie de pasos que va desde la negación de lo que le han dicho a la plena aceptación. Veamos cuáles son estos niveles:
1. Fase de negación, el rechazo de una realidad percibida como dura y cruel.
2. Fase de cólera y agresividad respecto a las personas que la rodean y a quienes echan en cara su impotencia.
3. Fase de negociación con la consiguiente aparición de deseos y, sobre todo, promesas. Es la del “si me pusiera bueno…”
4. Fase de depresión que sucede a la cólera. Es cuando se pierde toda confianza en la eficacia personal y en la de los demás.
5. Fase de aceptación. Es en este momento cuando se toma distancia en relación al mundo y a uno mismo. Es la hora del desprendimiento y reconciliación con la verdad.
La muerte forma parte de la vida, pero a muchos padres a la hora de hablar con sus hijos sobre el tema, se les hace muy cuesta arriba. Veamos cómo podemos abordar este tema con sencillez y profundidad.
Enseñar a vivir a un niño es no solamente enseñarles las cosas buenas y agradables de la vida sino también que en la vida hay sufrimiento, dolor y muerte. Si preparamos bien a los niños cuando ellos lleguen a estos momentos en sus vidas sabrán encajarlos.
¿Qué piensan los niños de la muerte?
Los niños desarrollan sus propias teorías sobre la muerte cuando todavía son pequeños. Es bueno jugar con los niños pequeños a esconderse, a aparecer y desaparecer. El niño empezará a notar la diferencia en estar y no estar.
Las primeras preguntas sobre la muerte empiezan hacia los cuatro o cinco años de edad y reaparecen más tarde con virulencia en la preadolescencia. Veamos el proceso:
– Hacia los 4-5 años: Empieza a preguntar sobre la muerte, pero la muerte la entiende como algo reversible, como si el muerto se hubiera ido de viaje y pudiera reaparecer en cualquier momento. En esta edad ellos identifican la muerte y la vida de una manera muy borrosa, entienden la muerte como enfermedad, al dolor. Junto al miedo por su propia muerte, aparece la angustia por la muerte (ausencia) de sus padres.
– Entre los 5 y 10 años: Los niños empiezan a comprender que la muerte es un estado permanente. El niño empieza a ser consciente de que algunas cosas que han desaparecido, simplemente no volverán y le interesa saber qué le pasa a la gente una vez que ha muerto. Es en esta edad que empiezan a personificarla con monstruos o con catástrofes naturales o a reproducirla en dibujos.
– A partir de 8 o 9 años: Es cuando el niño entiende el ciclo de la vida y descubre conscientemente la obligatoriedad de la muerte, el hecho que es un proceso irreversible y que él también morirá llegado el momento. A esta edad empiezan a preguntarse por el sentido de la vida y, si sufren alguna pérdida cercana, a temer por la suerte de los que han sobrevivido.
¿Debe el niño participar en las celebraciones de duelo, despedida, funeral, etc. de sus seres queridos?
Los psicólogos se definen porque sea el niño quien decida. Si quiere ir que vaya, pero nunca debemos obligarles a asistir.
Después de la muerte de un ser querido del niño hay que hacer un seguimiento del niño para comprobar que no se trastornen sus costumbres: comida, sueño, colegio, deseo de estar solo, etc. Si esto sucede es interesante que lo vea un especialista.
¿Qué pasa en el niño cuando alguien se muere?
En un estudio hecho con niños de seis años al preguntarles qué pasaba con la muerte, ellos decían que cuando alguien se moría “se iba al cielo”. Los padres que encuentran más fácil hablar de la muerte con sus hijos son los que tienen firmes convicciones religiosas.
En muchas ocasiones los niños pasado un tiempo de la muerte empiezan a preguntar. “¿Cómo y por dónde se sube al cielo” “cuando alguien se muere ¿se lleva la ropa y los zapatos?”
Cómo hablar con los niños sobre la muerte:
1. No evites hablar de la muerte.
2. Anima al niño a expresar sus sentimientos.
3. No digas a los niños algo que después deberán desaprender.
4. Responder con honestidad.
5. No hables más allá de su nivel de comprensión.

EUTANASIA: LA FALACIA DE UNA MUERTE DIGNA ( 1)


El utilitarismo neocapitalista, que es la cultura predominante, está imponiendo una antropología que reduce al ser humano a un ente cuyo valor  depende de su capacidad productiva o consumista. Tanto las corrientes liberales como social-demócratas  son agentes políticos de esta mentalidad materialista promoviendo leyes que, bajo la falsa apariencia de servir a la dignidad humana, construyen las bases fundamentales de un estado totalitario muy superior en su capacidad de opresión a los regímenes comunistas y nazis. Esto es así porque su nivel de dominio y control  sobre las conciencias de las personas y la sociedad es menos explícito y se postula como parte de la propia  libertad  y dignidad humana.

