Un hermano viene a vernos y trae en sus manos y en su corazón un regalo de paz y una fe que quiere compartir y que compartiendo va a fortalecer la nuestra que 500 y pico años ha llegó a nuestras islas y ha echado raíces entre nosotros.
Y ahí estamos nosotros, acogiendo, ayudando, consolando, invitando a los hermanos a descubrir el valor auténtico de la vida; sosteniendo en los momentos de debilidad, acompañando en los caminos de oscuridad que tantas veces llegan a nosotros y tambien y como no, denunciando la injusticia y sobre todo predicando que Dios es Padre y nos quiere a todos y cada uno de nosotros en particular y tambien de forma colectiva. ¡¡Bendito el que viene en nombre del Señor!! Si, bendito, porque su presencia será un regalo que nos ayudará a redescubrirnos como instrumentos de Dios para los demás; manos de Dios que sanan que calman la sed y satisfacen los estómagos vacaos; casa que se convierte en confortable para acoger y corazón que no se quiere cansar de amar.
¡¡Bienvenido, Hermano!! ¡¡ Bienvenido !! y Gracias, muchas gracias.



No hay comentarios:
Publicar un comentario