sábado, 28 de diciembre de 2019

NOTICIAS DE NUESTRA PARROQUIA


Este fin de semana, como ya  hemos anunciado, tendremos las misas de forma habitual.

bado a las siete de la tarde y domingo a las nueve y media y doce de la mañana. 
Celebramos la fiesta de La Sagrada Familia.

Para fin de año tendremos. 
 El día 31 misa a las siete de la tarde y el día 1 a las  nueve y media de la mañana y a las doce del medio día. 
Celebramos la fiesta de Santa María Madre de Dios. 

El día  día 2, Jueves, descansamos.
LA FAMILIA “ESCUELA DE FE” – CONDICIONES BÁSICAS


Los expertos no se ponen de acuerdo sobre la capacidad de la familia actual en la socialización de las nuevas generaciones. Mientras algunos (José Antonio Marina) ponen todo el peso en la educación escolar, otros (Luis Rojos Marcos, Javier Elzo) insisten en el papel esencial de la familia. Este último se expresaba recientemente en los siguientes términos: «En mi opinión, el asunto de fondo es que todavía no nos hemos tomado en serio la importancia de la familia como agente primero de socialización y educación. La familia fue, es y será muy probablemente, en el futuro inmediato, el primer agente de socialización de los niños y preadolescentes. Otra cosa es que los padres lo hagan más o menos bien, sean más o menos conscientes de su insustituible papel, estén más o menos capacitados para llevar a cabo su labor, o que la sociedad, en fin, reconozca esa labor..»
Si se piensa en la socialización de la fe, el panorama aparece, sin embargo, bastante sombrío. La actual crisis religiosa ha afectado, como es natural, a la familia, verdadera «caja de resonancia» de cuanto ocurre en la sociedad. Ya no se puede decir que la familia es una «escuela de fe». Por lo general, lo que se transmite en muchos hogares no es fe, sino indiferencia y silencio religioso.
No pretendo en esta modesta reflexión entrar en análisis de carácter sociológico o pedagógico. Quiero darle a estas líneas un tono positivo y práctico. Estoy convencido de que, entre nosotros, la familia es el espacio en el que se está jugando, en buena parte, la fe o la increencia de las nuevas generaciones. Por eso las cuestiones que me preocupan son estas: ¿cómo pueden ser hoy nuestras familias lugar de socialización de la fe?; ¿qué podemos hacer que no estamos haciendo?; ¿cómo ayudar desde la comunidad cristiana a la familia en su labor educadora?
Situación compleja
Una aproximación sencilla a la realidad religiosa de las familias permite constatar una situación variada y compleja. 
* Hay familias que mantienen viva su identidad cristiana. La fe sigue siendo en ellas un factor importante en la configuración de su hogar. Los padres tienen sensibilidad religiosa, aunque no acierten muchas veces a transmitir su fe a los hijos. Tal vez son un grupo más numeroso de lo que se piensa. Si encontraran un apoyo más firme y cercano de la comunidad cristiana, estas familias vivirían la fe de forma actualizada y harían de su hogar un ámbito gozoso de socialización del evangelio.
* Hay un sector importante de familias donde lo religioso está quedando como «excluido» del hogar. Los padres se han alejado de la práctica religiosa y viven instalados en la indiferencia. Se bautiza al hijo, se celebra la primera comunión, pero no existe preocupación real por transmitir una fe que no se vive. Está creciendo incluso el número de padres que se oponen a que sus hijos tengan una iniciación cristiana. El hijo sólo respira en su hogar hostilidad a lo religioso, crítica sistemática o burla.
* Está creciendo también el número de familias con problemas y conflictos graves que, de hecho, impiden un planteamiento religioso normal. No es fácil la vivencia y transmisión de la fe cuando la familia está desestructurada, cuando se está viviendo de forma crispada la separación de los esposos, cuando los hijos quedan como «perdidos» tras el divorcio de sus padres, cuando el hogar se convierte en un campo de combate y disputa permanente o cuando se vive la angustia del paro.