El  reciente “asesinato legal” del niño Alfie Evans ha sido aprovechado por una pseudoizquierda desnortada para proponer una nueva ley sobre la eutanasia en España. El nivel de desinformación y manipulación informativa que se avecina formará una cortina de humo que impedirá una toma de conciencia adecuada sobre el totalitarismo que se  está conformando. Cada día es más claro que habrá una nueva ingeniería social basada en criterios fundamentalmente biopolíticos donde colectivos humanos enteros podrán ser eliminados o marginados legalmente ( homo sacer: deficientes, enfermos terminales, ancianos incapacitados,  inmigrantes empobrecidos…).
La palabra “eutanasia” a lo largo de los tiempos ha significado realidades muy diferentes. Etimológicamente, eutanasia (del griego “eu”, bien, “Thánatos”, muerte) no significa otra cosa que buena muerte, bien morir, sin más.
Sin embargo, esta palabra ha adquirido desde antiguo otro sentido, algo más específico: procurar la muerte sin dolor a quienes sufren. Pero todavía este sentido es muy ambiguo, puesto que la eutanasia, así entendida, puede significar realidades no sólo diferentes, sino opuestas profundamente entre sí, como el dar muerte al recién nacido deficiente que se presume que habrá de llevar una vida disminuida, la ayuda al suicida para que consume su propósito, la eliminación del anciano que se presupone que no vive ya una vida digna, la abstención de persistir en tratamientos dolorosos o inútiles para alargar una agonía sin esperanza humana de curación del moribundo, etc.
Hoy, más estrictamente, se entiende por eutanasia el llamado homicidio por compasión, es decir, el causar la muerte de otro por piedad ante su sufrimiento o atendiendo a su deseo de morir por las razones que fuere. Sin embargo, en el debate social acerca de la eutanasia, no siempre se toma esta palabra en el mismo sentido, e incluso a veces se prefiere, según el momento, una u otra acepción para defender tal o cual posición dialéctica. Esto es de extrema importancia, porque, según la significación que se dé al término eutanasia, su práctica puede aparecer ante la gente como un crimen inhumano o como un acto de misericordiosa solidaridad.
En el debate público se da  por parte de los patrocinadores de la eutanasia, una  manipulación de las palabras, cuyo resultado es presentar ante la opinión pública la realidad de la eutanasia como algo más inocuo de lo que es (se dice “muerte dulce”, “muerte digna”), y propiciar así su aceptación social; como si no existiera, o fuera secundario, el hecho central de que en la eutanasia un ser humano da muerte a otro, consciente y deliberadamente, por muy presuntamente nobles o altruistas que aparezcan las motivaciones que lo animen a ejecutar tal acción y por poco llamativos que sean los medios que utilice para realizarla. Los grupos partidarios de legalizarla y de darle respetabilidad social interpretan que la vida humana no merece ser vivida más que en determinadas condiciones de plenitud, frente a la convicción que considera, por el contrario, que la vida humana es un bien superior y un derecho inalienable e indisponible ni si quiera por uno mismo.

Llamaremos eutanasia a la actuación cuyo objeto es causar muerte a un ser humano para evitarle sufrimientos, bien a petición de éste, bien por considerar que su vida carece de la “calidad” mínima para que merezca el calificativo de digna. Así considerada, la eutanasia es siempre una forma de homicidio, pues implica que un hombre da muerte a otro, ya mediante un acto positivo, ya mediante la omisión de la atención y cuidado.

EUTANASIA : LA FALACIA DE UNA MUERTE DIGNA ( 2)


