SÁBADO SANTO.
ESPERANDO EN EL SILENCIO.
Silencio porque a pesar de todo, todos esperan que todo vuelva a la alegría de aquel primer momento en donde la existencia se hizo presente y el hombre era amigo de todo y no enemigo de su hermanos. Silencio porque la humanidad entera, espera que hoy ese milagro se vuelva a producir y renacer a lo primero, volver al origen.
Dicen que fueron sus palabras mismas - las del aquel a quien quitaron la vida - quienes despertaron esa esperanza en el corazón de la creación y así esperamos porque ya no nos queda nada mas que esperar y nadie mas en quien confiar porque la desesperanza se ha adueñado del corazón de la misma vida en su centro mas radical y primigenio.
Esperamos, no nos queda otra. Esperamos y esperamos poniendo amor, porque hemos aprendido algo bueno, siempre se aprende: saber poner amor en el dolor, en la desesperación, en el desconsuelo y en la muerte que el hombre provoca. Ese será el bálsamo que despierte la vida, porque aun queda un rescoldo de vida en este nuestro amor que no deja de ser una chispa del que enciende todo y lo contagia todo y es capaz de volver ha hacer que la vida surja. Mientras tanto, silencio... Silencio y esperanza y a seguir haciendo lo que hay que hacer en el día a día porque esperamos que brote de nuevo la alegre algarabía con la misma vida que se regenera y entrega. Chispa de amor divino que prenderá y hará hoguera en el mundo. Pero por ahora, silencio; hay que saber aguardar en el silencio y dejar que el corazón aprenda a esperar.
¡¡Feliz Pascua de Resurrección. !!
José Rodríguez Díaz