Nota
Para ampliar el tema  puedes acudir a la página de la Diócesis y lo puedes hacer desde este mismo blog
PARA QUE LOS SACRAMENTOS SEAN CREÍBLES
(Santander, 12 de febrero de 2013)
Prof. Dionisio Borobio
Universidad Pontificia Salamanca
 La rápida evolución del hombre, de la sociedad, de la historia, nos sitúa siempre ante el reto de encontrar formas de expresión cultural, religiosa y sacramental o litúrgica adaptadas a su capacidad de expresión y a su necesidad de comunicación, sobre todo cuando se trata del mundo de lo invisible.
Los cambios que se han producido y se están produciendo conmueven el escenario, la visión, las actitudes y comportamientos del pueblo. Tales son las consecuencias de la globalización y la exclusión, la violencia y la droga, el consumo que exalta el tener y el poder, el pluralismo teológico y religioso que se manifiesta en grupos y sectas, el relativismo moral y doctrinal, el subjetivismo y privatismo religioso, las variantes prácticas e interpretativas de la religiosidad popular, el nacimiento de una nueva psicología religiosa basada, no en un mesianismo político religioso sino en un cierto desfallecimiento de las utopías y una cierta depresión creyente.
Se está produciendo, en efecto, un “proceso de des-institucionalización de la religión basado en un poder creer sin pertenecer”; unido a “la emergencia de nuevas experiencias religiosas” basadas en la emoción y el encantamiento; y apoyado en manifestaciones religiosas que buscan un contacto con lo sagrado cargado de ambigüedad; lo que da lugar a la “coexistencia de diversas formas de vivir lo religioso”. Se trata de una verdadera crisis de fe, que implica una crisis de Iglesia, y que conlleva quizás de modo más radical a una más profunda crisis en la práctica sacramental. Al fin y al cabo, la fe deriva de la persona de Cristo, figura por lo menos admirada y respetada, pero los sacramentos son identificados en su relación con la Iglesia tantas veces y por tantas cosas criticada, cuando no rechazada. Las creencias son también muy variadas: hay quienes aceptan de hecho un deísmo difuso o un gnosticismo confesado, otros un indiferentismo pasivo, un monoteísmo o un sincretismo, una fe sin ritos ni moral o una moral y ética sin ritos. Esta situación supone un verdadero reto, tanto a los que administran los sacramentos, como a las formas litúrgicas y sacramentales dadas, y sobre todo a los demandantes o destinatarios de las mismas, que fácilmente se sitúan en una “clave hermenéutica existencial” alejada de las interpretaciones oficialmente esperadas.
Nota
Si deseas profundizar mas en el tema entra en la página de nuestra diócesis en donde encontraras el libro  del que  hacemos referencia. Desde este blog puedes hacerlo

25.000 esclavos haitianos de los que nadie habla

Flores de dignidad en tierra de sangre”: la esclavitud en los bateyes dominicanos…

Ya lo habíamos visto en el documental “El precio del azúcar” (“The Price of Sugar”, 2007) dirigido por Bill Haney y narrado por Paul Newman: la historia de los bateyes dominicanos y la lucha por la dignidad de los trabajadores haitianos –en condición de esclavos—del sacerdote español Christopher Hartley Sartorius; lucha que, por cierto, le ganó amenazas de muerte y el exilio.Doce años más tarde del estreno del documental (Hartley ahora sirve en una misión en Sudán del Sur), la situación de los bateyes (los lugares donde viven los trabajadores de la caña de azúcar) en la provincia de El Seibo, República Dominicana, no ha cambiado un ápice: las condiciones de los haitianos empleados en la industria azucarera siguen siendo condiciones de esclavitud.
Así lo demuestra “Flores de dignidad en tierra de sangre”, el Informe 2019 de Selvas Amazónicas, una entidad de misiones dominicas de la Provincia de Hispania. El autor, fray Miguel Ángel Gullón, OP, misionero en El Seibo, afirma que en los cañaverales de esta provincia de República Dominicana hay cerca de 25.000 trabajadores haitianos explotados y vejados en su dignidad humana.

Llamado a la defensa de la dignidad humana

“Las condiciones de vida son de pura esclavitud, no se puede decir que se parecen a la esclavitud. Y esta situación viene de lejos”. Viene de la trata de esclavos provenientes de África que poblaron la isla durante los años de la colonia. Hoy la esclavitud la desempeñan los migrantes haitianos y sus descendientes, que viven fuera de la vista del mundo, hacinados en los bateyes.
Fray Miguel Ángel, de origen español, se incorporó al vicariato Pedro de Córdoba en la República Dominicana en 1999 y es en el año 2005 cuando llega a Santa Cruz de El Seibo, donde dirige la emisora de radio comunitaria Radio Seibo, al servicio de la evangelización. El contacto constante con la población del este de República Dominicana le llevó a escribir “Flores de dignidad en tierra de sangre”.
En opinión de su autor, se trata de una llamada –desesperada– a la defensa de la dignidad humana y a su vez una denuncia de las violaciones de derechos que llevan a cabo grandes terratenientes y grandes corporaciones azucareras, como Central Romana o el Grupo Vicini, en la región de El Seibo. El texto refleja como industria azucarera y esclavitud crecieron estrechamente unidas.

