AL SERVICIO DE MI SEÑOR.
En el texto del evangelio de este domingo ( Mt. 25, 1-13 ) Jesús le habla a los discípulos con una parábola en la que les invita a saber permanecer en fidelidad y despiertos en el servicio al Señor. Nos advierte de que no es lícito intentar andar jugando con la responsabilidad que se nos ha dado y que hemos asumido. Es cuestión de fidelidad y no de apariencias, dice y no podemos estar moviéndonos en un sí y en un no porque eso es fingimiento. Es lo que les dice con la parábola de hoy donde advierte a los discípulos. El grupo de las doncellas sabían que el Señor llegaría, salen a esperarlo, pero parte de ellas no se preocupan de llevar consigo el aceite que necesitan y cuando llega la hora de la verdad intentan solventar el tema apelando a la bondad y solicitud de las otras que si han llevado su aceite: “ dadnos de vuestra aceite”, les dicen y la respuesta es un no; la razón, bien clara: porque es que la vamos a necesitar. Asuman ustedes las consecuencias de su falta de seriedad y rigor con la que han tomado esta responsabilidad a la hora de estar donde corresponde y cumplir con las obligaciones y los compromisos contraídos. Y no van darles de su aceite, no porque no quieran, sino porque si les dan, va a resultar que ni unas ni otras porque es que no les va a llegar. Y quedarán todas fuera de la fiesta por culpa de la irresponsabilidad de unas pocas; así que, lo mejor es que vayan ustedes a buscarla.De esta forma Jesús advierte a los discípulos ante el compromiso que contraen frente al contrapunto de la realidad religiosa que emana del templo y que se está haciendo habitual y normal: hacer trampa en lo que respecta al cumplimiento de la ley y fidelidad a Dios. No podemos andar, les advierte, diciendo que Dios es nuestro Dios y luego querer manejarle a nuestro antojo con nuestros chanchullos y buscando excusas para no cumplir con nuestro deber. Esa no puede ser la actitud sino aquella que el Maestro indica y que tiene que ver con la fidelidad. El Novio, el Señor, va a venir y a el hemos de esperar para rendirle cuentas de lo hecho y de como lo hemos hecho. Esto es algo personal y no podemos andar pensando que me puedo valer de la bondad del otro para presentar mis credenciales o esperando y pensando que a la hora de la verdad, los otros van a dar la cara por mi, y no. Soy yo el que debo rendir cuentas de mi fidelidad, de mi hacer las cosas, de mi fe, de mi responsabilidad, de mi querer estar al servicio de mi señor.
En la segunda lectura Pablo ( Tes. 4,12-17 ) habla a los de Tesalónica de la fidelidad de Dios manifestada en la resurrección de Cristo Jesús muerto y resucitado invitándoles a creer y a vivir desde ahí para no andar afligidos como hombres sin esperanza.
Y en la primera ( Sab 6,13-17 ) nos encontramos que si buscamos la sabiduría de Dios, la podemos encontrar pues llegándose a nosotros con poder nos ayudará a tomar nuestras decisiones, dando sentido y razón a nuestra existencia, a nuestros compromisos.La misión del servidor no consiste a saber mucho de matemáticas, de arte o de economía, sino de estar allí donde se le necesita, a la hora que se le ha dicho, con las herramientas que sabe le hacen falta y que su amo le proporciona y siempre, siempre, buscando servir lo mejor posible a su señor.
¡¡Feliz día del Señor !!
José Rodríguez Díaz
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