Aquí están  los elementos esenciales que configuran el fenómeno complejo de la eutanasia:
  1. La muerte ha de ser el objetivo buscado, ha de estar en la intención de quien practica la eutanasia: no es eutanasia, por tanto, el aplicar un tratamiento necesario para aliviar el dolor, aunque acorte la expectativa de vida del paciente como efecto secundario no querido, ni puede llamarse eutanasia al resultado de muerte por imprudencia o accidente.
  2. Puede producirse por acción o por omisión (negarle la asistencia médica debida); ha de buscarse la muerte de otro, no la propia. No consideraremos el suicidio como forma peculiar o autónoma de eutanasia.
  3. Los motivos son un elemento sustancial para hablar de eutanasia con propiedad. Puede realizarse porque la pide el que quiere morir. La ayuda o cooperación al suicidio sí la consideramos una forma de eutanasia.
  4. Puede realizarse para evitar sufrimientos, que pueden ser presentes o futuros, pero previsibles; o bien porque se considere que la calidad de vida de la víctima no alcanzará o no mantendrá un mínimo aceptable (deficiencias psíquicas o físicas graves, enfermedades degradantes del organismo, ancianidad avanzada, etc.).
  5. El sentimiento subjetivo de estar eliminando el dolor o las deficiencias ajenas es elemento necesario de la eutanasia; de lo contrario estaríamos ante otras formas de homicidio.
 Los patrocinadores de la legalización de la eutanasia quieren que se legitime el que un hombre dé muerte a otro dadas ciertas circunstancias.
La renuncia a la obstinación terapéutica sin esperanza -que se suele designar como encarnizamiento terapéutico no puede considerarse eutanasia, aunque desde el mero punto de vista etimológico sea, desde luego, una forma de favorecer la “buena muerte”. Este es un ejemplo concreto de lo fácilmente que se introduce la confusión en esta materia por los diversos significados que pueden darse a una misma palabra.
Según el criterio que se emplee, hay diversas clasificaciones del fenómeno de la eutanasia que dependen también del significado que se dé al término.
  • Desde el punto de vista de la víctima la eutanasia puede ser voluntaria o involuntaria, según ser solicitada por quien quiere que le den muerte o no; perinatal, agónica, psíquica o social, según se aplique a recién nacidos deformes o deficientes, a enfermos terminales, a afectados de lesiones cerebrales irreversibles o a ancianos u otras personas tenidas por socialmente improductivas o gravosas, etc. Algunos hablan de auto eutanasia refiriéndose al suicidio, pero eso no es, propiamente, una forma de eutanasia, aunque muchos de sus patrocinadores defienden también, con arreglo a su propia lógica, el derecho al suicidio.
  • Desde el punto de vista de quien la practica, se distingue entre eutanasia activa y pasiva, según provoque la muerte a otro por acción o por omisión, o entre eutanasia directa e indirecta: la primera sería la que busca que sobrevenga la muerte, y la segunda la que busca mitigar el dolor físico, aun a sabiendas de que ese tratamiento puede acortar efectivamente la vida del paciente; pero esta última no puede tampoco llamarse propiamente eutanasia.
Existen muchas más clasificaciones posibles y una misma acción puede, a su vez, incluirse en varias de las modalidades referidas aquí. Pero todo esto es, en el fondo, secundario, y con frecuencia contribuye a aumentar la confusión sobre la realidad del problema, en lugar de ayudar a esclarecer la cuestión.
Distanasia (del griego “dis”, mal, algo mal hecho, y “thánatos”, muerte) es etimológicamente lo contrario de la eutanasia, y consiste en retrasar el advenimiento de la muerte todo lo posible, por todos los medios, proporcionados o no, aunque no haya esperanza alguna de curación y aunque eso signifique infligir al moribundo unos sufrimientos añadidos a los que ya padece, y que, obviamente, no lograrán esquivar la muerte inevitable, sino sólo aplazarla unas horas o unos días en unas condiciones lamentables para el enfermo. La distanasia también se llama “ensañamiento” y, “encarnizamiento terapéutico”, aunque sería más preciso denominarla “obstinación terapéutica”.
Ortotanasia. Con esta palabra (del griego “orthos”, recto, y “thánatos”, muerte), se ha querido designar la actuación correcta ante la muerte por parte de quienes atienden al que sufre una enfermedad incurable en fase terminal. La ortotanasia estaría tan lejos de la eutanasia, en el sentido apuntado aquí, como de la distanasia u obstinación terapéutica. Este término, reciente, no se ha consagrado más que en ciertos ambientes académicos, sin hacer fortuna en el léxico habitual de la calle; pero su sola acuñación revela la necesidad de acudir a una palabra distinta de “eutanasia” para designar precisamente la buena muerte, que es lo que se supone que tendría que significar la eutanasia, y que sin embargo ya no significa, porque designa la otra realidad mencionada: una forma de homicidio.
Se suele promover la legalización de la eutanasia y su aceptación social con cinco clases de argumentos:
  • el derecho a la muerte digna, expresamente querida por quien padece sufrimientos atroces;
  • el derecho de cada cual a disponer de su propia vida, en uso de su libertad y autonomía individual;
  • la necesidad de regular una situación que existe de hecho. Ante el escándalo de su persistencia en la clandestinidad;
  • el progreso que representa suprimir la vida de los deficientes psíquicos profundos o de los enfermos en fase terminal, ya que se trataría de vidas que no pueden llamarse propiamente humanas;
  • la manifestación de solidaridad social que significa la eliminación de vidas sin sentido, que constituyen una dura carga para los familiares y para la propia sociedad.
No todos los partidarios de la eutanasia comparten todos estos argumentos; pero todos, en cambio, comparten los dos primeros, y a menudo el tercero.
Carlos Llarandi

