Madres palestinas, israelíes y ucranianas se reúnen con el Papa
Fabrizio Peloni – Ciudad del Vaticano
“En la solemnidad de la Anunciación del Señor y a pocos días de la Semana Santa, vivimos el sí libre de María como ejemplo a seguir en las dificultades cotidianas, para defender a todas las familias de Medio Oriente y construir un futuro de paz”. Así describen Catherine Shomali y Hyam Tannous, una palestina y otra israelí, ambas cristianas, la emoción del encuentro con el Papa en la audiencia general de hoy, miércoles 25 de marzo de 2026, a la que asistieron juntas.
Las dos mujeres estaban en la Plaza de San Pedro junto a otras quince representantes de “Mothers Call”, movimiento que desde hace algunos años ha organizado marchas descalzas en más de treinta países para pedir un futuro de paz, libertad, igualdad, derechos y seguridad para los hijos y las futuras generaciones de la región de Medio Oriente.
La última “Barefoot Walk” se llevó a cabo ayer por la tarde, 24 de marzo, en Roma. Y esta mañana hubo una “parada” en la Plaza de San Pedro para escuchar las palabras de León XIV y compartir con él el deseo común de paz.
“Queremos el fin inmediato y definitivo de la violencia y el inicio de negociaciones en las que las mujeres, las madres palestinas e israelíes, juntas, tengan un papel determinante”. Hablan al unísono Reem Al-Hajajreh, palestina y fundadora de Women of the Sun, y Yael Admi, israelí y activista de Women Wage Peace -ambas candidatas al Nobel- quienes fundaron juntas “Mothers Call”. Descalzas entregaron al Papa la declaración común sobre la que han basado su camino conjunto. En el texto se exhorta a los líderes “a demostrar valor y visión para realizar este cambio histórico que todos anhelamos… y devolver la esperanza a nuestros pueblos”.
Junto a ellas, unas cincuenta madres procedentes de Ucrania recibieron el consuelo y la bendición del Pontífice. Algunas han perdido hijos en la guerra, otras los tienen prisioneros y otras más viven con la preocupación de haberlos comprometido en la defensa del país. Todas llevaban al cuello la bandera nacional. Algunas provenían de Lviv, donde ayer por la tarde el ejército ruso realizó ataques con drones, dañando incluso el monasterio de los Bernardinos.

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