Tierras sin ley

Es un relato cercano y certero de las penosas condiciones de vida y trabajo de los braceros, los trabajadores de los campos de caña de azúcar, principalmente haitianos, que sufren violaciones diarias de derechos con la complicidad de las autoridades. Los bateyes son tierra sin ley. Estados paralelos a los que no llegan ni los servicios ni la autoridad pública.
La jornada laboral es de sol a sol, y no hay más días de descanso que Año Nuevo y Viernes Santo. En los cañaverales o en el batey, los braceros están controlados permanentemente por la Policía privada de las azucareras. Son los únicos lugares donde “Migración no los irá a buscar”, porque el Estado “jamás se atrevería a dar a los intereses económicos” de esta industria, documenta el Informe.
En el trabajo del fraile dominico se pone de manifiesto tanto el acaparamiento de tierras por parte de grandes capitales como el hecho de que en los cañaverales, “las condiciones de trabajo son de pura esclavitud”. El religioso ha podido documentar los salarios de miseria (según las toneladas recolectadas, un joven puede ganar unos 200 dólares al mes).

Nada ha cambiado

“Las consecuencias de estás prácticas son desastrosas para la región: destrucción del medio ambiente, acceso reducido a la tierra para las comunidades locales, desalojos forzosos y condiciones laborales precarias en las plantaciones de caña de azúcar”, escribe Fray Miguel Ángel en las conclusiones del Informe 2019 de Selvas Amazónicas.

Y agrega que, dado que las viviendas suelen pertenecer a las empresas, cuando estos trabajadores enferman o llegan a la ancianidad, “son expulsados y abandonados a su suerte, maltrechos ya físicamente, sin una pensión de vejez”. Es la caridad de alguna congregación como es el caso de las Hijas de María de La Higuera, la que acoge a algunos de estos ancianos que, al final de su vida, quedan en la más absoluta miseria”.
Nada ha cambiado desde el impacto que tuvo el documental “El precio del azúcar”. Sigue pagándose una precio de sangre, de miseria y de esclavitud por parte de los haitianos empobrecidos, obligados a huir de su país, hambrientos y sin una ley humana que los proteja en su dignidad de hijos de Dios. Nada ha cambiado.
    

La silla vacía: ¿Cómo afrontar las ausencias en Navidad? Responde Dolors Massot




Camino Católico

     La Navidad está llena de celebraciones estos días. Villancicos, reuniones familiares, la cena de Nochebuena… El sonido y el movimiento se intensifican, hay luces y brillos por todas partes.
Sin embargo, para muchas personas se intensifica el dolor por la ausencia de un ser querido. Este año no se sentará a la mesa aquella persona tan amada, que ha fallecido o que por diversas circunstancias está lejos: ha migrado, se ha separado, ha roto los lazos familiares…

Es dura la situación de las familias en las que falta un miembro a la hora de la celebración navideña. Foto: Shutterstock | Mladen Zivkovic

En el caso de los migrantes, la separación física es posible que se vea compensada con una videollamada.
Una ausencia irremediable
Pero, ¿qué hacer cuando la ausencia es irremediable?
Parece que es difícil sonreír y participar de la fiesta cuando echamos de menos a alguien con toda el alma. Nuestro corazón está resquebrajado por la pérdida de un hijo, del abuelo… de alguien con quien no vamos a compartir más risas ni comentarios.
Sentimos entonces qué importante es estar juntos. Y precisamente aquello tan sencillo que consiste en “estar juntos” es lo que ya no podemos hacer.
El dolor por la ausencia es patente en muchas familias y los psicólogos lo denominan “síndrome de la silla vacía”. Es ese espacio físico que nadie puede sustituir.
Si sentimos que estamos pasando por el “síndrome de la silla vacía” es que nuestro duelo existe. Entonces, ¿cómo gestionar un dolor que es real y que en Navidad se pone más de manifiesto?
Recomendaciones 
Para que uno pueda gestionar el “síndrome de la silla vacía”, pueden ayudar algunas recomendaciones:
No trates de tapar el dolor por la ausencia como si no pasara nada. Compartir el duelo y hablar de lo que sentimos por dentro nos aliviará, porque nos sabremos comprendidos.
Apóyate en la familia para superarlo. La soledad no es buena compañera cuando nos lleva a la desesperanza. No te cierres ante los que están a tu alrededor.

No te quedes solo en Navidad. Haz un esfuerzo y busca compartir tu tiempo con la familia, aunque estés bajo de ánimo. Foto: Shutterstock | LightField Studios

Reza por los que ya no están. La oración pone en manos de Dios nuestras vidas y eso nos da otra perspectiva. Dios cura las heridas. Es quien mejor nos conoce y quien más nos ama, y promete consuelo a los que sufren tribulación. Rezar por los que murieron nos recuerda que estamos a una vida que no acaba con la muerte física.