EL PAPA FRANCISCO HA DICHO



EL PAPA EN LA AUDIENCIA DEL  2-5-18
* «En la medida en que digo “no” a las sugestiones del diablo, -el que divide-, puedo decir “sí” a Dios que me llama a conformarme a Él en pensamientos y obras. El diablo divide; Dios une siempre a la comunidad, a la gente en un pueblo solo. No es posible adherirse a Cristo poniendo condiciones. Es necesario separarse de algunos vínculos para poder abrazar otros. O estás bien con Dios o estás bien con el diablo. Por eso en el bautismo la renuncia y al acto de fe se hacen al mismo tiempo. Es necesario cortar los puentes, dejándolos atrás, para emprender el nuevo Camino que es Cristo»


LA FE SE TRANSMITE CON AMOR Y TESTIMONIO.
El Papa en Santa Marta 3-5-18:

* «Y ese testimonio provoca curiosidad en el corazón del otro, esa curiosidad la coge el Espíritu Santo y se pone a trabajar. La Iglesia cree por atracción, crece por atracción. Y la transmisión de la fe se da con el testimonio, hasta el martirio. Cuando se ve esta coherencia de vida con lo que decimos siempre provoca curiosidad. ¿Por qué este vive así? ¿Por qué lleva una vida de servicio a los demás?»

EL PAPA PIDE REZAR EN MAYO POR LOS LAICOS.
“Los laicos están en primera línea de la vida de la Iglesia. Necesitamos su testimonio sobre la verdad del Evangelio y su ejemplo al expresar su fe con la práctica de la solidaridad. Demos gracias por los laicos que arriesgan, que no tienen miedo y que ofrecen razones de esperanza a los más pobres, a los excluidos, los marginados”

miércoles, 2 de mayo de 2018

MONICIONES PARA EL DOMINGO SEXTO DE PASCUA. CICLO B.

MONICIÓN DE ENTRADA.
Reunidos  en nombre del Señor nos disponemos a celebrar la Eucaristía en donde Jesús nos alimenta con su palabra y con su cuerpo. Que Esta presencia suya sea nuestra fortaleza y motivo de gozo y esperanza.

MONICIÓN A LA PRIMERA LECTURA. ( Act.. 10,25-26).
 El texto que va a ser proclamado  nos hace caer en la cuenta de que el Espíritu Santo es para todo el que  acepte a Jesús en su vida. Dios no hace distinciones. 

SALMO RESPONSORIAL ( Sal. 97) " El Señor revela a las naciones su justicia".

MONICIÓN A LA SEGUNDA LECTURA ( 1ª Jun.  4, 7-10)
Dios es amor, nos dice Juan y por eso, todo el que es de Dios está  llamado a vivir desde ahí. Es el quien da el primer paso. Su amor se manifiesta en la entrega del Hijo.

MONICIÓN AL EVANGELIO ( Jun. 15,9-17)
Jesús nos recuerda que hemos sido elegidos y entablando relación de amistad con nosotros nos invita  vivir desde su amor que es fuente  de amistad y alegría.

ORACIÓN DE LOS FIELES.

 SE RESPONDE : Jesús, amigo, guárdanos en el amor de Dios.

ORACIÓN DE LOS FIELES.
1.- Oremos por toda la Iglesia para que sepa vivir y anunciar el amor de Dios en todas sus acciones.R.

2.- Oremos por el Papa Francisco, para que el Señor aumente la alegría de su corazón y la esperanza en su misericordia. R.

3.- Oremos por los niños que van a hacer la primera comunión, por sus padres y catequistas, para que la presencia del Señor en sus vidas, sea signo de salvación y de paz. R.

4.- Oremos por todos los enfermos de nuestra parroquia,  para que el Señor les muestre su misericordia y  les llene de consuelo.R.

5.- Oremos por todos los que ejercen  el ministerio de visitar y acompañar a los enfermos llevándoles el consuelo de la Eucaristía, para que el Señor les colme de alegría en el servicio que realizan. R

6.- Oremos por los  hermanos que ejercen el ministerio de la caridad, para que  en el encuentro con el necesitado  descubran a Cristo  pobre y desvalido. R