EL CENTRO DE NUESTRA VIDA.
Entramos en la quinta y última semana de la Cuaresma con una inmensa puerta que se se abre a la esperanza ante el hecho de la muerte. Hoy el evangelista Juan nos relata la Resurrección de Lázaro ( Jn. 11, 1-45 ) que viene precedida por una serie de acontecimientos y Juan parece que prepara el acontecimiento final desde avisos, rechazo de la gente , miedo de los discípulos, interrogantes, reproches, etc. para concluir con la aceptación del proyecto de Dios para con el hombre en boca de la hermana del difunto y no porque ella lo descubra por sí misma , sino porque Jesús se lo arranca desde sus mismas entrañas pues se empeña en quedar en la superficie haciendo de la esperanza y la fe algo vacuo - " si, se que resucitará, que vendrá un día que, que.," Le dice a Jesús y Jesús no se conforma con eso , quiere más que ese " que, que " . Jesús quiere un "ahora", un " ya " , un "en este momento" y le pregunta: ¿Crees o no?... Creer es aprender a esperar, aprender a confiar aprender a saber que el tiempo es de Dios, Creer es confiar total y absolutamente en la bondad de Dios y ponerse en sus manos en todo momento y circunstancia.Se me antoja que este relato que nos regala Juan es como la otra cara de aquel otro del Génesis y que el mismo evangelista nos recuerda en su prólogo y en donde hay un proyecto para el hombre que este no quiere aceptar. En este de hoy hay una redención de la mujer que según el otro fué la incitadora al pecado. Aquí, en el deseo y en boca de la mujer hay una aceptación del proyecto de Dios y de Dios mismo para con el hombre y que posibilita que la vida siga adelante. Con la resurrección de Lázaro, anticipo de la de Jesús se nos está hablando de la restauración de la amistad y la sintonía del hombre con Dios , de la posibilidad de restaurar esa amistad que un día se perdió. Eso será por medio del Hijo amado, la Palabra de Dios creadora: Nuestro Señor Jesucristo
De esta forma Juan nos está diciendo que Jesús es y será la clave en el misterio de la fe al tiempo que con la resurrección de Lázaro, la fe de María y el asombro de los que son testigos, prepara para que lo que va a suceder en Jerusalén, no solo la pasión, sino tambien la resurrección, sea aceptado en totalidad. Para que la acción de Dios, la obra de Dios, sea tambien la del hombre.
Entrega generosa y solidaria para que el hombre entienda, vaya entendiendo, que la vida solo tiene sentido desde la generosidad y desde el amor. Solo merece la pena vivir cuando se vive desde la entrega que supone el amor. Ahí el centro del hombre, ahí el mismo Dios.
¡¡Feliz domingo V de Cuaresma !!
José Rodríguez Díaz



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