sábado, 16 de mayo de 2026

LA PALABRA DEL DOMINGO: SOLEMINIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR. CICLO A.


¿ QUE HACÉIS AHÍ PLANTADOS MIRANDO AL CIELO ?


Estamos ya concluyendo las fiestas de la Pascua, la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, que a su vez abre una puerta a otra fiesta como es la de Pentecostés, para entonces poder celebrar el misterio Trinitario revelado por Jesús, cosa de la que el mismo se hace eco, sobre todo, en el evangelio de Juan. Es desde ahí, desde la revelación de ese misterio de Dios que se viene a nosotros a nuestro ser entero, desde donde la iglesia se va a mover por toda la tierra anunciando el amor misericordioso de Dios que anda en busca del hombre para salvarlo y la envía a  anunciar Buena Noticia

Pero vamos a la fiesta de hoy que es la Ascensión de Nuestro Señor Jesucristo a los cielos en donde y desde donde, el intercede por todos y cada uno de nosotros sentado a la derecha del Padre, es decir, con el mismo poder que el Padre. Todas estas  imágenes que acabamos de mencionar nos han de llevar a algo muy concreto y es que Jesús deja de manifestarse visiblemente en nuestra historia temporal con el cuerpo recibido de María y da paso al misterio de Dios que El mismo revela, encarna y manifiesta y que a nosotros nos santifica y nos hace hijos, si creemos en su nombre, como diría en el evangelio de San Juan. Por el somos imagen y semejanza de Dios cuando nos dejamos bañar de su amor.

    La fiesta de hoy abre un nuevo horizonte a los que habiendo confesado su fe en el resucitado se ponen en camino como Abrahán despues de oír la palabra, o como Moisés que vuelve al lugar del dolor y el sufrimiento de los hermanos con una noticia de esperanza y libertad, o como Jesús que se entrega en amor y solidaridad a los hermanos, o como tantos otros anónimos o no, que entregan su vida tratando de llevar a cabo su mandato: Vayan y anuncien a los hombres el amor y la fidelidad de Dios Padre con la fuerza del Espíritu en mi nombre y yo estaré con ustedes todos los días.

Y la promesa sigue estando latente en el corazón de aquellos que han aprendido a mirar y a vivir con ojos nuevos el misterio de Dios y del hombre en el mismo Jesús; Dios y hombre verdadero que dignifica la humanidad y la existencia, que abre un camino lleno de esperanza y amor por donde transitan tantos hombres y mujeres anónimos.

   Esperanza que sigue siendo válida a pesar de tanta oscuridad; amor que el nos da y con el que nos sostiene y que sigue siendo la mejor arma ante el odio, la atención a los hermanos, la caricia de Dios ante el sufrimiento y la entrega porque es la misma entrega de Dios que tiene a bien actuar desde, con y a través de nosotros en el mundo. Somos su pueblo nuevo, el de la Nueva Alianza, el de hagan esto en memoria mía. Y la fe, hoy, sigue siendo tan válida como cuando lo fué en el principio, cuando Dios se pensó en el hombre  y le trajo a la existencia sin soltarle de la mano, como Padre amoroso.

¡¡Feliz fiesta de la Ascensión del Señor !!


José Rodríguez Díaz

No hay comentarios:

Publicar un comentario