Rezar por los que fallecieron y ya no nos acompañan nos ayuda a tenerlos presentes y vivir el duelo con esperanza. Foto: Shutterstock | tashulia

Haz una visita al cementerio. Llevar unas flores a la tumba de un ser querido y rezar unos momentos allí es una forma de rendirle homenaje, de probar que no lo olvidamos y que deseamos su felicidad en el cielo.
A la hora del brindis, nombren a los que ya no están. Siguen vivos en nuestra memoria y nos acompañan desde el cielo. Al honrarlos, hacemos que sigan en la historia familiar, también entre los que amplían la familia. Los nuevos miembros se integran más al conocer también a los que echamos de menos.

Foto: Shutterstock | Bogdan Sonjachnyj

Manifiesta de forma física la unión y el amor. Según cada cultura y cada familia, los abrazos y los besos son más o menos expresivos. En cualquier caso, el contacto físico siempre nos hace sentir que formamos parte de la familia, donde se nos quiere y se nos da apoyo en los peores momentos
Subraya lo positivo: reunirnos juntos, hacer planes juntos en los días de Navidad, contar recuerdos agradables de la persona difunta hacen que su memoria quede integrada en la celebración. El dolor, así, no estará reñido con la alegría navideña.
Piensa en los más pequeños. Para los niños, las fiestas de Navidad son muy especiales. A la hora de plantear tu actitud, piensa en lo que va a ser mejor para ellos. Esto te moverá a pasar por alto el disgusto y avanzar.

Procura que los niños puedan vivir la Navidad con alegría y con ilusión. Foto: Shutterstock | Natalia Lebedinskaia

Cuando te incomode disfrutar, reír y pasarlo bien, piensa qué es lo que le gustaría que hicieras a la persona que falleció. Eso te dará fuerzas.
Vuélcate en los demás: muévete para hacer que los otros estén bien. Tu familia, en primer lugar, pero también personas para las que la Navidad sea difícil: es momento para ayudar en una oenegé, visitar una residencia de ancianos o hacer una tarea solidaria. Olvidarse de uno mismo y ser generoso nos hace mejores personas, y eso es un buen modo de honrar a los ausentes y a sanar nuestro corazón.

EL PAPA FRANCISCO HA DICHO



Papa Francisco en el Ángelus, 26-12-19: «Anunciar a Cristo con gestos de fraternidad y de caridad evangélica»



* «Tenemos necesidad de tener la mirada fija en Jesús, «autor y perfeccionador de la fe» (Eb 12,2), para poder dar razones de la esperanza que nos ha donado (cfr 1Pt 3,15), a través de los desafíos y las pruebas que debemos afrontar cotidianamente. Para nosotros, los cristianos, el Cielo ya no está lejos, separado de la Tierra: En Jesús, el Cielo ha descendido a la Tierra. Y gracias a Él, con la fuerza del Espíritu Santo, nosotros podemos asumir todo lo que es humano y orientarlo hacia el Cielo. De tal modo que el primer testimonio sea precisamente nuestro modo de ser humanos, un estilo de vida plasmado según Jesús, manso y valiente, humilde y noble, no violento»


Papa Francisco en la bendición “Urbi et Orbi”: «Que el Emmanuel sea luz para toda la humanidad herida, ablande nuestro corazón egoísta y nos haga instrumentos de su amor»




* «Que, a través de nuestros pobres rostros, regale su sonrisa a los niños de todo el mundo, especialmente a los abandonados y a los que han sufrido a causa de la violencia. Que, a través de nuestros brazos débiles, vista a los pobres que no tienen con qué cubrirse, dé el pan a los hambrientos, cure a los enfermos. Que, por nuestra frágil compañía, esté cerca de las personas ancianas y solas, de los migrantes y de los marginados. Que, en este día de fiesta, conceda su ternura a todos, e ilumine las tinieblas de este mundo»


martes, 24 de diciembre de 2019

¡¡¡¡Feliz Noche Buena!!!    ¡¡¡Feliz Navidad!!!

Nace el Niño en un portal, el nos trae la paz, el nos trae el amor, el nos trae felicidad.
   Muchas felicidades para todos los que estamos empeñados en un mundo mejor y mas fraterno. Felicidades y gracias a los seguidores de este blog, por el apoyo y el ánimo recibidos. Gracias, Paz y Bien.  ¡¡¡Feliz Nacimiento de Cristo!!!