sábado, 16 de mayo de 2026

Médicos y voluntarios ante el Papa por una atención que derriba barreras


 

Al término de la audiencia general, saludaron a León XIV unos cincuenta médicos del Hospital de Asiago, Italia, las Hijas de San Camillo y los jóvenes voluntarios del grupo “Cien brazos”, que asiste a los más frágiles. El Pontífice bendijo también la campana mayor de la iglesia de San Nicolás en Valencia, España.

Fabrizio Peloni - Ciudad del Vaticano

Abierta con el homenaje de León XIV a Juan Pablo II, la audiencia general de esta mañana, miércoles 13 de mayo -45º aniversario del atentado a Wojtyła y memoria litúrgica de la Virgen de Fátima-, estuvo marcada por numerosas historias que, de alguna manera, reavivaron en la Plaza de San Pedro el recuerdo del Pontífice polaco.

"Hace treinta y cuatro años, san Juan Pablo II, mediante una carta al cardenal Angelini, instituía la Jornada Mundial del Enfermo. Hoy, junto a los médicos y el personal sanitario de nuestro hospital -que acaba de cumplir 80 años- estamos aquí para reafirmar la importancia del cuidado del enfermo y, como León XIV subrayó en su reciente estancia en Nápoles, el valor de crear redes tanto en la comunidad laboral como en la que vivimos".

Así lo afirmó, poco antes de encontrarse con el Papa, el padre Federico Fabbris, capellán del hospital de Asiago, convencido de que "cada uno de nosotros puede ser un buen samaritano, sin olvidar la cercanía con las personas que han perdido a un ser querido; me vienen a la mente las familias de jóvenes, lamentablemente cada vez más, que se han quitado la vida". El nutrido grupo de más de 50 personas estuvo encabezado por el director general Giovanni Carretta, quien, al subrayar la importancia de la humanización de los cuidados, destacó el papel fundamental de cada figura profesional que "opera dentro de un hospital, hacia quienes siempre se debe dirigir una gran atención y gratitud".

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